Una nueva aplicación ayuda a las mujeres egipcias a cocinar para alcanzar la independencia económica

The sun sets on the minarets and the Great Pyramids of Giza (R) in Old Cairo December 31, 2013. REUTERS/Amr Abdallah Dalsh (EGYPT - Tags: CITYSCAPE SOCIETY) - RTX16Y99
In a country where a quarter of women are unemployed, Mumm matches home cooks to the marketImage: REUTERS/Amr Abdallah Dalsh
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«Todas las empresas del sector privado tienen una responsabilidad social», afirma Waleed Abd El Rahman, director ejecutivo de una nueva empresa de reparto de comida que ofrece algo distinto.

Con sede en El Cairo, su empresa, Mumm, ofrece una plataforma para que las mujeres locales y las personas refugiadas vendan a sus clientes comidas caseras.

Mumm es una de cien empresas emergentes de la región de Oriente Medio y Norte de África que el Foro Económico Mundial y la Corporación Financiera Internacional reconocen por afrontar los desafíos que plantean las tecnologías digitales.

La clave del proyecto es que las mujeres cocinan en sus propias casas, mientras que Mumm se encarga del marketing y el reparto.

Esto les permite a las mujeres ganarse la vida por sus propios medios. Abd El Rahman afirma que el desempleo entre las mujeres de Egipto es del 25,5 %, «y eso solo cuenta a quienes buscan empleos regulares». Dice que sus empleadas le cuentan lo felices que están de tener su propio dinero.

Entre las mujeres que se benefician de la iniciativa hay estudiantes como Jala Riad, que organiza sus tareas culinarias en torno a sus estudios.

Además de ayudar a las mujeres locales, la empresa se ha asociado con la organización sin ánimo de lucro Fard Foundation para incorporar a la plataforma de reparto a personas refugiadas sirias, iraquíes y sudanesas. «Como mujer siria casada desde hace 23 años, por supuesto que sé cocinar», afirma Iman Omanein, una refugiada siria que prepara comidas para mantener a su familia.

Según algunas estimaciones, tras realizar un curso gratuito de cocina con Mumm, las mujeres pueden ganar hasta 6.000 libras egipcias (300 dólares) al mes.

¿Cómo funciona?

Los clientes hambrientos indican su ubicación y luego eligen una comida de la lista del sitio web. Por ejemplo, pollo agridulce con pasta de la cocina de Marwa:

Image: Mumm

O pasta al estilo tajín con salsa barbacoa y ensalada verde de la cocina de Riham.

Los clientes especifican la hora de entrega, que puede ser en tan solo 90 minutos. Se puede pedir una ración individual o una cantidad suficiente para alimentar a una familia. También existe la opción de recibir una ración congelada para disfrutarla más tarde.

¿Qué ocurre con la seguridad y la calidad de los alimentos? «Durante la incorporación inspeccionamos la cocina y seguimos inspeccionándola cada dos semanas, con controles aleatorios a lo largo del proceso», dijo Abd El Rahman a la revista digital local Egyptian Streets.

«Además, quienes cocinan pueden recibir reseñas y los consumidores pueden leer las que dejan otros consumidores. Las comidas de Mumm son siempre más limpias y mejores que los productos que se encuentran en los restaurantes, porque se preparan con amor y esmero».

Los clientes de Mumm suelen ser «profesionales de oficina que trabajan en empresas multinacionales, han dejado de comprar comida basura y ahora prefieren la comida casera», afirma Abd El Rahman. «Valoran Mumm porque les ayudamos a comer de forma más saludable».

Poner en marcha una empresa emergente

Las mujeres pueden sentirse limitadas en una sociedad donde muchas personas consideran que su lugar está en el hogar. Mumm las ayuda a alcanzar cierta independencia económica al conectarlas con la economía local.

Mumm fue finalista el año pasado del Concurso de Empresas Emergentes Árabes del MIT Enterprise Forum, pero no siempre es fácil poner en marcha una empresa emergente en esta parte del mundo. Entre los desafíos figuran las deficiencias de infraestructura, la burocracia y las leyes que desalientan el emprendimiento.

Image: The Economist

Pero la situación está mejorando en Egipto. A principios de este año, el gabinete egipcio aprobó la primera ley de quiebras del país, una de varias reformas económicas destinadas a fomentar la inversión, según The Economist.

En la región en general, el ecosistema de empresas emergentes está cobrando un «impulso impresionante», según Mirek Dusek, director de Oriente Medio y Norte de África del Foro Económico Mundial.

La falta de infraestructura no ha detenido a emprendedores como Abd El Rahman. Mumm comenzó en noviembre de 2015 y ha creado más de 120 empleos con una inversión mínima. También contribuye a varios Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, entre ellos Hambre Cero, Igualdad de género y Crecimiento económico inclusivo.

¿Qué hay detrás del nombre?

«Elegimos el nombre Mumm porque tiene varias dimensiones», afirma Abd El Rahman.

«Mumm es una palabra jeroglífica de hace 7.000 años que significa “comida”. Con el tiempo, se convirtió en la primera palabra que aprende a decir un niño egipcio para indicar que tiene hambre. Para los egipcios, “mumm” significa comida. La gente local sonríe cuando la oye».

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