Un estudio mundial de Women's Deliver y Focus 2030 ha revelado que las mujeres están siendo excluidas de los planes de respuesta y recuperación frente a la COVID-19.
Las mujeres representan el 70% del personal de primera línea, pero solo el 20% del comité de emergencia de la Organización Mundial de la Salud está compuesto por mujeres.
Las investigaciones del Banco Mundial y la ONU muestran que la pandemia ha afectado de manera desproporcionada a las mujeres.
En 2021, 47 millones más de mujeres en todo el mundo caerán en la pobreza extrema porque están sobrerrepresentadas en los sectores más afectados.
Siete de cada 10 trabajadores en primera línea de la pandemia son mujeres, pero ellas quedan excluidas de muchos planes de respuesta y recuperación frente a la COVID-19, según una encuesta mundial publicada el jueves.
La encuesta, realizada por Women Deliver, un grupo de defensa de los derechos de las mujeres con sede en Nueva York, y Focus 2030, una organización de investigación con sede en París, recopiló las opiniones de 17.000 hombres y mujeres de 17 países.
La mayoría quería que las mujeres tuvieran más voz y temía que la pandemia hubiera hecho retroceder los avances en materia de igualdad de derechos.
«La gente de todo el mundo reconoce que la igualdad de género es un tema de nuestro tiempo. Y que la COVID-19 ha hecho que sea un tema más urgente», afirmó Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora de ONU Mujeres, en una presentación virtual.
Ocho de cada 10 encuestados dijeron que las mujeres deberían participar en las iniciativas de respuesta y recuperación sanitaria frente a la COVID-19 en todos los niveles, incluido el desarrollo de políticas y tratamientos.
Sin embargo, aunque las mujeres representan el 70% del personal de primera línea, ya sea en la enseñanza o la atención sanitaria, la respuesta mundial al nuevo coronavirus ha fracasado en gran medida en incluirlas, dijo la entidad.
La encuesta citó investigaciones que muestran que, en 30 países, las mujeres representan una cuarta parte de quienes toman decisiones en los paneles de respuesta a la COVID-19, encargados de establecer cómo gestionar la emergencia sanitaria y sus consecuencias económicas.
Según indicó, solo el 20% del comité de emergencia de la Organización Mundial de la Salud está compuesto por mujeres, pese a que las «pruebas preliminares» revelaron que las iniciativas de respuesta eran mejores cuando ellas participaban.
Una encuesta mundial revela que las mujeres de todo el mundo están siendo excluidas de los planes de respuesta y recuperación frente a la COVID-19 son mujeres, según indicó, pese a que las «pruebas preliminares» revelaron que las iniciativas de respuesta eran mejores cuando ellas participaban.
Las investigaciones del Banco Mundial y las Naciones Unidas muestran que las consecuencias de la pandemia afectan a las mujeres de muchas maneras, desde el aumento de la violencia doméstica hasta la reducción de los ingresos, ya que algunas dejan el trabajo remunerado para asumir tareas de cuidado en el hogar.
La funcionaria de la ONU dijo que preocupaban las consecuencias a largo plazo.
«Sabemos que la COVID-19 amenaza con revertir incluso los limitados y arduamente logrados avances de las mujeres», afirmó.
Según la ONU, en 2021, 47 millones más de mujeres en todo el mundo caerán en la pobreza extrema —vivirán con menos de 1,90 dólares al día— porque están sobrerrepresentadas en los sectores más afectados, como el trabajo doméstico y la restauración.
«Tenemos que exigir que las medidas de ayuda se destinen a las mujeres y las niñas», afirmó Mlambo-Ngcuka.
Ocho de cada 10 personas encuestadas, incluidos los hombres, creen que mejorar los derechos de las mujeres es una prioridad; la cifra asciende al 90% o más en Kenia, México, Colombia, Sudáfrica y la India.
Tres de cada cinco encuestados dijeron que combatir la desigualdad de género es esencial para acabar con la pobreza y quieren que sus gobiernos hagan más.
La principal prioridad: la violencia de género, incluidos el acoso en línea, la agresión sexual, el matrimonio forzado e infantil y la mutilación genital femenina.
Los encuestados identificaron tres causas principales de la desigualdad: la distribución desigual de los cuidados no remunerados, las distintas oportunidades laborales y el papel de la religión y la cultura.
«Esta encuesta nos muestra en qué ha fallado el mundo, pero también ofrece la alentadora noticia de que la gran mayoría de mujeres y hombres de todo el mundo esperan que sus líderes actúen para promover la igualdad de género», declaró Divya Mathew, gerente sénior de políticas e incidencia de Women Deliver, en un comunicado.