El mundo está entrando en una nueva era en su relación con el plástico.
Lo que una vez fue un producto milagroso se ha convertido en el enemigo público número uno.
El éxito del plástico se debe en gran medida a que es barato y ligero, revolucionando el almacenamiento seguro de alimentos, ayudando a salvar vidas en el sector de la salud y facilitando la fabricación de turbinas eólicas y paneles solares.
Y este éxito ha generado una enorme cantidad de residuos plásticos en los últimos 60 años, como muestra el gráfico siguiente.

Ahora, sin embargo, se están tomando medidas concertadas para revertir esa tendencia. Más de 50 países —desde las islas Galápagos hasta India y desde Ruanda hasta China— están actuando para reducir la contaminación por plásticos.
La ONU ha recopilado una lista de las medidas que está tomando cada uno de estos países —y de los resultados que están obteniendo— en un nuevo informe titulado Plásticos de un solo uso: una hoja de ruta para la sostenibilidad.
El objetivo del informe es ofrecer a los gobiernos un punto de referencia para elaborar políticas eficaces.
Mercado negro
El informe concluye que la mayor parte de las medidas se centra en el uso de plásticos de un solo uso.
El gráfico muestra el enorme aumento de las medidas en este ámbito a partir de 2014.
Este mismo mes, el primer ministro de India se comprometió a eliminar todos los plásticos de un solo uso del país para 2022, con una prohibición inmediata en la zona urbana de Delhi.
El plan anunciado por Narendra Modi es, con diferencia, el más ambicioso de todos los países hasta la fecha, debido al enorme tamaño de la población india y al hecho de que el país tiene la economía de más rápido crecimiento del mundo.
Muchos otros países europeos han aplicado un impuesto a las bolsas de plástico, mientras que China, Kenia y Marruecos han prohibido las bolsas de plástico finas.
El informe señala que los impuestos y las prohibiciones gubernamentales —cuando se planifican y aplican adecuadamente— han sido algunas de las estrategias más eficaces para limitar el uso excesivo de productos de plástico desechables.
Sin embargo, algunos países, como Bangladesh y Camerún, han prohibido las bolsas de plástico, pero no han hecho cumplir la medida de forma adecuada.
Esto puede provocar un aumento del mercado negro de bolsas o el uso de bolsas de plástico más gruesas, no incluidas en las prohibiciones, que pueden acabar causando aún más daño al medio ambiente.
El informe también señala que las alianzas público-privadas y los acuerdos voluntarios pueden ser buenas alternativas a las prohibiciones: dan tiempo a los consumidores para adaptarse y permiten que lleguen al mercado suficientes alternativas asequibles y ecológicas.
Una tarea titánica
A pesar de los avances, el informe también advierte que es necesario hacer mucho más para reducir el enorme flujo de plástico hacia ríos y océanos.
De los 141 millones de toneladas de residuos plásticos que se generaron en 2015, solo se recicló el 14 %, como muestra el gráfico siguiente.
Está claro que la tasa de reciclabilidad debe aumentar drásticamente para resolver el problema del plástico. La innovación del sector privado en materiales reciclables —como los bioplásticos— que puedan utilizarse para envases, y nuevas formas de incentivar el reciclaje son solo dos ámbitos que deben seguir desarrollándose.
«El plástico no es el problema. El problema es lo que hacemos con él», afirma Erik Solheim, director de ONU Medio Ambiente.
«Y eso significa que nos corresponde usar este material milagroso de manera mucho más inteligente.»


