A pesar del enorme crecimiento de los pagos transfronterizos, se enfrentan a importantes desafíos operativos.
Un panorama regulatorio fragmentado está impidiendo que la tecnología facilite los pagos transfronterizos.
Un nuevo documento del Foro Económico Mundial describe cómo superar estos obstáculos.
En nuestra era globalizada, la capacidad de transferir fondos internacionalmente sustenta muchos pilares de nuestra economía mundial; desde un familiar que envía remesas a casa hasta grandes empresas que realizan negocios en el extranjero, los pagos transfronterizos desempeñan un papel crucial. Se estima que su valor alcanzará $250 billones de aquí a 2027, lo que representa un aumento del 60 % en una década. A pesar del rápido crecimiento y la importancia de los pagos transfronterizos, estas transacciones se enfrentan a retos monumentales, como la velocidad, el coste y la transparencia. Abordar estas cuestiones ya no es una cuestión de comodidad, sino un peldaño fundamental hacia un ecosistema financiero mundial más inclusivo.
La tecnología no basta
Los pagos transfronterizos actúan como las arterias de la economía mundial, vitales para mantener la salud del comercio global, apoyar el desarrollo internacional y fomentar el crecimiento económico. Para millones de personas en todo el mundo, estas transacciones marcan la diferencia entre la pobreza y la subsistencia, y para las empresas representan una oportunidad para expandirse, innovar y prosperar en el mercado internacional.
Tanto el sector público como el privado están avanzando considerablemente en el desarrollo tecnológico para cerrar la brecha entre lo que necesita una economía global y lo que el sistema actual de pagos transfronterizos puede ofrecer. Sin embargo, a pesar de los avances tecnológicos revolucionarios, la demanda de transacciones internacionales rápidas, transparentes y rentables es persistente y cada vez más apremiante. Cabe preguntarse: ¿por qué, en un mundo limitado únicamente por los límites de nuestra tecnología, los pagos transfronterizos todavía tienen que sortear un laberinto de complejidades? La respuesta no está en la tecnología en sí, sino en la sombra que proyecta – una sombra con forma de la intrincada danza de las normativas, donde cada país avanza al ritmo de su propio marco legislativo. Esto suele provocar traspiés, retrasos y una escalada de costes que solo sirve para alimentar la frustración y la ineficiencia.
En Proyecto Nexus y Proyecto mBridge, dos experimentos de pagos transfronterizos liderados por el sector público que utilizan la tecnología más reciente, la falta de un marco regulatorio de interoperabilidad se señala como un obstáculo clave para la implementación a gran escala en la práctica, lo que demuestra que la tecnología por sí sola no puede resolver todos los problemas. Proyecto Dynamo, que exploró el uso de stablecoins/tokens digitales en la financiación del comercio, también destacó que la claridad y la armonización regulatorias entre jurisdicciones (en concreto, los marcos regulatorios para las stablecoins y los tokens de utilidad) son fundamentales para facilitar el uso global de dichos tokens, ya que el comercio y los pagos son globales por naturaleza.
Obstáculos para la regulación global
En el centro de estos desafíos se encuentran las fricciones regulatorias. El entorno regulatorio único de cada nación dicta normas estrictas sobre el envío y la recepción de dinero, lo que crea un panorama global fragmentado. Mientras la economía se globaliza cada vez más, la regulación sigue siendo local. Las principales fricciones regulatorias que obstaculizan unos pagos transfronterizos eficientes e inclusivos incluyen marcos regulatorios divergentes, complejidades en el cumplimiento de las normas contra el blanqueo de capitales, normativas de datos restrictivas y un acceso insuficiente para los agentes no bancarios. Las instituciones financieras y los proveedores de pagos deben navegar por este laberinto, lo que a menudo ralentiza las transacciones, incrementa los costes y complica los procesos. Estas fricciones regulatorias son como arena en los engranajes de lo que debería ser una maquinaria bien engrasada, y provocan retrasos en las transacciones, comisiones imprevistas y una falta de transparencia que puede deteriorar las relaciones y trastocar las previsiones financieras.
Imagine un mundo en el que transferir dinero al extranjero sea tan sencillo como una transacción local. Esta visión puede pasar de ser un sueño a una realidad si se aborda el núcleo del problema: el mosaico fragmentado de normativas internacionales que, con más frecuencia, obstaculiza en lugar de facilitar. Le invitamos a explorar nuestro documento del Foro: Unlocking Interoperability: Overcoming Regulatory Frictions in Cross-border Payments. Este documento es fruto de la colaboración público-privada entre numerosas jurisdicciones y distintos agentes del ámbito de los pagos. Su objetivo es proponer algunas recomendaciones sobre cómo abordar las fricciones regulatorias en torno a los pagos transfronterizos:
1. Hacer de la interoperabilidad de los pagos transfronterizos un objetivo nacional clave
Al promover la interoperabilidad transfronteriza a nivel nacional, abogamos por un ecosistema financiero fluido en el que las transacciones no se limiten a compartimentos estancos, sino que formen parte de un marco reconocido a escala mundial. Esta alineación estratégica entre países mitigará los riesgos, reducirá los costes y mejorará la eficiencia general de los pagos transfronterizos.
2. Abogar por un refuerzo de la colaboración regulatoria mundial
Los desafíos globales requieren soluciones globales. Establecer un diálogo internacional sólido y marcos de elaboración de políticas cooperativas allanará el camino hacia una regulación financiera más sincronizada. Los espacios innovadores compartidos pueden impulsar soluciones colaborativas que conduzcan a transacciones más seguras.
3. Impulsar la modernización de la normativa internacional de pagos
La era digital exige soluciones digitales. Los marcos regulatorios tradicionales deben evolucionar para adaptarse al panorama financiero, que cambia rápidamente. Al adoptar un enfoque de gobernanza ágil que contemple distintos planteamientos, podemos fomentar un entorno regulatorio en el que los sistemas evolucionen con rapidez al ritmo del avance tecnológico y del cambio del mercado.
4. Impulsar la colaboración entre los sectores público y privado
La colaboración es la clave de la innovación. Aprovechando la experiencia colectiva de responsables políticos, pioneros del sector y proveedores de pagos, podemos diseñar estrategias integrales que reflejen las complejas realidades del ecosistema financiero mundial. Unidos en una visión común, podremos sortear las complejidades de la normativa financiera internacional e impulsar un futuro en el que los procesos de pagos transfronterizos sean a la vez eficientes y equitativos.
En este entorno complejo, el «suptech» y el «regtech» se revelan como herramientas inestimables. Estas tecnologías pueden ayudar a resolver algunos problemas relacionados con los desafíos regulatorios. Mientras que el suptech ofrece a los reguladores una supervisión mejorada con seguimiento en tiempo real, el regtech ayuda a las empresas a garantizar un cumplimiento rápido y preciso. En conjunto, ofrecen una solución prometedora a los desafíos de larga data que plantean las fricciones regulatorias en los pagos transfronterizos, combinando la innovación con el rigor de los protocolos de las finanzas internacionales.
El camino hacia la optimización de los pagos transfronterizos es complejo y requiere un esfuerzo concertado y la alineación de diversos actores mundiales. A medida que el mundo se interconecta cada vez más, aumenta la urgencia de reformar y armonizar los marcos regulatorios de las transferencias financieras internacionales. Los reguladores y responsables políticos deben defender colectivamente la coordinación regulatoria para respaldar una infraestructura financiera resiliente, transparente y que favorezca los objetivos económicos más amplios.
Este esfuerzo no solo busca mejorar las transacciones financieras; se trata de reforzar los pilares de la cooperación mundial, facilitar el acceso económico e impulsar el crecimiento colectivo en el mercado global. El Foro Económico Mundial reconoce la importancia de esta misión y aboga por alianzas estratégicas y debates pioneros que darán forma al futuro de las interacciones financieras transfronterizas.
