Huang Wensi entrecierra los ojos y lanza los puños contra su oponente, asestando una serie de golpes certeros antes de que el árbitro finalmente separe a las dos, que llevan siete asaltos enfrentadas.
«¡Lo conseguí, hijo mío!», exclamó la mujer de 29 años mientras bailaba en el ring ante su rival, la tailandesa Jarusiri Rongmuang, a quien le arrebató cinturón de oro del Campeonato Asiático Continental Femenino de Peso Supermosca en el combate celebrado en Taipéi.
Huang es una de las pocas, aunque cada vez más numerosas, mujeres de China que se dedican al boxeo profesional, disfrutando de su intensidad a pesar de los estereotipos tradicionales que alejan a las mujeres de este tipo de actividades.
Como madre, también es una rareza en el reducido grupo de boxeadoras profesionales, y conquistar su máximo título el día del cumpleaños de su hijo en octubre pasado hizo que la victoria fuera aún más dulce.
«Una mujer no se limita a ser esposa o madre en casa», afirmó Huang, y añadió que su hijo, que ahora tiene 2 años y medio, dio saltos de alegría durante su videollamada para contarle la victoria.
«Vivo para mí misma. Esto me hace muy feliz. Espero que haya más madres que puedan ver este deporte. Además de vivir para la familia, también puedes vivir para ti misma».
Nacida en una pequeña localidad de la provincia meridional china de Guangdong, Huang comenzó a practicar boxeo en 2002, después de que un entrenador detectara su potencial en el colegio. Tres años más tarde se incorporó a un equipo provincial, pero se retiró en 2011 tras sufrir una lesión.
En 2015 conoció al hombre que hoy es su marido, y su hijo nació un año después. Sin embargo, tras el nacimiento, sufrió una depresión tan grave que, según explicó, llegó a plantearse el suicidio.
Ese acontecimiento impulsó su regreso como boxeadora profesional, tras pasar varios años en un duro entrenamiento para recuperar su físico y su fuerza, explicó Huang, que además trabaja como profesora en la ciudad costera de Zhejiang.
«Sabía que era mi única salida».
Tras la victoria, aficionados y amigos rodearon a Huang para celebrar su medalla.
«No me llamen rey», dijo. «Por favor, llámenme la reina del ring».
