Las mujeres siguen enfrentando barreras importantes para lograr la equidad salarial y la progresión profesional dentro de las instituciones de banca central.
A pesar de algunos avances, las disparidades de género persisten en todos los niveles de los bancos centrales, y las mujeres suelen estar subrepresentadas en puestos de liderazgo.
Abordar los problemas sistémicos que perpetúan la desigualdad de género en los bancos centrales requiere un compromiso y una acción sostenidos, tanto de las personas como de las organizaciones.
Menos de la mitad de los trabajadores empleados en los bancos centrales de economías avanzadas son mujeres, pero en promedio solo un tercio de las mujeres son economistas o directivas, según una encuesta del FMI. En cambio, las mujeres ocupan el 80 por ciento de los puestos administrativos y de recursos humanos, lo que muestra que la segregación ocupacional está muy generalizada.
Esta es la primera encuesta de este tipo que conocemos, ya que hasta ahora los estudios se han centrado en el ámbito académico y el sector privado y el sector público en general. Los bancos centrales pueden establecer normas de género elevadas para otras instituciones económicas, y este trabajo arroja luz sobre cómo las autoridades monetarias pueden mejorar su propio desempeño.
Participaron los bancos centrales nacionales del Grupo de los Siete (G7), así como el Banco Central Europeo. Los temas abarcados incluyen políticas de diversidad, prácticas de empleo, remuneraciones, permisos y modalidades de trabajo, y prestaciones de cuidado infantil y otras prestaciones.
Utilizando los datos de la encuesta, diseñamos un nuevo índice, el Índice de Igualdad de Género en Recursos Humanos (HRGI, por sus siglas en inglés), que utiliza una puntuación de 0 a 1, siendo 1 la máxima igualdad. Como muestra nuestro último Gráfico de la semana, las políticas para eliminar las brechas de género solo han tenido un éxito parcial. Las amplitudes y la gran variación de las puntuaciones sugieren que los bancos centrales participantes podrían hacer más para reducir la brecha de género.
Igualdad de género en los bancos centrales
Los bancos centrales tienen margen de mejora en algunos aspectos de la igualdad de género, como muestra el Índice de Igualdad de Género en Recursos Humanos.

En promedio, los bancos centrales obtienen buenas puntuaciones en políticas de diversidad, como objetivos de contratación, programas de tutoría y esquemas de entrevistas garantizadas. Sin embargo, rara vez se aplican por ley y a menudo se limitan a personas con discapacidad.
Donde los bancos centrales se quedan atrás es en el tipo de empleo ofrecido y en la remuneración: el 65 por ciento del total de empleados con contratos a tiempo parcial son mujeres. En algunos bancos centrales, este porcentaje asciende hasta el 80 por ciento. Aunque estos contratos ofrecen flexibilidad, pueden limitar la progresión profesional de las mujeres, lo que contribuye al escaso número de mujeres en puestos directivos.
La brecha de género es aún más llamativa en lo que respecta a la remuneración: solo el 27 por ciento de las mujeres se sitúa en el 20 por ciento superior de los ingresos anuales.
También son limitadas las subvenciones para el cuidado infantil y similares, aunque las licencias parentales y las modalidades de trabajo flexible se ofrecen ampliamente.
Planeamos ampliar la cobertura de esta encuesta a más bancos centrales de economías avanzadas y en desarrollo, en línea con la estrategia del FMI en materia de género, y con numerosos estudios que demuestran los beneficios económicos de la diversidad y la igualdad.
