La tecnóloga y pionera educativa Lady Mariéme Jamme se propone enseñar programación a 1 millón de niñas marginadas para 2030.
Nacida en Senegal, África Occidental, Lady Mariéme se trasladó al Reino Unido de joven, donde aprendió a programar en la biblioteca de su localidad, en Surrey.
Desde entonces, se ha convertido en una influyente defensora mundial de los derechos educativos de las niñas y las mujeres.
Su fundación, iamtheCODE, ya ha formado y acompañado a miles de niñas de zonas desfavorecidas de África, Sudamérica y Oriente Medio.
Este Día Internacional de la Mujer, iamtheCODE anuncia sus planes para crear una nueva plataforma de programación.
¿Cómo se puede lograr que 1 millón de niñas aprendan programación?
Lady Mariéme Jamme, la galardonada tecnóloga y Joven Líder Global del Foro Económico Mundial, es la fundadora de iamtheCODE.org, que se propone enseñar programación a 1 millón de niñas para 2030. Es la primera iniciativa liderada desde África que promueve la educación de las niñas en las materias STEAMD (ciencia, tecnología, ingeniería, artes, matemáticas y diseño) mediante la colaboración con gobiernos y los sectores público y privado.
Nacida en Senegal, África Occidental, Lady Mariéme se trasladó al Reino Unido de joven, donde aprendió siete lenguajes de programación en la biblioteca de su localidad, en Surrey. Desde entonces, se ha convertido en una influyente defensora mundial de los derechos educativos de las niñas y las mujeres a través del marco STEAMD, y es Guardiana de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
Desde 2017, la Fundación iamtheCODE ha formado y acompañado cada año a miles de niñas de zonas desfavorecidas de África, Sudamérica y Oriente Medio. En esta entrevista, Lady Mariéme habla con el Foro Económico Mundial sobre sus proyectos pasados y futuros.
Educar a niñas a escala mundial
«El analfabetismo digital alcanza una escala tan enorme que ni siquiera podemos hablar de ello ahora… Tengo dos facetas. Soy desarrolladora de software. Dirijo una empresa centrada en la IA, el aprendizaje automático y los macrodatos aplicados a la ciberseguridad. Ese es mi trabajo cotidiano. Y la Fundación iamtheCODE es, en realidad, una forma de expresar mi frustración y decirle al mundo que tenemos que hacer algo distinto por estas niñas que conozco constantemente. Siento de verdad que, si no hacemos algo al respecto ahora, para ellas será muy, muy tarde.
Así que viajo y les llevo el programa iamtheCODE, un programa de mentoría de 12 semanas que incluye habilidades de programación y materias STEM, para que entiendan en qué consisten. Estudian los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que son una agenda, un plan para las personas, el planeta y la humanidad.
Luego escuchan el pódcast… Invito a personas destacadas que tienen algo que decir… para que compartan su experiencia y sus vivencias con estas niñas, que de otro modo nunca las escucharían ni conocerían en un entorno habitual… Luego, las niñas profundizan en la salud mental y el bienestar. Hablamos de cómo convertirse en una persona fuerte, en una mujer fuerte. ¿Cuál es tu propósito? No tienes que ser una persona débil en este mundo. Aunque vengas de un entorno difícil, como me ocurrió a mí, puedes salir adelante si tienes apoyo, amor, bondad y compasión».
Todo se basa en mi propia experiencia. No fui a la escuela. Tuve muchas dificultades de niña. Mi madre pertenece a una familia aristocrática de Senegal, en África Occidental… A los 13 años me sacaron del país para que me convirtiera en una joven prostituta en Francia. No salió muy bien, porque huí de la casa de las mujeres… Acabé aquí, en el Reino Unido, donde trabajé como limpiadora en bares y hoteles, haciendo camas. En realidad, solo luchaba por sobrevivir.
Me rijo por la excelencia. No me gusta la mediocridad. No me gusta que la gente se aproveche de los demás. Creo que en el mundo tenemos suficiente dinero y suficientes contactos. Somos personas privilegiadas.
Así que uso mi poder y mi influencia para salir ahí fuera, marcar la diferencia y educar a la gente. Cada día, al despertarme, pienso en tres cosas: ¿cómo educar a la gente? ¿Cómo informarla? ¿Cómo transformarla?
Conozco a líderes mundiales que probablemente no están en contacto con su alma, ni son lo bastante amables o compasivos. Seguramente solo piensan en el dinero y los beneficios. Pero las empresas pueden ser una fuerza para el bien. Si tienes dinero, puedes ayudar de verdad a la gente para que no acabe como yo, deambulando por las calles de Francia o de Liverpool y preguntándose: «¿Qué va a ser de mí?». Ese es mi trabajo.
Un enfoque de formación que prioriza la programación
La programación es el futuro. Cuando crecía en el Reino Unido, no encontraba trabajo porque no tenía credenciales a mi nombre y no sabía hablar inglés, así que lo pasaba muy mal. Pero solía ir a la biblioteca local donde vivía, en Guildford, al sureste de Inglaterra.
Así que solía… leer, entender y llevarme algunos libros. Un día empecé a mirar libros de Excel y cosas así. En aquel entonces me preguntaba mucho por qué estaba en el Reino Unido. Mis problemas de identidad siempre me causaban dificultades. ¿Por qué mi madre es rica? ¿Por qué vivo aquí? Siempre sentía esa contradicción en mi interior y no entendía por qué todos los demás llevaban traje. Yo no podía llevar traje. ¿Por qué me pasa esto? ¿Por qué estoy aquí? Pasaba inadvertida. A nadie le importaba de verdad. Nadie sabía de dónde venía.
Entonces todavía no teníamos Google, aunque acababa de nacer. Así que empecé a escribir un blog. Vi que en Google se podía escribir algo en texto e insertar elementos, y luego convertirlo en un blog. Después, por accidente, miré el código fuente de la página y vi que era HTML. Se podía abrir y cerrar un corchete y se convertía en texto. Eso me fascinó. Me encantan los símbolos y cosas así.
Y empecé a escribir en el blog: mi primera entrada iba dirigida a Bono y Bob Geldof para echarles una reprimenda. De joven estaba muy enfadada. Solo quería saber: ¿por qué hacen lo que hacen? Muchas organizaciones se hicieron eco de aquel blog, entre ellas The Guardian.
Al final me encantó programar. Así que empecé a mejorar mi HTML, algo muy fácil porque bastan un par de líneas para crear un blog. Luego lo fui mejorando con tablas y colores. Después empecé a trabajar con CSS, Java y Python.
En dos años aprendí siete lenguajes de programación. Empecé a llamar a empresas y a decirles que podía hacerlo, que podía vender software. Me interesaron mucho los sectores del software y el hardware… Pero, mientras viajaba y maduraba como mujer y comprendía el mundo…, empecé a darme cuenta de que muchas mujeres jóvenes como yo, de color, por supuesto, no tendrían las oportunidades que yo tuve.
Así que empecé a enseñar a las niñas a programar en HTML básico. Luego trabajé con una empresa que tenía Raspberry Pi. Dentro de cada Raspberry Pi hay nueve aplicaciones; el sistema operativo del backend se basa en Linux. Empecé a incluir contenido ahí y a enseñar a las niñas, básicamente, a crear una aplicación y a hacer una página web… Fue muy divertido.
Y en 2016, me di cuenta de que íbamos a hablar de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, pero nadie tenía un plan. Todo el mundo hablaba, pero no se actuaba. Me di cuenta de que iba a crear una fundación llamada iamtheCODE porque creo que yo soy el código… porque puedo darles a las niñas una llave —el código— para que desbloqueen su potencial. Ahora las niñas aprenden a programar porque es muy importante que adquieran las habilidades que necesitan. El mundo avanza rápido. Si para 2030 sabes cuatro lenguajes de programación, puedes crear una aplicación o una página web, conseguir trabajo, convertirte en diseñadora o dedicarte a lo que quieras.
Cuando sabes programar, no tienes que sufrir discriminación porque puedes sentarte en el campo de refugiados de Kakuma, en Kenia, junto a otras personas refugiadas y programar una aplicación. Nadie sabrá si vienes de Sudán del Sur o de Senegal. Esa es la idea de enseñar a programar a las niñas: así pueden recuperar su identidad… Pueden formar parte de la conversación.
Para 2030, tenemos que lograr que un millón de mujeres y niñas aprendan a programar de verdad: no copiando y pegando, sino programando bien.
Trabajar con todas las comunidades
Bueno, trabajo con todo el mundo. Siento que tengo la misión de hablar con personas muy diversas, pero sobre todo con niñas marginadas que no tienen acceso. Si voy a una escuela pública o a una comunidad sin acceso a conectividad, infraestructura o contenidos, la conversación es distinta. Hablo con responsables de políticas públicas para asegurarme de que las niñas tengan un espacio como el que tuve yo en Guildford. Que tengan contenidos para aprender a leer y escribir. Que puedan programar. Que tengan acceso a ordenadores o, al menos, a software con el que aprender habilidades básicas de programación, como HTML.
Si hablo con niñas de escuelas privadas que tienen acceso a muchos ordenadores en sus centros, intento educarlas para que sean más compasivas y empáticas, y entiendan que el privilegio conlleva responsabilidad. Deben asegurarse de asumir la responsabilidad de sus actos en los próximos 10 a 20 años, tanto si llegan a gobernar este país como si ocupan cualquier otro cargo en el mundo. Las sumerjo en un sentido de responsabilidad… y las ayudo a entender que, en realidad, son personas blancas y privilegiadas: pueden conseguir trabajo cuando quieran porque el color de su piel no importa, aunque sean mediocres en lo que hacen.
Así que las educo para que entiendan que pueden ser buenas, amables y compasivas y que, mañana, cuando tomen decisiones para el mundo —sobre políticas de educación de las niñas o de igualdad de género—, siempre recordarán a esa mujer negra que las empoderó.
iamtheCODE en 2022
Hay un programa de mentoría de 12 semanas: el 70 % es técnico y luego trabajamos habilidades interpersonales y de liderazgo… Queremos que después aprendan a programar, pero también que adquieran competencias digitales y comprendan la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las matemáticas, el arte y el diseño.
Así que nuestro plan de estudios combinado es realmente integral. Necesitan aprender todas esas habilidades. Ese es nuestro mandato. Eso es lo que quiero hacer por ellas. Y personalmente creo que eso les permitirá conseguir trabajo. Luego abordamos las habilidades interpersonales y las habilidades para la vida: por ejemplo, cómo expresarse bien y defenderse, así como defender sus derechos humanos. También hablamos de tener compasión, bondad y empatía, colaborar con los demás, escucharlos y asegurarse de entender la diversidad y su responsabilidad en la sociedad.
Soy como una mentora en jefe: profundizo para ayudar a las personas a entender quiénes son. A veces no es culpa suya. No han tenido acceso a nada y no lo entienden. Así que no culpamos a nadie. No hacemos sesiones sobre diversidad e inclusión… mantenemos conversaciones muy distendidas… Una de las cosas que hacemos es crear contenidos para quienes quieren mejorar y ser mejores. Ese es mi trabajo.
El Día Internacional de la Mujer (DIM) es un día muy, muy importante… En marzo de 2020 estaba en el campo de refugiados de Kakuma en Kenia para conocer a las niñas antes de la pandemia. Estaba allí con 17 personas. Fuimos a celebrar a estas jóvenes y niñas. Todos los años elijo ir a lugares difíciles para celebrarlas porque el 9 de marzo [el día después del DIM] me enfado mucho al ver que no se ha hecho nada. Ya saben: hablamos y hablamos de la educación de las niñas y de los derechos de las mujeres, y luego no pasa nada.
Así que viajo para conocer a estas jóvenes, las celebramos y hablamos de distintas cosas. Llevo a personas para que les enseñen habilidades de liderazgo, a expresarse y a contar historias. Cuando llegué en marzo [de 2020], tuve que crear un pódcast [con las niñas] porque me preocupaba que les pasara algo. Por eso es tan importante lo que haremos este año —dos años, casi tres, después— al celebrar este momento: vamos a colaborar a gran escala con una organización llamada Skillsoft.
Vamos a poner en marcha la colaboración entre Skillsoft e iamtheCODE [el 8 de marzo]. Será la primera vez en la historia que ocurra algo así: los contenidos de iamtheCODE se digitalizarán. Conocí al director ejecutivo de Skillsoft a través del Foro Económico Mundial. Ambos formamos parte de la plataforma del Foro para mejorar y actualizar las competencias y, gracias a nuestra colaboración, hemos decidido lanzar una plataforma donde las niñas podrán aprender a programar fácilmente, tanto sin conexión como en línea.
Voy a visitar escuelas [del Reino Unido], incluida la Tormead School [en Surrey], donde ayudaré a las niñas a lanzar sus pódcast. Creo que, si las jóvenes tienen un pódcast, pueden expresar su voz, aprender sobre muchísimos temas y conocer muchísimas cosas. Eso es lo que haré este Día Internacional de la Mujer.
Y esto forma parte de la colaboración que mantenemos como miembros del Consejo Global del Futuro sobre Educación. Es realmente maravilloso que aprovechemos juntas este momento para celebrar el Día Internacional de la Mujer. Esto significa que miles de niñas marginadas de todo el mundo tendrán acceso a formación para programar en HTML, CSS y JavaScript. Es una biblioteca increíble que ojalá hubiera tenido cuando era pequeña».
Además del lanzamiento del pódcast hoy a las 12:20 p. m., iamtheCODE planea enseñar al público los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y ponerlo en contacto con la labor de mujeres líderes y con niñas del campo de refugiados de Kakuma. El director ejecutivo hará un anuncio mundial a las 4 p. m.
Esta entrevista se ha editado a partir de una transcripción original.

