«Ella pertenece…» ¿Cómo completarías esta frase? Para celebrar el Día Internacional de la Mujer, EY utiliza el hashtag #SheBelongs. Estas son tres cosas que se me ocurrieron:
Ella pertenece al aula
Mi hija empezará la educación secundaria en septiembre, y no deja de impresionarme su ambición y la de sus amigas. Son inspiradoras por la franqueza con que cuestionan por qué y cómo se hacen las cosas, por su disposición a trabajar duro y por su apertura a un futuro radicalmente distinto.
En todo el mundo, hay más niñas en la educación primaria que hace veinte años, aunque las campañas que siguen en marcha, como la de la activista por la educación Malala Yousafzai, ponen de relieve todo lo que queda por hacer.
La próxima generación de niñas ya cree que tiene cabida en la educación. Lo que debemos hacer es crear un entorno empresarial en el que puedan prosperar y alcanzar todo su potencial. Pero aún no lo hemos conseguido.
Ella pertenece al espacio
¿Recuerdas la foto de la sala de control que se hizo viral cuando India logró poner un satélite en órbita alrededor de Marte en 2014 (con un presupuesto inferior al de la película Marte)? Mujeres del equipo, vestidas con saris coloridos y flores en el pelo, celebraron junto a sus compañeros.
Fue una imagen que amplió la idea de muchas personas sobre el aspecto de quienes trabajan en misiones espaciales y dio impulso a una gran campaña en Twitter: #ThisIsWhatAScientistLooksLike.
Hay iniciativas en marcha para que más niñas cursen ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) y, con igual importancia, desarrollen carreras profesionales en estos ámbitos. Esto importa por la relevancia de estas disciplinas para el futuro, mientras la tecnología disruptiva y la innovación siguen transformando nuestra forma de vivir, trabajar y disfrutar del tiempo libre.
Ella pertenece a todas partes
Vivimos una era de transformación, en la que la disrupción y la incertidumbre caracterizan nuestro entorno laboral. Las organizaciones necesitan el mejor talento —de distintos géneros, generaciones, etnias, procedencias, etc.— para generar ideas innovadoras y nuevas formas de trabajar. Hay pruebas contundentes de que los equipos diversos obtienen los mejores resultados empresariales.
Necesitamos un impulso para resolver problemas como el sesgo inconsciente que perpetúa la desigualdad, evitar que la inteligencia artificial amplifique los sesgos actuales, y frenar la creciente brecha digital mundial que podría ampliar la distancia entre quienes tienen y quienes no tienen.
No podemos dejar esto al azar. Y la mejor manera de crear un entorno inclusivo es medirlo e informar sobre él. Las personas actúan cuando algo es visible. Contamos con todas las herramientas necesarias: análisis y métricas para medir la presencia de mujeres y otros grupos en cada nivel de las organizaciones, supervisar las brechas salariales y detectar sesgos inconscientes en la contratación y los ascensos. Ahora tenemos que utilizarlas; solo entonces habrá lugar para todas las personas.
