El avance hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 (ODS 5), la igualdad de género para 2030, se ha estancado. Ni siquiera los países con mayor igualdad de género están en camino de lograrla para 2030.
La COVID-19 y otras crisis interrelacionadas revirtieron avances anteriores, y el plazo previsto para alcanzar la paridad de género mundial aumentó de 100 a 132 años entre 2020 y 2022.
El Índice Global de Brecha de Género ofrece a los países un marco de acción para diagnosticar las áreas estratégicas que requieren esfuerzos y recursos para avanzar hacia la paridad de género.
El Informe Global sobre la Brecha de Género 2022 del Foro Económico Mundial proyectó que, al ritmo de avance actual, se tardarán 132 años en alcanzar la paridad de género mundial.
El Índice se publicó en 2006 y, sin embargo, en los dieciséis años siguientes la brecha de género solo se redujo un 4%.
La COVID-19 y otras crisis interrelacionadas revirtieron avances anteriores, y el plazo previsto para alcanzar la paridad aumentó de 100 a 132 años entre 2020 y 2022. La igualdad de género en 2022 retrocedió a su nivel de 2016, lo que alejó aún más el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5, Igualdad de género para 2030, de su alcance. Ni siquiera los avances de los países con mayor igualdad de género han logrado la igualdad plena, y ningún país está en camino de alcanzarla para 2030.
El Índice Global de Brecha de Género del Foro mide los resultados en cuatro dimensiones clave: empoderamiento económico, nivel educativo, salud y empoderamiento político. Ofrece a los países un marco de acción para diagnosticar las áreas estratégicas que requieren esfuerzos y recursos para abordar la desigualdad de género.
Aunque todos los países tienen dificultades para alcanzar los objetivos de igualdad de género, algunos obtienen mejores resultados que otros, y todos pueden aprender de su labor. Estos diez países marcan el camino.
1. El empoderamiento político marca la diferencia: Islandia
Islandia encabezó el Índice por decimotercer año consecutivo. Ha cerrado el 90,8% de la brecha de género y es el único país que ha superado el umbral del 90%. Si mantiene este ritmo de avance, Islandia alcanzará la igualdad de género para 2035.
Como uno de los primeros países en adoptar la igualdad salarial legislada en el empleo, Islandia ha cerrado el 80,3% de la brecha económica de género y está a punto de alcanzar la paridad de género en educación y salud.
Sin embargo, es en el pilar del empoderamiento político donde Islandia destaca sobre los demás: ocupa el primer puesto por decimotercera vez consecutiva, con una puntuación de paridad del 87,4% en 2022. Además de contar con una representación política femenina relativamente alta, Islandia solo está por detrás de Bangladesh en años con una mujer como jefa de Estado.
2. Alcanzar la paridad en los puestos técnicos: Finlandia
Finlandia ocupa el segundo puesto en el Índice Global de Brecha de Género, con una puntuación general del 86%. Fue el primer país del mundo que permitió a las mujeres presentarse a las elecciones, en 1906, y, gracias a sus esfuerzos sostenidos por incluir a las mujeres en puestos de liderazgo, ocupa el segundo puesto mundial en empoderamiento político. Además, Finlandia ha alcanzado la paridad en los puestos técnicos.
Se ha avanzado menos en la movilidad profesional de las mujeres hacia puestos directivos y en la paridad de ingresos. A este ritmo de avance, se prevé que Finlandia alcance la paridad de género en 36 años.
3. Avances sostenidos en el empoderamiento político: Noruega
Noruega ha cerrado el 84,5% de su brecha de género. Ha avanzado de forma sostenida hacia la paridad en el empoderamiento político, pero desde 2015 ha retrocedido en el pilar del empoderamiento económico. Durante la mayor parte de la última década, Noruega ha tenido una mujer como jefa de Estado, lo que ha elevado su puntuación de paridad política. Sin embargo, el avance hacia la paridad en Noruega se está ralentizando, en gran medida debido a los retrocesos en la paridad económica. Al ritmo actual, Noruega alcanzará la paridad de género para 2077.
4. A la vanguardia de la paridad política: Nueva Zelanda
Nueva Zelanda, el único país de Asia Oriental y el Pacífico entre los diez primeros, ha cerrado el 84,1% de su brecha de género. Pionera en el sufragio femenino, Nueva Zelanda sigue a la vanguardia de la paridad política. Su paridad en el pilar de participación económica también es relativamente alta, debido a una brecha menor en la participación en la fuerza laboral. Sin embargo, la disparidad de ingresos ha aumentado en la última década. Para avanzar en este desafío, el Gobierno está considerando políticas estrictas de transparencia salarial. Nueva Zelanda ha alcanzado la paridad en nivel educativo y está cerca de la paridad en salud, con una puntuación del 96,6%.
5. Fuertes avances en la paridad en la alta dirección: Suecia
Suecia obtiene una puntuación del 82,2% y mantiene su elevada puntuación de paridad desde 2006. Desde entonces, ha logrado avances extraordinarios en la paridad de género en los puestos de alta dirección y en los ingresos. También ha mantenido una alta proporción de mujeres en puestos ministeriales y en el Parlamento: el 57,1% y el 46,1%, respectivamente. Ha cerrado la brecha de género en nivel educativo, pero el aumento de la brecha en la esperanza de vida saludable ha reducido su puntuación en salud.
6. Cerrar la brecha en la participación en la fuerza laboral: Ruanda
Ruanda es el país africano mejor situado en el Índice, con una puntuación de paridad del 81,1%. Tras introducir la licencia de maternidad y establecer servicios de cuidado infantil, Ruanda ha cerrado la brecha de género en la participación en la fuerza laboral.
Sin embargo, es más probable que las mujeres trabajen en el sector informal que los hombres, lo que se traduce en una amplia brecha de género en los ingresos. En el ámbito político, las cuotas de género de Ruanda han dado lugar a una alta representación en el Parlamento y el Gobierno. También ha avanzado en salud y educación.
7. Paridad en el Parlamento y el gabinete: Nicaragua
Nicaragua, el único país latinoamericano entre los diez primeros, ha cerrado el 81% de su brecha de género. Gracias a la alta participación de las mujeres en la política, Nicaragua ha triplicado su puntuación de paridad en empoderamiento político desde 2006 y ha alcanzado la paridad tanto en los puestos parlamentarios como en los ministeriales.
La paridad económica aumentó hasta 2017, pero disminuyó durante la pandemia de COVID-19. La pandemia redujo especialmente la paridad en la participación en la fuerza laboral y los salarios. Está en marcha una recuperación parcial de la participación en la fuerza laboral.
8. Duplicar la representación en los puestos ministeriales: Namibia
Namibia ha cerrado el 80,7% de su brecha de género general. Casi ha triplicado su puntuación de paridad en empoderamiento político, del 17,2% en 2006 al 46,3% en 2022, gracias a una mejora generalizada de la representación política de las mujeres. La proporción de mujeres en puestos ministeriales se ha duplicado desde 2006 hasta alcanzar el 39%. Desde 2006, Namibia ha avanzado hacia la paridad en participación y oportunidades económicas, con una puntuación actual del 78,5%. Sin embargo, el nivel actual es inferior al máximo de 2017. La brecha salarial y de ingresos se ha ampliado desde 2017.
9. Avances en la representación política: Irlanda
Irlanda conserva el noveno puesto, con una paridad del 80,4%, pese a situarse por debajo de su puntuación máxima de 2015, del 80,7%. En Irlanda, la movilidad profesional sigue siendo un desafío: las mujeres ocupan solo el 36% de los puestos directivos. Sin embargo, Irlanda ha avanzado en representación política y alcanzó una paridad del 50,7% en 2022. El 23% de los parlamentarios irlandeses son mujeres, la proporción más alta hasta la fecha. También ha cerrado la brecha de género en nivel educativo y se ha quedado a poca distancia de la paridad plena en salud.
10. Liderazgo femenino al más alto nivel político: Alemania
Alemania volvió a situarse entre los diez primeros este año, con una puntuación del 80,1%. Los 16 años de liderazgo de una mujer como jefa de Estado y el hecho de que las mujeres representen el 40% de los ministros han propiciado avances sostenidos hacia la paridad en el empoderamiento político.
Sin embargo, los avances de Alemania han sido irregulares: ha revertido los logros varias veces a lo largo de los años. Esta volatilidad se debe en parte a retrocesos en la paridad económica. Factores institucionales como el régimen fiscal y la falta de servicios de cuidado asequibles han disuadido a las mujeres de incorporarse al mercado laboral o permanecer en él, y casi el 37% de las mujeres empleadas trabaja a tiempo parcial. El último empeoramiento de la disparidad en este pilar devolvió a Alemania a los niveles de 2016, con un 69,1%.

