La verdad tras el frenesí de endeudamiento de los mercados frontera

Palacio Barolo, Buenos Aires, Argentina.Image: Sander Crombach/Unsplash
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Las tasas de interés mundiales, en mínimos históricos, han sido una bendición para los llamados países de mercados frontera, que han podido endeudarse a bajo costo para financiar sus necesidades de desarrollo. Pero no hay que abusar de algo bueno: los países que no usen bien ese dinero podrían tener dificultades para pagar sus préstamos y quedar expuestos al riesgo de impago.

Como muestra el Gráfico de la Semana, se prevé que las ventas de bonos en moneda fuerte de emisores de mercados frontera —países como Angola, Belarús, Ecuador y Pakistán— asciendan a 38.000 millones de dólares este año, cerca del récord establecido en 2017. En los cinco años hasta mediados de 2019, el volumen total de deuda en moneda fuerte de los mercados frontera se triplicó hasta alcanzar los 200.000 millones de dólares.

Para algunos países, la deuda externa representa una proporción cada vez mayor de sus recursos financieros. El volumen de bonos en moneda fuerte del prestatario mediano de los mercados frontera ha aumentado hasta el 7 % del PIB y casi la mitad de las reservas brutas, frente al 3 % del PIB y el 20 % de las reservas en 2014. El grupo más amplio de países en desarrollo de ingreso bajo que tienen dificultades para pagar su deuda o corren un alto riesgo de sobreendeudamiento se ha duplicado desde 2013, hasta llegar al 43 %. Si suben las tasas de interés mundiales, a estos países les resultará aún más difícil cumplir sus obligaciones externas, un problema destacado en el último Informe sobre la estabilidad financiera mundial.

Por eso, los mercados frontera deberían dar máxima prioridad a contener las vulnerabilidades relacionadas con la deuda. Los países con alto riesgo de sobreendeudamiento deberían evitar pedir préstamos a prestamistas privados (a diferencia de los gobiernos de economías avanzadas, que conceden préstamos a países de ingreso bajo con descuento). También deberían centrarse en financiar proyectos que probablemente generen altos rendimientos. Los países deberían esforzarse asimismo por mejorar su capacidad para obtener préstamos de prestamistas nacionales y fortalecer la gestión de las inversiones públicas.

Con las salvaguardias adecuadas, las economías de mercados frontera pueden aprovechar los préstamos en moneda fuerte de bajo costo para mejorar las perspectivas de crecimiento a largo plazo y elevar el nivel de vida de sus ciudadanos.

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