La guerra y la violencia no solo cuestan vidas. También tienen un impacto económico.
Según la última edición del Índice de Paz Global, el impacto económico de la violencia en la economía mundial en 2017 fue de 14,8 billones de dólares.
Esto equivale al 12,4 % de la actividad económica mundial, o 1.988 dólares por cada persona del planeta.
Siria, devastada por la guerra, es la economía más afectada por la violencia, con un coste equivalente al 68 % de su PIB. La violencia sigue costándole a Afganistán casi dos tercios de su PIB, y algo más de la mitad del valor de la economía de Irak.
Las altas tasas de homicidios y de delitos violentos en El Salvador y Lesoto redujeron en un 49 % y un 30 %, respectivamente, el valor de sus economías. Chipre, en cambio, es una especie de anomalía, ya que la mayor parte de su coste económico está asociada al desplazamiento de su población.
En general, la violencia en el mundo empeora: los niveles de paz se deterioraron en 92 países en 2017 y solo mejoraron en 71.
Y por primera vez, los refugiados representaron el 1 % de la población mundial, aproximadamente el mismo número de personas que la población del Reino Unido.
El impacto económico de la violencia aumentó un 2 % durante 2017 debido al incremento del coste de los conflictos y del gasto en seguridad interna, con los mayores aumentos asociados al gasto en seguridad en China, Rusia y Sudáfrica.
Sin embargo, un aspecto positivo es que el gasto militar total está disminuyendo como porcentaje del PIB. Según el Índice 2018, 88 países gastan menos y 44 gastan más. El gasto militar medio de los países como porcentaje del PIB ha mantenido su descenso de una década, con 102 países gastando menos.

