El terror es el único género cinematográfico que realmente promueve la igualdad de género

A woman takes part in a zombie flashmob in Vienna September 27, 2011. The zombie flashmob coincided with the Slash Film Festival which showcases horror, fantasy, animation and science-fiction movies. The film festival takes place from September 22 to 30. REUTERS/Lisi Niesner (AUSTRIA - Tags: ENTERTAINMENT SOCIETY)
Women are still not represented in film, but more complex female roles are being created in this film genre.Image: REUTERS/Lisi Niesner
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Al final del Festival de Cannes de este año, la actriz Jessica Chastain, que formaba parte del jurado, dijo que le parecían «bastante inquietantes» las representaciones de las mujeres en las películas del festival.

Para muchos, esto no es precisamente una novedad. En los últimos años, la falta de mujeres en el cine —delante y detrás de la cámara— ha estado en el centro de las críticas a Hollywood; académicos y escritores han detallado las distintas formas en que las mujeres suelen estar infrarrepresentadas o encasilladas en papeles estereotipados.

La profesora de Comunicación de la Universidad del Sur de California Stacy Smith, que investiga las representaciones de género y raza en el cine y la televisión, descubrió que, de los 5.839 personajes de las 129 películas más taquilleras estrenadas entre 2006 y 2011, menos del 30 % eran niñas o mujeres. Mientras tanto, solo el 50 % de las películas cumple los criterios de la prueba de Bechdel, que pregunta si una película presenta al menos a dos mujeres que hablan entre sí de algo que no sea un hombre.

A pesar del difícil camino que tienen por delante las mujeres en el cine, no todo es pesimismo. El terror es un género en el que las mujeres están asumiendo papeles cada vez más destacados. Sí, los gritos siguen siendo un elemento básico de las películas de miedo. Pero las mujeres ocupan papeles centrales, no como víctimas, sino como monstruos y heroínas.

Romper con la tendencia

Cada año, el Instituto Geena Davis sobre Género y Medios publica investigaciones que muestran cómo los desequilibrios de género en el cine afectan a las mujeres y las niñas. Por ejemplo, han descubierto que los papeles positivos y destacados de las mujeres en las películas «motivan a las mujeres a tener más ambición» en lo profesional y lo personal. En cambio, cuando escasean las representaciones positivas de mujeres, el efecto es el opuesto y resulta negativo.

Un estudio reciente de Google y del Instituto Geena Davis examinó este fenómeno en distintos géneros. Desarrollaron algo llamado «GD-IQ» (Geena Davis Inclusion Quotient, o cociente de inclusión Geena Davis), que funciona mediante tecnología de aprendizaje automático. El objetivo era reconocer patrones de género, tiempo en pantalla y tiempo de habla que podrían pasar inadvertidos para el espectador ocasional. Los resultados contaron una historia conocida: en el cine, los hombres aparecen y se oyen el doble que las mujeres.

Pero hubo una excepción: las películas de terror.

Un renacimiento del terror

En cierto modo, esto tiene sentido. Un artículo reciente de The Guardian explica cómo las mujeres se han sentido atraídas históricamente por el género. Muchas películas de terror muy queridas tienen protagonistas femeninas fuertes: Carrie, The Descent y The Witch, por nombrar algunas.

El terror, por supuesto, siempre se ha interesado por las mujeres; tradicionalmente, mujeres y niñas son víctimas de asesinos desquiciados o de monstruos. Gritan mucho. Sin embargo, los términos han cambiado con los tiempos, y parece que durante la última década ha tenido lugar un renacimiento del terror.

El género ha pasado de recrearse en la victimización de las mujeres a centrarse en ellas como supervivientes y protagonistas. Se ha alejado de los asesinos en serie y la pornografía de tortura para dar paso a películas más sustanciales y matizadas, que comentan cuestiones sociales y tienen una visión estética.

A principios de este año, Get Out de Jordan Peele se convirtió en un gran éxito de taquilla; además de satirizar la política racial, convirtió a una joven blanca y hermosa en la antagonista malvada. En 2015, la película histórica de terror The Witch de Robert Egger fue un éxito inesperado. Con una calificación de 91 % de críticas positivas en Rotten Tomatoes, The Witch cautivó al público con una historia históricamente precisa que incluía un giro feminista. Ambientada en la América puritana, la protagonista adolescente, Thomasin, se enfrenta a sus padres y hermanos, que creen que se ha convertido en bruja y la culpan de todas las desgracias que sufre la familia. Por supuesto, no es más que una adolescente: una criatura peligrosa, parece decir la película, en una cultura controlada por hombres.

Get Out y The Witch se suman a muchas otras películas de terror con mujeres como personajes centrales: Stoker, Under the Skin, Rec, The Conjuring, Ginger Snaps, American Mary, Jennifer’s Body y You’re Next.

Cambiar la narrativa

Durante décadas, las mujeres sexualmente activas de las películas de terror suelen ser las primeras en morir, como castigo por transgredir las normas sexuales. Lo vemos en Halloween, Friday the 13th, The Texas Chain Saw Massacre y A Nightmare on Elm Street.

It Follows (2015) trastoca esta narrativa. Maika Monroe interpreta a Jay, una joven que lucha contra un depredador invisible y desconocido después de tener relaciones sexuales con una cita. Pero la película no pretende castigar a Jay —ni a ningún otro personaje femenino— por tener relaciones sexuales. Un crítico plantea un argumento interesante: It Follows en realidad critica la cultura de la violación al poner de relieve el trauma que supone el trato que la cultura, los amigos y la familia suelen dispensar a quienes han sobrevivido a una violación. Esta película de terror escalofriante y aclamada por la crítica permite que Jay sea la chica que todos querríamos ser: investiga, se enfrenta al depredador y, al final, prevalece.

Incluso las franquicias antiguas y aparentemente desgastadas se están reiniciando con protagonistas femeninas. La película original The Amityville Horror (1979) se inspiró en la historia real de una casa en Amityville, Nueva York. El relato de una familia nuclear en desintegración, aterrorizada por una casa encantada, dio lugar a 12 secuelas, precuelas y continuaciones.

Pero este verano el público quizá pueda ver otra entrega más de la saga de Amityville; Amityville: The Awakening está protagonizada por Jennifer Jason Leigh y Bella Thorne, que interpretan a una madre soltera y su hija, obligadas a soportar la vida en la infame casa. El cartel de la película muestra una imagen de Bella Thorne superpuesta a la casa, lo que sugiere que ella es más importante (y poderosa) que la aterradora vivienda.

A medida que el papel de las mujeres sigue creciendo en otros ámbitos de nuestra sociedad, es lógico que ocurra lo mismo en las películas de terror. Tras el enorme éxito de taquilla de «Wonder Woman», cabe esperar que pronto otros géneros sigan el ejemplo del terror y acepten a las mujeres como protagonistas, heroínas y quizá incluso como brujas de vez en cuando.

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