Una de cada cinco personas en América Latina y el Caribe ha tenido experiencia, directa o indirecta, de funcionarios que utilizan su posición de poder para exigir favores sexuales, generalmente a mujeres, según una encuesta publicada el lunes.
La "sextorsión", entendida como el abuso de poder para obtener favores sexuales, está muy extendida en América Latina, en parte debido a la desigualdad entre hombres y mujeres en la política y en los salarios, aunque existen pocas estadísticas fiables sobre esta forma de corrupción, notoriamente difícil de probar.
No obstante, una encuesta realizada por el grupo anticorrupción Transparencia Internacional a 17 000 personas de 18 países latinoamericanos reveló que esta práctica está generalizada en escuelas, hospitales y edificios municipales.
Siete de cada 10 personas afirmaron que la extorsión sexual se producía "al menos ocasionalmente".
"En algunos casos, cuando se pide un soborno a las mujeres, la moneda cambia del dinero a los favores sexuales", declaró a la Fundación Thomson Reuters Delia Ferreira, presidenta de Transparencia Internacional.
De los países encuestados, Barbados fue el peor parado, con un 30 % de personas que afirmaron haber vivido experiencias de sextorsión o conocer a alguien que las había vivido, seguido de Bahamas y Guatemala. Panamá y Chile fueron los mejor situados, con un 14 %.
Ferreira explicó que las mujeres suelen sufrir pequeña corrupción en su vida diaria a manos de funcionarios de bajo nivel que se aprovechan de las madres que buscan servicios sociales.
Inspirados por el movimiento #MeToo, cientos de miles de mujeres, desde Argentina hasta México, han salido a las calles desde 2018 para denunciar la violencia y el acoso sexuales.
Sin embargo, pese a la legislación progresista que protege a las mujeres en países como Brasil, las organizaciones de derechos humanos afirman que los fiscales aún encuentran difícil procesar a personas por explotación sexual, porque las pruebas son escurridizas y las víctimas evitan denunciar.
Como suele ocurrir a puerta cerrada y está asociada al estigma, existe muy poca información sobre la extorsión sexual en otras partes del mundo.
Según el instituto de políticas hídricas SIWI, las mujeres en Kenia han tenido que intercambiar sexo por agua.
Un estudio de 2014 realizado por la IAWJ y la Fundación Thomson Reuters sobre las leyes de Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Kenia, México, Taiwán, Uganda y el Reino Unido reveló que ninguno de los nueve países había adoptado leyes que utilicen el término sextorsión.
