Las madres han sido unas de las más afectadas por la COVID-19. Así se les puede ayudar

A woman works in a house with her cat while workers are forced to work from home and demand payback for extra home office costs during the coronavirus disease (COVID-19) outbreak in Sassenheim, Netherlands October 2, 2020. Picture taken October 2, 2020. REUTERS/Eva Plevier - RC2HDJ9U715C
Women with young children have been among the biggest casualties of the economic lockdowns.Image: REUTERS/Eva Plevier - RC2HDJ9U715C
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  • Con las escuelas y guarderías cerradas, muchas madres se vieron obligadas a dejar sus empleos durante la pandemia o a reducir sus horas de trabajo.

  • Las mujeres con hijos pequeños se han visto afectadas de forma desproporcionada por los confinamientos por la COVID-19.

  • Una investigación del FMI en Estados Unidos concluye que ser madre de al menos un hijo menor de 12 años redujo en un 3 % la probabilidad de estar empleada.

  • La carga que soportan las madres con hijos pequeños representa el 45 % del aumento de la brecha de empleo de género total en Estados Unidos.

  • El FMI propone cuatro formas en que los responsables de políticas pueden ayudar.

Hace un año, el mundo cambió. Aunque el efecto de la pandemia en los trabajadores ha variado en todo el mundo, la nueva realidad ha dejado a muchas madres en una situación muy complicada. Con las escuelas y guarderías cerradas, muchas se vieron obligadas a dejar sus empleos o a reducir sus horas de trabajo. Nuevas estimaciones del FMI confirman el impacto desproporcionado en las madres trabajadoras y en la economía en su conjunto. En definitiva, en el ámbito laboral, las mujeres con hijos pequeños han estado entre las mayores víctimas de los confinamientos económicos.

Tres países (Estados Unidos, el Reino Unido y España) ilustran la diversidad del impacto de la pandemia en los trabajadores. Estos tres países se contaron entre los más afectados por el virus a nivel mundial, pero es Estados Unidos el que registró la mayor pérdida de empleos. En comparación, los trabajadores británicos sufrieron la mayor reducción de horas de trabajo, mientras que en España los trabajadores se enfrentaron a una combinación de pérdida de empleos y reducción de horas.

A pesar de las diferencias, los tres países tenían algo en común: las madres con hijos pequeños se han visto afectadas de forma desproporcionada por el confinamiento.Image: FMI

Estas diferencias fueron especialmente pronunciadas en los primeros meses de la crisis y se deben en parte a diferencias en las políticas gubernamentales. Estados Unidos optó por apoyar a los trabajadores desempleados mediante prestaciones por desempleo más elevadas y durante periodos más largos, mientras que el Reino Unido y España optaron por utilizar sistemas de retención para preservar los vínculos entre trabajadores y empleadores.

Las madres, las más golpeadas

La experiencia de los trabajadores no solo difiere entre países, sino también entre hombres y mujeres. Como se muestra en la investigación del FMI, en Estados Unidos las mujeres se vieron más afectadas que los hombres; en el Reino Unido ocurrió lo contrario, mientras que en España hombres y mujeres sufrieron niveles de afectación similares.

A pesar de estas diferencias, los tres países tenían algo en común: las madres con hijos pequeños se han visto afectadas de forma desproporcionada por el confinamiento y las medidas de contención resultantes. El cierre de escuelas y el inicio de la enseñanza a distancia impusieron a los padres, y en particular a las madres, responsabilidades adicionales de cuidado.

Como resultado, muchas mujeres que ya cargaban en gran medida con el peso del cuidado de los hijos y las tareas domésticas incluso antes de la pandemia, dejaron sus empleos o redujeron el número de horas trabajadas.

Las mujeres con hijos más pequeños han sufrido mayores pérdidas de empleo y/o reducciones de las horas trabajadas que otras mujeres y hombres en los tres países. En Estados Unidos, por ejemplo, ser madre de al menos un hijo menor de 12 años redujo en 3 puntos porcentuales la probabilidad de estar empleada en comparación con un hombre en una situación familiar similar entre abril y diciembre de 2020.

En todos los países, las madres son las que más han sufrido.Image: FMI

Mayores desigualdades de género y de ingresos

Nuestro estudio analiza en detalle el mercado laboral de Estados Unidos y concluye que la carga que soportan las madres con hijos pequeños representa el 45 % del aumento de la brecha de empleo de género total. Esta carga también ha provocado una pérdida económica estimada en casi el 0,4 % de la producción entre abril y noviembre de 2020.

La pandemia podría acabar agravando no solo la desigualdad de género, sino también la de ingresos. Al analizarlo más a fondo, se observa que las madres sin título universitario y las madres racializadas perdieron o abandonaron sus empleos en mayor número durante las primeras etapas de la pandemia, y se están reincorporando al trabajo a un ritmo mucho más lento que otros grupos de trabajadores.

Apoyo a las madres

Dado el impacto desproporcionado de los confinamientos y las medidas de contención en las madres, especialmente en las que tienen hijos pequeños, se necesitan medidas específicas para facilitar su reincorporación al trabajo.

1. Apoyo financiero :Apoyar a las madres que han perdido su empleo y luchan por sobrevivir y mantener a sus familias es fundamental. Esto puede lograrse mediante medidas como créditos fiscales para hogares con hijos y bajos ingresos, la ampliación de las prestaciones por desempleo y la asistencia para el cuidado infantil.

2. Cuidado infantil y escuelas: los gobiernos también deben tener en cuenta la reapertura de las escuelas al elaborar las listas de prioridades de vacunación. La disponibilidad de servicios de cuidado infantil es fundamental para que las madres puedan participar en el mercado laboral. Los gobiernos deben priorizar la reapertura de escuelas y centros de cuidado infantil y reducir la probabilidad de nuevos cierres escolares. Para ello es necesario invertir en infraestructuras y procedimientos que garanticen una reapertura segura y sostenible de las escuelas.

3. Políticas de reasignación: las madres, y las mujeres en general, tienen más probabilidades de ocupar empleos que requieren interacción presencial. La COVID-19 ha destruido de forma desproporcionada este tipo de empleos, y algunos de ellos no volverán. Por ello, los gobiernos deben apoyar a los trabajadores para que encuentren otros empleos, minimizando al mismo tiempo la pérdida de capital humano, mediante subvenciones a la contratación y programas de formación, incluida la formación tecnológica.

4. Acceso a la financiación: aumentar el acceso a los servicios financieros podría ayudar enormemente a las mujeres a iniciar o mantener sus negocios. Para ello, es esencial aprovechar el potencial de la tecnología financiera para lograr una mayor inclusión financiera, en particular en los países en desarrollo. El acceso equitativo a la infraestructura digital, como la cobertura móvil y de internet, así como una mayor alfabetización financiera y digital, puede marcar la diferencia para las mujeres.

Las madres han desempeñado un papel fundamental durante esta pandemia, cuidando de los hijos y asumiendo buena parte de los costes asociados a las medidas de contención adoptadas para frenar la propagación del virus. Las recomendaciones expuestas anteriormente son aún más imperiosas en un momento en que la economía mundial sigue sin recuperarse plenamente de la pandemia. Para lograr una recuperación completa, la economía mundial necesita reintegrar plenamente a las mujeres en la fuerza laboral.

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