• Las mujeres de todo el mundo están perdiendo empleos remunerados y realizando más trabajo no remunerado a causa de la pandemia.
• Las empresarias necesitan ahora apoyo, porque gran parte de la reconstrucción recaerá sobre ellas.
• La paridad económica plena estaba a 257 años de distancia, incluso antes de la crisis.
Esta semana hablé en un evento que fue igual de desolador que inspirador. Compartí el panel con el Banco Mundial, el Banco de Desarrollo neerlandés y otros expertos para hablar del impacto desproporcionado que la COVID-19 está teniendo en las empresarias.
Fue desolador, porque las perspectivas para las mujeres ante esta pandemia son devastadoras. Pero también fue inspirador, porque percibí un deseo colectivo de abordar el problema de frente. Quiero ser clara: el impacto a largo plazo de la pandemia de COVID-19 no será igual para las mujeres y los hombres. Estamos viviendo actualmente el mayor retroceso en la igualdad de género de toda una generación. No son solo organizaciones humanitarias y de desarrollo como CARE las que lo afirman: mis compañeros de panel de los bancos también aportaron pruebas contundentes; por ejemplo, el Banco Mundial ha observado que durante esta pandemia han cerrado más empresas de mujeres que de hombres.
Esta pandemia está teniendo un profundo impacto en las mujeres y está echando por tierra décadas de luchas arduas tanto por la igualdad de género como por los derechos económicos de las mujeres. La COVID-19 ha provocado un aumento considerable de la carga de trabajo no remunerado de las mujeres en todo el mundo. También se ha producido un fuerte aumento de la violencia de género como consecuencia del confinamiento mundial. Además, es más probable que las mujeres trabajen en empleos informales y mal remunerados, y millones han perdido sus medios de vida de la noche a la mañana. Solo en América Latina hay alrededor de 19 millones de trabajadoras domésticas, el 80 % sin contrato, que han sido despedidas con muy poca protección jurídica y social.
La situación de las empresarias de nuestros programas es igual de sombría. En Sri Lanka, el 90 % afirma que sus ingresos han disminuido y que sus cadenas de suministro se han visto interrumpidas. En Guatemala, el 96 % no tiene suficiente dinero para comprar alimentos básicos, y ese mismo porcentaje afirma que la crisis ha aumentado el desempleo en su comunidad. Muchas de estas mujeres están ahora al borde del abismo y corren el riesgo de volver precipitadamente a la pobreza. Una perspectiva devastadora después de tanto esfuerzo por salir adelante.
Antes de esta crisis, el Foro Económico Mundial predijo que se tardarían 257 años en alcanzar la paridad económica entre mujeres y hombres; ya entonces era escandaloso. Es devastador y frustrante que este plazo se haya alargado todavía varias generaciones más.
Las empresarias han superado muchas barreras para hacer prosperar sus negocios y salir de la pobreza. Y son precisamente estas mujeres quienes tienen la capacidad de afrontar la enorme tarea que tenemos por delante. Lo hemos visto durante la crisis del ébola y con mujeres de países devastados por la guerra, y sabemos que volveremos a verlo después de esta pandemia. Las mujeres pueden y lograrán sacar de nuevo a sus comunidades de la pobreza y reconstruir lo que han perdido; necesitan urgentemente nuestro apoyo y ayuda.
Después de trabajar en este sector durante 25 años, sigo admirando la fuerza y la resiliencia de las mujeres, incluso de aquellas que atraviesan las circunstancias más desesperadas y luchan cada día por alimentar a sus familias. Escuchar a Dorcas, una empresaria de Sierra Leona, hablar en el evento Women Mean Business volvió a poner de manifiesto esa fortaleza. Ha tenido que cerrar su restaurante y su escuela de formación a causa de la COVID-19, pero ya está diversificando sus actividades y tiene claro qué hace falta.
En palabras de la propia Dorcas: «Las mujeres necesitan formación y apoyo financiero para desarrollar sus negocios y apoyar a sus familias y comunidades». Las mujeres tienen la capacidad de ayudar a sus comunidades a retomar el rumbo. Por eso pido a quienes toman las decisiones que dupliquen su apoyo a las microempresas y pequeñas empresas lideradas por mujeres, como parte explícita de las respuestas internacionales a la COVID-19.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para abordar la brecha de género?
Las mujeres representan la mayor oportunidad para el crecimiento económico. En un escenario de pleno potencial, en el que las mujeres desempeñaran en los mercados laborales un papel idéntico al de los hombres, el PIB mundial anual de 2025 podría aumentar hasta en 28 billones de dólares.
Por eso se me parte el corazón y, mientras seguimos afrontando una recesión financiera mundial, a ustedes también debería partírseles.