El Times Higher Education concluye en su informe sobre el desempeño de las universidades del mundo en materia de igualdad de género que, aunque se han logrado avances, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en los puestos docentes y directivos.
Las 10 formas de combatir la desigualdad sistémica de género incluyen adoptar políticas y un enfoque integrales, poner en marcha iniciativas centradas en las mujeres e involucrar a más especialistas defensores de la igualdad en las instituciones.
Es necesario acelerar el ritmo de los avances en las universidades, ya que las mujeres siguen luchando por la igualdad en la educación.
Hay mucho que celebrar en cuanto a los avances de las universidades en materia de igualdad de género, pero también hay ámbitos que requieren mejoras sustanciales.
El Times Higher Education (THE) publicó el informe Igualdad de género: cómo están avanzando las universidades del mundo – parte 2, elaborado en colaboración con el Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe. El informe señala que cada vez más universidades de todo el mundo publican datos sobre su desempeño en indicadores de igualdad de género, con un crecimiento especialmente notable en Asia. También son cada vez más las que capacitan al profesorado en igualdad de género e incorporan una perspectiva de género en los programas académicos y proyectos de investigación existentes o nuevos, intensifican sus esfuerzos para facilitar el impacto de las investigadoras y promueven la igualdad de género más allá de sus campus.
Sin embargo, pese a constituir más de la mitad del alumnado de educación superior, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas entre el profesorado, el personal investigador y, sobre todo, en los puestos de liderazgo. En todas las regiones, las universidades tienden más a centrarse en facilitar el acceso y brindar apoyo a las mujeres que en medir sus avances y logros. Además, la mayoría de las universidades no puede aportar pruebas pertinentes de sus políticas y servicios que apoyan el avance de las mujeres, como reveló el primer informe de THE/Unesco-IESALC sobre igualdad de género, publicado en marzo de 2022. Esto sugiere que, aunque ciertos códigos puedan existir en teoría, no necesariamente se aplican en todas las instituciones.
Garantizar la igualdad de género en las universidades
No hay soluciones rápidas, pero las instituciones de educación superior pueden hacer más para acelerar el ritmo de los avances. Estas son 10 recomendaciones de nuestro informe para que las universidades combatan la desigualdad de género:
Diseñar un enfoque integral para combatir la desigualdad de género
Lograr avances sustanciales requiere una visión a largo plazo respaldada por el equipo directivo superior, un conjunto oficial de valores y normas que se hagan cumplir, y personal u oficinas dedicados a las iniciativas de igualdad de género a nivel departamental. Hay que garantizar una comunicación periódica entre los departamentos, centros y unidades que llevan a cabo iniciativas de igualdad de género.
Involucrar a toda la comunidad universitaria
Reunir a estudiantes, personal y docentes de todos los géneros para identificar ejemplos de sesgo de género y diseñar soluciones. Integrar actividades en los programas docentes, los proyectos de investigación y las cargas de trabajo del personal para garantizar que el trabajo por la igualdad de género sea reconocido y valorado.
Ir más allá de centrarse en «las mujeres en STEM»
Los debates sobre cómo mejorar la igualdad de género en el ámbito académico suelen centrarse en aumentar el número de mujeres en las disciplinas STEM. Sin embargo, no todas las disciplinas STEM presentan una infrarrepresentación de mujeres entre el alumnado ; por ejemplo, en las ciencias de la vida hay más alumnas que alumnos. Al mismo tiempo, los alumnos están infrarrepresentados en muchas disciplinas relacionadas con los cuidados, como la psicología y la educación. Examinar las tendencias por disciplina con mayor detalle para garantizar que las medidas de igualdad de género se dirijan adecuadamente. La infrarrepresentación de alumnos en algunas disciplinas tiene consecuencias para las mujeres y los hombres, y no debe pasarse por alto.
Poner en marcha más iniciativas centradas en el progreso y los logros de las mujeres
Mejorar el acceso de las alumnas y las trabajadoras es importante, pero no basta. Las universidades también deben hacer un seguimiento de las tasas de éxito y los resultados de las mujeres en comparación con los hombres. Es fundamental revisar periódicamente estos datos y utilizarlos para tomar decisiones basadas en pruebas que mejoren los resultados de las mujeres. Aunque el 86 por ciento de las universidades de todo el mundo afirmó medir y hacer un seguimiento sistemático de las tasas de solicitud, aceptación o ingreso de mujeres, solo el 69 por ciento señaló que sigue las tasas de graduación de las mujeres y cuenta con planes para cerrar cualquier brecha, según los datos de las 938 instituciones que participaron en la clasificación THE Impact Rankings 2022 sobre el ODS 5 (igualdad de género).
Ir más allá de las políticas y leyes nacionales
Los marcos jurídicos relativos a la igualdad de género han mejorado en la mayoría de los países durante la última década, y estas normas ayudan a establecer un conjunto básico de límites contra la discriminación y el acoso. Pero, para avanzar con éxito en materia de igualdad de género y transformar su cultura interna, las universidades deben ser más ambiciosas y desarrollar sus propias normas y políticas internas, que permitan abordar mejor sus propias brechas en materia de igualdad de género.
Garantizar que las políticas y los servicios se comuniquen ampliamente y se apliquen
Las políticas y los servicios relacionados con la igualdad de género solo son útiles si la comunidad universitaria los conoce y se hacen cumplir en toda la institución en su conjunto. Lo ideal es que los detalles de las políticas y los servicios también sean de acceso público para que la ciudadanía pueda exigir a la institución que rinda cuentas de sus compromisos. Aunque la mayoría de las universidades participantes en la clasificación Impact Rankings sobre el ODS 5 afirmó contar con diversas políticas y servicios que contribuyen a la igualdad de género, como una política de no discriminación contra las mujeres y programas para facilitarles el acceso, en todos los casos menos del 50 por ciento pudo aportar pruebas pertinentes de iniciativas de este tipo.
Revisar periódicamente las políticas de igualdad de género
Las políticas vigentes deben revisarse al menos cada cinco años y, si es necesario, actualizarse para reflejar las tendencias cambiantes, los contextos locales y las mejores prácticas.
No dejarse desanimar por la resistencia
Cambiar las cosas no es fácil y la resistencia a las nuevas iniciativas y políticas es inevitable. Hay que asumirlo desde el principio y centrarse en cómo superar los obstáculos. La Universidad de Guadalajara, en México, una de las instituciones que identificamos como referente en el trabajo por la igualdad de género en América Latina, observó que algunas de sus iniciativas encontraron resistencia al principio, pero que, con el tiempo, la cultura de la organización y del alumnado sí empezó a cambiar.
Recopilar y analizar periódicamente datos desglosados por género
El estado de la igualdad de género en una institución determinada solo puede comprenderse adecuadamente mediante datos. Los indicadores de impacto de THE ofrecen un buen punto de partida para los datos que deben recopilarse y analizarse de forma rutinaria a fin de medir e informar sobre los avances.
Colaborar con especialistas en igualdad de género de otros sectores ajenos a la educación superior
Esto podría implicar debatir las mejores formas de medir o combatir la desigualdad de género. Colaborar con otras industrias, además de hacerlo dentro del sector, permitirá acceder a los conocimientos más avanzados e innovadores, estén donde estén. También reducirá la probabilidad de dedicar tiempo a desarrollar metodologías que ya existen.
