Los hombres que creen en los guiones culturales tradicionales de la masculinidad son más reacios a acudir al médico y a buscar atención.
Esto significa que podrían pasar por alto las señales de alerta tempranas de las enfermedades cardíacas y otras causas comunes de muerte entre los hombres.
La masculinidad tradicional se refuerza con expresiones como «¡sé hombre!».
Se espera que los hombres mueran aproximadamente cinco años antes que las mujeres, y los hombres tienen más probabilidades de morir como consecuencia de lesiones involuntarias y suicidio en comparación con las mujeres.
Estas diferencias no se explican bien por diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres. Una posible explicación es que los hombres son más reacios a acudir al médico y menos propensos a ser sinceros una vez allí.
Existe un guion cultural sobre la masculinidad que dice a los hombres que deben ser duros, valientes, fuertes e independientes. Se ejemplifica en frases como «sé un hombre» y «aguanta como un hombre». Desde temprana edad, los hombres aprenden que, si no actúan de forma dura y masculina, pierden su estatus y respeto como hombres.
Existe mucha bibliografía que vincula la masculinidad con problemas de salud en los hombres.
Nuestro reciente estudio reveló que los hombres que aceptan el guion cultural tradicional sobre la masculinidad, y creen que deben ser valientes e independientes para ser respetados, encuentran más obstáculos para buscar atención en comparación con quienes no comparten estas creencias.
Los hombres que suscriben estas creencias sobre la masculinidad y las aplican en su vida tienen menos probabilidades de buscar atención preventiva. Y también es más probable que retrasen la atención cuando sufren una lesión o enfermedad. En esencia, comprobamos que la masculinidad guarda relación con retrasos en la búsqueda de atención sanitaria.
¿Qué ocurre cuando los hombres sí buscan atención?
En un segundo estudio comprobamos que los hombres que creen que deben ser duros, independientes y valientes prefieren a los médicos hombres. En parte, esto se debe a que creen que los médicos hombres son más competentes que las médicas.
Pensamos que la preferencia por los médicos hombres podría afectar negativamente a la salud de los hombres, porque podrían describir sus síntomas de forma diferente a médicos y médicas. En un tercer estudio, quisimos examinar cómo el género del médico podría influir en la comunicación entre médico y paciente.
Primero pedimos a los hombres que indicaran con qué frecuencia experimentaban una serie de síntomas crónicos comunes. Después les preguntamos cuán embarazoso les resultaría comunicar estos síntomas a otra persona. A partir de este estudio piloto, elegimos los cinco síntomas más comunes, crónicos y embarazosos (como diarrea, gases y síntomas depresivos) y diseñamos después el estudio final para examinar si los hombres comunicarían estos síntomas de forma distinta según el género de su médico.
Pedimos a los hombres que informaran de sus creencias sobre la masculinidad y de la frecuencia con que experimentaban los cinco síntomas crónicos y embarazosos. Luego llevamos a esos mismos hombres a un entorno clínico, la consulta de un médico. Volvimos a pedirles que comunicaran sus síntomas a un estudiante de medicina, hombre o mujer.
Los hombres que suscribían este guion cultural sobre la masculinidad revelaron sus síntomas de forma más constante a las mujeres que a los hombres. Cuando tenían un médico hombre, los que suscribían estas creencias sobre la masculinidad informaban haber experimentado síntomas de salud con una frecuencia mucho menor que en su informe inicial y privado. Cuando tenían una médica, seguían infranotificando la frecuencia de sus síntomas, aunque en menor medida.
¿Por qué es importante esto?
Los hombres que suscriben creencias sobre la masculinidad tienden a retrasar la atención preventiva y, cuando acuden al médico, prefieren a los médicos hombres, aunque es posible que se sientan más cómodos con las mujeres.
Evitar la atención médica y una comunicación deficiente entre médico y paciente podrían tener un impacto muy grande en la salud de los hombres. Si no son sinceros con sus médicos sobre sus síntomas, podrían no recibir un tratamiento adecuado. Si no buscan atención preventiva (como revisiones periódicas), podrían pasar por alto indicios tempranos de enfermedades cardíacas, cáncer u otros problemas de salud graves.
Estos hallazgos subrayan la importancia de elegir un médico con el que el paciente se sienta cómodo, independientemente del género (del médico o del paciente). Es muy importante animar a los hombres a ser totalmente sinceros con su médico y recordar que los médicos están obligados a la confidencialidad. Es decir, no comentarán el caso de un paciente individual con nadie más.
Los hombres deberían considerar las consultas médicas como lugares seguros y libres de juicios. Si un paciente teme que un médico concreto lo vea como menos hombre tras revelar un problema, probablemente ese médico no sea el adecuado para él.
Las personas acuden al médico para cuidar de su cuerpo; debemos entender esto como una muestra de fortaleza, no de debilidad. Ignorar los síntomas y evitar al médico solo acaba perjudicando a la persona a largo plazo.

