'Para sobrevivir, hay que callarse la boca.' La problemática cultura de las jockeys australianas

Michelle Payne's success in the Melbourne Cup in 2015 is a part of the surge in female jockeys in Australia
Michelle Payne's success in the Melbourne Cup in 2015 is a part of the surge in female jockeys in AustraliaImage: REUTERS/Hamish Blair
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Este mes se estrena la biografía de la vida de la jockey Michelle Payne, Ride Like A Girl, se estrenará.

En 2015, Payne hizo historia en el deporte australiano al hacer ganar al Prince Of Penzance en la Melbourne Cup, con cuotas de 100 a 1. Fue la primera jockey en la historia de 155 años de la carrera en ganar esta prestigiosa competición.

El éxito de Payne forma parte de un aumento en el número de jockeys mujeres en Australia. Pero, aunque las mujeres tienen mayor visibilidad con las casacas, persiste una cultura sexista difícil de erradicar. Australia va a la zaga de otros países de carreras en la introducción de cambios significativos para las mujeres.

Sesgo significativo contra las jockeys mujeres

En su larga historia, las carreras de caballos han estado dominadas por hombres: ellos han sido los jockeys, los mozos de cuadra, los entrenadores y los administradores. No fue hasta 1979 que las jockeys mujeresobtuvieron finalmente licencias para competir contra hombres en carreras profesionales.

En los últimos años, el desequilibrio de género ha empezado a revertirse. No cabe duda de que la histórica victoria de Payne impulsó el continuo aumento del número de jockeys mujeres y, a su vez, el creciente número de mujeres que ganan carreras.

Hoy en día, alrededor del 30 % de los jockeys australianos son mujeres. Las mujeres dominan ahora las reuniones regionales, sobre todo en Australia Occidental.

En Victoria, las aprendices de jockey mujeres superan en número a los hombres. Como resultado, las oportunidades de montar aumentan de forma constante.

Pero sigue siendo un deporte peligroso, como se ha puesto de manifiesto con las recientes muertes de dos jockeys mujeres. De hecho, nueve de las últimas diez muertes de jockeys en Australia han sido de mujeres, lo que plantea interrogantes sobre la seguridad.

Aunque estas estadísticas puedan llevar a suponer un vínculo entre el género y las caídas de los jockeys, la investigación sigue siendo escasa. Los responsables de las carreras australianas advierten de que no deben extraerse conclusiones precipitadas, especialmente sobre cualquier implicación de género. ​

Además, la cultura masculinista del deporte sigue siendo difícil de cambiar. Esto parece extenderse también a los aficionados a las carreras: a pesar de las impresionantes actuaciones en la pista, los apostantes muestran un sesgo significativo contra las jockeys mujeres.

Sin embargo, esta suposición es errónea, ya que el rendimiento de las jockeys mujeres es a menudo igual al de los hombres.

Tras su victoria, Payne tuvo una plataforma visible desde la que denunciar la cultura sexista de las carreras. Ella declaró:

"Es un deporte tan machista que muchos propietarios querían echarme. Que se vayan todos al cuerno [los que] piensan que las mujeres no son lo bastante buenas. Creo que nosotras [las mujeres] no tenemos suficientes oportunidades y espero que esto [su victoria en la Copa] ayude."

Un mundo de hombres

Investigaciones recientes destacan las persistentes desigualdades de género en el deporte, que a menudo se manifiestan en comentarios inapropiados sobre el aspecto físico de las jockeys o en insinuaciones sexuales no deseadas. Aunque mujeres y hombres compitan ya en igualdad de condiciones y con igualdad salarial es motivo de celebración, pero el potencial de ingresos de las mujeres suele verse restringido porque tienden a montar caballos inferiores en carreras de categoría más baja. La jockey estadounidense Erica Murray lo expresó:

"Para sobrevivir, hay que callarse la boca."

Durante muchos años, los pocos empleos para mujeres en las carreras de caballos han estado en puestos de “cuidado”, como mozas de cuadra. Aunque las mujeres han logrado algunos avances como entrenadoras, las oportunidades en carreras de grupo 1 siguen estando en gran medida dominadas por hombres.

En 2018, tres de los seis mejores jinetes de Australia eran mujeres. Pese a competir y destacar a este nivel, pocas otras mujeres figuraban entre las 50 primeras.

Algunas jockeys atribuyen disparidades de este tipo a las dificultades que pueden encontrar las mujerespara conseguir montar. Algunos entrenadores se niegan a contratar mujeres como jinetes.

Los jockeys deben ser fuertes pero menudos. Aunque el menor tamaño de las mujeres podría ser una ventaja natural, en los círculos de las carreras suelen considerarlas más débiles y, por tanto, menos capaces de soportar la exigencia física de montar en carrera.

¿Cuál es el futuro de las jockeys mujeres?

Las carreras australianas podrían aprender algo del ejemplo francés. Para crear un terreno de juego equilibrado, a los caballos de carreras se les asignan pesos diferentes. En pocas palabras, a los caballos de mejor rendimiento se les exige llevar cargas más pesadas. En 2017, Francia permitió que un caballo con jinete mujer llevara dos kilos menos que los que montan hombres. Este año, la Asociación de Carreras de Japón ha seguido su ejemplo.

Desde que se implementó esta medida, el número de participantes femeninas en carreras planas en Francia se ha duplicado, con un aumento del 165 % en el número de victorias de mujeres.

Aunque medidas similares podrían adoptarse finalmente en Australia, algunas jockeys siguen siendo cautelosas. Cuando se le preguntó si iría a Francia para aprovechar la norma, la jinete con base en Melbourne Linda Meech declaró:

"Está de broma. Podemos competir con los hombres sin necesidad de ese tipo de ventaja."

Quienes se oponen a una medida de este tipo sostienen que podría afianzar la creencia de que las mujeres son de alguna manera menos capaces que sus homólogos masculinos y necesitan una ventaja. Para otros, es anticompetitiva y discrimina a los hombres.

Otros en el sector sostienen que los incentivos económicos podrían aumentar el número de jockeys mujeres. Algunos comentaristas británicos llegan a pedir sistemas de cuotas como forma de acelerar la incorporación de mujeres.

El cambio cultural lleva tiempo. Si el deporte tuviera más jockeys mujeres no solo corriendo en carreras de grupo 1, sino también convirtiéndose en entrenadoras y ascendiendo en los niveles de administración, su arraigada cultura sexista empezaría a cambiar.

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