La paridad de género puede impulsar el crecimiento económico. Así es cómo

Protesters participate in #MeToo demonstration outside Trump International hotel in New York City, NY, U.S., December 9, 2017
Beyond GDP ... economists now believe financial markets can also benefit from women's equality.Image: REUTERS/Brendan McDermid
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Desde el movimiento #MeToo hasta las iniciativas políticas destinadas a revelar las brechas de género en la economía y reducir la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, el discurso mundial sobre la paridad de género, tanto entre la ciudadanía como entre los responsables políticos, cambió significativamente a lo largo de 2018.

Por ejemplo, cada vez había más pruebas de que persistían importantes brechas salariales de género y de que se debían a múltiples factores: desde las diferencias de género en el empleo por ocupación e industria hasta las diferencias en las responsabilidades de cuidado y las prácticas y los sesgos discriminatorios en la remuneración.

Una forma de reducir las brechas salariales de género sería valorar más las cualidades consideradas típicamente femeninas y las ocupaciones dominadas por mujeres. Profesionalizar los sectores informales, como la economía de los cuidados, y aumentar el valor de sectores esenciales con predominio femenino, como la educación, ayudaría a mejorar la paridad de género en esas ocupaciones y sectores.

Pero ¿las persistentes brechas de género en las ocupaciones y los sectores se explican por una cuestión de elección o por la persistencia de las normas sociales y las barreras de acceso? Las mujeres que trabajan en profesiones lucrativas, como la ingeniería de software, carecen de modelos a seguir, y las pruebas sugieren que la contratación, la retención y la promoción de las profesionales están plagadas de sesgos. La baja por maternidad regulada por ley sigue siendo más común que la baja por paternidad, y las mujeres continúan asumiendo un papel más activo en el cuidado de sus familiares. Aunque esos roles sostienen a las familias, las comunidades y las economías, los salarios de las mujeres se resienten y la carga de los cuidados sigue recayendo sobre ellas.

En todo el mundo, según datos del Foro Económico Mundial, por cada dólar que gana un hombre, una mujer gana 54 centavos. Hay muchos factores que explican la disparidad salarial entre hombres y mujeres. Uno es que, en todo el mundo, las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de trabajar a tiempo parcial, y el trabajo a tiempo parcial, incluso en la misma ocupación y sector, ofrece un salario por hora más bajo y menos protecciones sociales que un trabajo comparable a tiempo completo.

Otro factor detrás de las disparidades salariales de género es la penalización por maternidad en los salarios de las mujeres: existe una relación negativa entre el salario de una mujer y el número de hijos que tiene. Según datos de la OCDE, la penalización por maternidad para las mujeres supone una reducción salarial del 7% por cada hijo. Un paso importante para reducir la brecha salarial de género sería repartir de forma más equitativa las responsabilidades parentales entre hombres y mujeres. Las políticas de permisos parentales remunerados que incluyen tanto el permiso de maternidad como el de paternidad contribuyen a este objetivo al aumentar la participación de los padres en el cuidado infantil y reducir los estereotipos de género en los cuidados y las tareas domésticas relacionadas.

La falta de paridad de género en los salarios es solo una de las numerosas brechas de género en los ámbitos económico, educativo, sanitario y político. Según el Índice de Brecha de Género del Foro Económico Mundial, al ritmo actual de progreso se tardará más de un siglo en cerrar la brecha de género general.

Según las cifras publicadas por Standard & Poor (S&P) en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos a principios de este año, si la tasa de participación de las mujeres en la fuerza laboral fuera igual a la de los hombres, la economía estadounidense sería un 8.7% mayor que hoy, la economía francesa sería un 17% mayor y la economía japonesa sería un 14% mayor. Los economistas afirman ahora que, en Estados Unidos, una mayor paridad de género también generaría mayores rendimientos en los mercados financieros. En Estados Unidos, el efecto de una mayor igualdad podría impulsar una expansión del 3.6%.

¿Qué grado de igualdad de género hay en tu país?

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