La necesidad de cuidados va en aumento, pero la mayor parte es realizada sin remuneración por mujeres.
La economía del cuidado requiere más inversión y nuevos modelos para ser sostenible, al tiempo que permite que quienes cuidan sin remuneración participen en la economía en general.
Un nuevo documento técnico del Foro Económico Mundial destaca los modelos que se están aplicando en todo el mundo para transformar la economía del cuidado.
Todos recibiremos o prestaremos cuidados en distintas etapas de la vida. Esto incluye la atención sanitaria, el cuidado infantil, la atención a personas mayores o cualquier otra forma de cuidar a otros o de ser cuidado.
El cuidado sustenta toda la economía mundial, según un documento técnico publicado por el Consejo Global de Futuros del Foro Económico Mundial. Y, con la creciente demanda de cuidados, la economía del cuidado —con todas sus actividades remuneradas y no remuneradas, el trabajo y las relaciones que la sostienen— necesita más inversión para garantizar su sostenibilidad y resiliencia futuras.
El futuro de la economía del cuidado 2024 concluye que, con frecuencia, la economía del cuidado depende del trabajo no remunerado y de acuerdos de cuidado injustos. Dos mil millones de personas, la mayoría de las cuales son mujeres, trabajan como cuidadoras a tiempo completo sin remuneración, lo que les impide buscar empleo remunerado y afecta directamente a la economía. Incluso quienes reciben pago por prestar cuidados suelen percibir salarios mucho más bajos que la mayoría de los demás trabajadores.
El reto consiste en convertir esta precaria situación en un catalizador del crecimiento económico. Estos son cuatro ejemplos de empresas, ciudades y comunidades que trabajan para transformar la dinámica de la economía del cuidado, permitiendo que se convierta en un motor de crecimiento.
Los Bloques de Cuidado de Bogotá
En la capital de Colombia, Bogotá, la Secretaría de la Mujer puso en marcha una iniciativa del sector público para atender las deficiencias de cuidado de la ciudad, que afectan de manera desproporcionada a las mujeres: alrededor de una tercera parte de las mujeres de la ciudad prestaba cuidados a tiempo completo sin remuneración.
Para ellas y para muchas otras cuidadoras a tiempo parcial, la ciudad ofrece servicios en unos centros denominados Bloques de Cuidado, donde las personas que necesitan cuidados pueden ser atendidas por profesionales y participar en actividades recreativas. Esto ayuda a aliviar la carga de sus principales cuidadoras, que, a su vez, pueden acceder a formación en competencias, ofertas de bienestar y actividades generadoras de ingresos. Para llegar a las zonas rurales de Bogotá se crearon los Buses de Cuidado, que ofrecen una versión móvil de los Bloques de Cuidado.
La iniciativa trabaja con un ecosistema en crecimiento de socios del sector privado para reducir la carga de cuidados y crear oportunidades para que las personas cuidadoras puedan emprender un trabajo, estudiar o socializar.
El modelo de cuidado Buurtzog de los Países Bajos
En los Países Bajos, las enfermeras de Buurtzog (“cuidado de barrio”) prestan una amplia gama de servicios de atención domiciliaria en todo el país. En este modelo, la prestación de cuidados puede ser autogestionada y personalizada para satisfacer necesidades específicas. Es especialmente adecuado para personas mayores, personas con discapacidad o enfermedades crónicas, y para quienes requieren cuidados de larga duración, según indica la organización.
Las enfermeras que participan en el modelo trabajan en equipos autogestionados dentro de sus barrios y son responsables de desarrollar su cartera de pacientes en la comunidad. Esto implica trabajar junto con otros proveedores de atención sanitaria y de cuidados personales, así como fortalecer las redes de apoyo comunitario y familiar en torno al cliente.
La cooperativa de cuidado infantil de SEWA en India
El cuidado infantil en el lugar de trabajo para las personas empleadas tiene muchas ventajas, desde un menor absentismo hasta un mayor compromiso de la plantilla, según informa el Foro. Además, es un modelo muy accesible, disponible para empresas de cualquier tamaño, así como para sindicatos o grupos de empleados.
Un ejemplo es la Asociación de Mujeres Trabajadoras por Cuenta Propia (SEWA) de India, que representa a más de dos millones de trabajadores informales en 18 estados del país.
El servicio cooperativo de cuidado infantil de la organización, Sangini, es propiedad de las personas accionistas de SEWA y está gestionado por ellas. El objetivo es permitir que sus miembros trabajen y garantizar que las niñas puedan asistir con regularidad a la educación básica.
Se exige a los padres y madres que paguen entre el 10 y el 15 % de los costes operativos del servicio, y la mayor parte del resto de la financiación procede de fuentes privadas, como organizaciones benéficas y el gobierno. Asimismo, el Banco de la Reserva de la India aporta fondos adicionales, ya que sus empleados pagan tarifas más altas por los servicios de cuidado infantil prestados por SEWA para financiar Sangini.
Gestión digital de cuidados en Paraguay
Junto con las iniciativas impulsadas por personas particulares, los gobiernos locales y las comunidades, las empresas tienen un papel importante que desempeñar en el futuro de la economía del cuidado, según afirma el Foro.
Los sistemas de cuidados en línea se utilizan cada vez más para prestar cuidados allí donde las personas carecen de acceso a los servicios. Es un ámbito en crecimiento en el que las empresas pueden hacer una contribución valiosa, al aportar soluciones tecnológicas.
Las plataformas digitales de gestión de cuidados amplían el alcance de los servicios de cuidado a ubicaciones remotas donde los marcos normativos pueden ser insuficientes o donde la escasez de mano de obra afecta a la prestación de cuidados.
En la atención sanitaria, por ejemplo, el uso de plataformas de telesalud puede ayudar a clasificar a los pacientes y a reducir la carga de trabajo en los centros médicos. De forma similar, las plataformas digitales pueden facilitar la monitorización a distancia de las personas cuidadas cuando las cuidadoras o los familiares no están presentes.
Otro ejemplo es la plataforma digital Helpers, que apoya a las trabajadoras del hogar de Paraguay, quienes representan más del 15 % de la población en zonas urbanas. Helpers facilita la contratación, la formación y el pago de las cotizaciones a la seguridad social.
La importancia de una mentalidad orientada al cuidado es fundamental
Un ecosistema colaborativo será esencial para transformar la economía del cuidado y convertirla en la fuerza económica que tiene potencial para ser, concluye el Foro. Los gobiernos, las empresas, las autoridades locales, las comunidades y las personas deben trabajar juntas para promover la importancia del cuidado para la economía.


