En Our World in Data, nuestro objetivo es reunir datos empíricos e investigaciones para mostrar cómo están cambiando las condiciones de vida en todo el mundo. ¿Es necesario?
La organización de investigación de opinión Ipsos MORI realizó una encuesta detallada a 26.489 personas de 28 países que nos da una respuesta.
La mayoría cree que la pobreza mundial está aumentando, cuando en realidad ocurre lo contrario
El primer gráfico muestra las respuestas de las personas encuestadas a la siguiente pregunta: «En los últimos 20 años, ¿la proporción de la población mundial que vive en la pobreza extrema ha disminuido, aumentado o se ha mantenido igual?»
La mayoría de las personas —el 52 %— cree que está aumentando la proporción de personas en situación de pobreza extrema. Ocurre lo contrario. De hecho, la proporción de personas que viven en la pobreza extrema en todo el mundo lleva dos siglos disminuyendo y, en los últimos 20 años, este avance positivo ha sido más rápido que nunca (véase nuestra entrada sobre la pobreza mundial). En la época reciente, da igual qué umbral de pobreza se elija: ha disminuido la proporción de personas por debajo de cualquier umbral de pobreza (véase aquí).
Algunas personas respondieron correctamente: una de cada cinco sabe que la pobreza está disminuyendo. Pero resulta interesante que la proporción de respuestas correctas varíe considerablemente entre países. Los países que marqué con una estrella eran de ingreso bajo o mediano bajo hace una generación (en 1990). En estos países más pobres, hay más personas que entienden cómo ha cambiado la pobreza mundial. En cambio, los habitantes de los países más ricos —donde la mayoría de la población salió de la pobreza extrema hace algunas generaciones— tienen una percepción muy equivocada de lo que está ocurriendo con la pobreza mundial.
La mayoría no sabe que la mortalidad infantil está disminuyendo en los países pobres
No solo nos equivocamos sobre la pobreza mundial. En la misma encuesta se preguntó: «En los últimos 20 años, ¿la tasa de mortalidad infantil en las regiones en desarrollo ha aumentado, disminuido o se ha mantenido más o menos igual?»
Una vez más, los datos son muy claros. La tasa de mortalidad infantil en los países menos desarrollados y en los países menos adelantados se hareducido a la mitad en los últimos 20 años.
La encuesta vuelve a mostrar que la mayoría de las personas no lo sabe. En promedio, solo el 39 % sabe que la mortalidad infantil está disminuyendo. ¿Y qué mayor logro ha alcanzado la humanidad que aumentar las probabilidades de que los niños sobrevivan a los primeros años vulnerables de su vida y evitar a sus padres la tristeza de perder a sus bebés? Este debe de ser uno de los mayores logros de la humanidad.
Al igual que ocurre con el conocimiento sobre la pobreza extrema, la proporción de personas desinformadas es mucho mayor en los países ricos del mundo. Entonces, ¿es necesario el trabajo de Our World in Data? Esta encuesta muestra que pocos senegaleses o kenianos aprenderán algo nuevo; pero si tienes amigos en Estados Unidos o Japón, probablemente los ayudarás si compartes nuestro trabajo.
¿Por qué importa esto?
1. Las percepciones erróneas sobre tendencias concretas alimentan el descontento general sobre cómo está cambiando el mundo
El desconocimiento generalizado de estos cambios verdaderamente importantes en el mundo alimenta el descontento general sobre cómo está cambiando el mundo. Cuando YouGov planteó en otra encuesta una pregunta más general: «En conjunto, ¿crees que el mundo está mejorando o empeorando?», fueron muy pocas las personas que respondieron positivamente. En Francia y Australia, solo el 3 % (!) cree que el mundo está mejorando.
Y, una vez más, vemos que en los países más pobres es mayor la proporción de personas que responden positivamente.
2. Las percepciones erróneas revelan las deficiencias de nuestros medios de comunicación y sistemas educativos
¿Qué debemos pensar del hecho de que muchas personas crean que el mundo se estanca o incluso retrocede en materia de salud mundial o pobreza, cuando en realidad estamos logrando los avances más rápidos de nuestra historia precisamente en esos ámbitos?
En primer lugar, esto es sencillamente triste. Significa que pensamos que el mundo está peor de lo que deberíamos creer. Pensamos peor de lo que deberíamos sobre la época en que vivimos y sobre lo que las personas de todo el mundo están logrando ahora mismo.
En segundo lugar, deja claro que estamos haciendo un trabajo pésimo a la hora de comprender y comunicar lo que ocurre en el mundo. En particular, en los países ricos, los sistemas educativos y los medios de comunicación no están transmitiendo una perspectiva precisa sobre cómo cambia el mundo; posiblemente, esa sea una de las principales expectativas que deberíamos tener de ellos.4
3. No solo somos negativos respecto al pasado; también somos pesimistas sobre el futuro
Nuestra percepción de cómo está cambiando el mundo influye en lo que creemos que es posible en el futuro.
Si preguntamos a las personas qué es posible para el mundo, la mayoría respondemos: «no mucho». El gráfico siguiente recoge las respuestas a la pregunta: «En los próximos 15 años, ¿crees que las condiciones de vida de las personas de todo el mundo mejorarán o empeorarán?». Más de la mitad espera que todo siga igual o que las cosas empeoren. Afortunadamente, las regiones donde las personas viven actualmente en las peores condiciones son más optimistas sobre lo que se puede lograr en los próximos años.
En conjunto, los resultados de las encuestas son claros: no solo creemos que el mundo está estancado o en retroceso, sino que también esperamos que ese estancamiento o retroceso percibido continúe en el futuro.
Este pesimismo sobre lo que es posible para el mundo tiene importancia política. Quienes no esperan que las cosas mejoren desde un principio tendrán menos probabilidades de exigir medidas que puedan propiciar avances positivos. En cambio, los pocos optimistas querrán ver los cambios necesarios para lograr las mejoras que esperan.
Conocer lo que hemos logrado no deja lugar al cinismo
Por último, la encuesta sugiere que existe una relación entre nuestra percepción del pasado y nuestra esperanza en el futuro. El gráfico siguiente muestra que el grado de optimismo sobre el futuro varía enormemente según el nivel de conocimiento de las personas sobre el desarrollo mundial.
Quienes eran más pesimistas sobre el futuro tendían a tener menos conocimientos básicos sobre cómo ha cambiado el mundo. De quienes no pudieron dar ni una sola respuesta correcta a las preguntas de la encuesta, solo el 17 % espera que el mundo esté mejor en el futuro. En el otro extremo, quienes tenían muy buenos conocimientos sobre cómo ha cambiado el mundo eran los más optimistas respecto a los cambios que podemos lograr en los próximos 15 años.
Se trata de una correlación y, como sabemos, correlación no implica causalidad. Para entender si existe un vínculo causal, tendríamos que saber si obtener una imagen más precisa de cómo está cambiando el mundo hace que unocambiesus creencias sobre lo que ocurrirá en el futuro. Lamentablemente, no conozco ningún estudio que haya investigado esta cuestión.
Por supuesto, nadie puede saber cómo será el futuro, y nada garantiza que los avances que hemos visto en las últimas décadas continúen de manera inevitable; además, no todo pesimista sobre el desarrollo mundial está mal informado. Pero lo que sí sabemos gracias a estas encuestas es que estas dos perspectivas van de la mano: es mucho más probable que quienes son pesimistas entiendan poco de lo que ocurre en el mundo.
La pregunta obvia entonces es: ¿por qué las personas mejor informadas son más optimistas sobre el futuro?
Como hemos visto, equivocarse sobre el desarrollo mundial suele significar ser demasiado pesimista sobre cómo está cambiando el mundo. Equivocarse en estas preguntas implica tener una visión cínica del mundo. El cinismo sugiere que no se puede hacer nada para mejorar nuestra situación y que todo intento de hacerlo está condenado al fracaso. Según los cínicos, nuestra historia es una historia de fracasos y lo que podemos esperar del futuro es más de lo mismo.
En cambio, responder correctamente a las preguntas significa entender que las cosas pueden cambiar. Comprender con precisión cómo están mejorando la salud mundial y la pobreza no deja lugar al cinismo. Quienes son optimistas sobre el futuro pueden basar su perspectiva en el conocimiento de que es posible cambiar el mundo para mejor, porque saben que ya lo hemos hecho.





