Los confinamientos por la COVID-19 hicieron que las parejas compartieran las tareas domésticas y el cuidado de los hijos de forma más equitativa, pero no por mucho tiempo

Woman holding green bed sheet, doing chores.
Whilst they decreased during lockdown, women's share of the domestic burden increased again as restrictions eased.Image: UNSPLASH/ Volha Flaxeco
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  • El confinamiento obligó a las familias a trabajar, estudiar y vivir bajo el mismo techo.

  • Un estudio sobre parejas de distinto sexo en el Reino Unido muestra que durante el confinamiento cambiaron los equilibrios tradicionales de género en el hogar y que los hombres asumieron más responsabilidades domésticas.

  • Sin embargo, el estudio constató que, para septiembre de 2020, se habían restablecido las divisiones de género y que las mujeres soportaban de forma desproporcionada la mayor parte de la carga doméstica.

Hoy puede parecer algo habitual, pero si hacemos memoria y volvemos al primer confinamiento por la COVID-19, que familias enteras trabajaran y estudiaran desde casa era una situación muy poco familiar. Y tuvo consecuencias igualmente desconocidas.

Para las parejas de distinto sexo, el confinamiento alteró la división tradicional de las tareas domésticas según el género. En un estudio que mis colegas y yo realizamos, observamos que, al quedarse ambos miembros de la pareja en casa, los hombres asumieron una mayor parte de la carga doméstica, por lo que disminuyó la proporción habitualmente mayor que recaía en las mujeres.

Un cambio en la dinámica de las tareas domésticas.Image: División de las tareas domésticas según el género durante la pandemia de COVID-19: ¿alteraciones temporales o un cambio duradero?

'Nota sobre el gráfico anterior: estudio UKHLS y COVID-19. Cálculos propios. Resultados ponderados. El eje Y muestra la densidad de Kernel estimada de la proporción de las tareas domésticas realizadas por mujeres en distintos momentos. Se estimó mediante un método de selección del ancho de banda por validación cruzada. Los estimadores de sustitución más tradicionales (por ejemplo, los que siguen la regla empírica de Silverman) no difieren mucho de este.'

Lo descubrimos al analizar datos de Understanding Society, un amplio estudio longitudinal de panel de hogares, el mayor de su tipo. El estudio hace un seguimiento de una muestra de hogares del Reino Unido y les plantea preguntas periódicamente para observar cómo cambian sus vidas. Entre abril de 2020 y septiembre de 2021, se pidió a sus participantes que completaran encuestas en línea cada pocos meses, específicamente sobre el impacto de la pandemia en sus vidas.

Analizamos las respuestas de personas en edad de trabajar que mantenían relaciones con alguien de otro género durante todo este período de encuestas sobre la COVID. Así obtuvimos una muestra final de algo más de 2.000 parejas para analizar. Esto es lo que descubrimos.

Las alteraciones del confinamiento

Se preguntó a las parejas sobre la división de las tareas domésticas según el género durante el primer confinamiento y luego comparamos sus respuestas con la información recogida en encuestas realizadas antes del confinamiento, en 2019. También se les preguntó si esos cambios persistieron cuando se flexibilizó el primer confinamiento. Además, comparamos los cambios experimentados por quienes no tenían hijos en casa con los de quienes tenían hijos de distintas edades.

Observamos que, en general, la proporción de las tareas domésticas realizadas por las mujeres bajó del 65 % antes de la COVID al 60 % durante el primer confinamiento. Así pues, al principio se produjo cierto reequilibrio de género en el reparto del trabajo doméstico. Sin embargo, para septiembre de 2020, las antiguas divisiones de género se estaban restableciendo. Para entonces, las mujeres realizaban, en promedio, el 62 % de las tareas domésticas.

Estos cambios coincidieron con cambios en los hábitos laborales. En general, los resultados mostraron que las horas de trabajo remunerado tanto de hombres como de mujeres se redujeron considerablemente en la primavera de 2020, pero se habían recuperado para septiembre.

Aunque los equilibrios empezaron a cambiar, la carga doméstica siguió recayendo en gran medida en las mujeres.Image: UNSPLASH/ Kelly Sikkema

Durante el confinamiento de primavera, alrededor de un tercio de las personas encuestadas, tanto hombres como mujeres, tenía empleo, pero trabajaba desde casa. Sin embargo, para septiembre esa proporción había bajado a algo menos de una cuarta parte. Del mismo modo, en primavera, alrededor de una de cada cinco mujeres y uno de cada siete hombres estaban en suspensión temporal de empleo, pero para septiembre la cifra había bajado a menos de uno de cada 20.

Esto parece indicar que, cuando ambos miembros de una pareja están en casa y dedican menos tiempo al trabajo, la carga doméstica se reparte de forma más equitativa.

Pasar más tiempo en casa también parece haber aumentado la cantidad de tareas domésticas por hacer. Durante el confinamiento, tanto los hombres como las mujeres aumentaron sus horas semanales de trabajo doméstico: de 12,5 a 15,5 en el caso de las mujeres y de 6,5 a 10 en el de los hombres. Para septiembre de 2020, estas cifras habían vuelto a bajar, aunque seguían por encima de los niveles previos al confinamiento.

La carga del cuidado infantil

Sin embargo, el reequilibrio del trabajo no fue igual en todas las parejas que analizamos. La magnitud del cambio dependió del número de hijos de la pareja y de sus edades.

Al dividir a las personas encuestadas en tres grupos —quienes no tenían hijos viviendo en casa, quienes tenían hijos menores de cinco años y quienes tenían hijos mayores— surgieron diferencias marcadas.

En las parejas sin hijos en casa, la proporción del trabajo doméstico realizado por las mujeres bajó durante la primavera y siguió disminuyendo después del verano. Aunque estas mujeres seguían haciendo más trabajo doméstico que sus parejas, su contribución no volvió a los niveles previos a la COVID a medida que avanzaba 2020.

En las parejas con hijos de entre seis y 15 años, la reducción de la proporción de las tareas domésticas realizadas por las mujeres se había revertido parcialmente para septiembre, pero no había vuelto por completo a su nivel anterior. En otoño, seguían haciendo menos que antes de la pandemia.

Pero en las parejas con hijos menores de cinco años, la reducción de la proporción de las tareas domésticas realizadas por las mujeres se había revertido por completo para septiembre. Esto ocurrió pese a que la reducción inicial en primavera había sido mayor en este grupo que en los otros dos.

Dinámicas familiares

Entonces, ¿qué podemos concluir? En cuanto a las dinámicas familiares, el confinamiento quizá tuvo efectos más duraderos en algunas familias que en otras. El temor a que los avances en igualdad de género pudieran revertirse durante la pandemia se hizo más patente en las familias con hijos muy pequeños, que tenían muchas menos posibilidades de mantenerse ocupados con otras tareas y cuyos hijos aún no tenían edad suficiente para aprovechar la educación en línea.

Una razón importante por la que cambió el reparto del trabajo durante el confinamiento fueron las horas laborales de hombres y mujeres. A medida que avanzaba la pandemia, las mujeres con hijos pequeños tendían a reducir más sus horas de trabajo remunerado para asumir la mayor carga de cuidados derivada del cierre de escuelas y guarderías.

Las redes familiares extensas podrían aliviar parte de la carga doméstica que recae en las mujeres del hogar.Image: UNSPLASH/Alvaro Reyes

Nuestro estudio muestra que los cambios en la vida familiar durante la pandemia fueron complejos: las distintas configuraciones familiares dieron lugar a cambios diferentes en el reparto de las tareas domésticas, y ese reequilibrio fue cambiando con el tiempo. Es posible, además, que haya otros matices que aún no hayamos identificado por completo.

En el futuro, sería conveniente analizar si las redes familiares extensas pudieron aliviar el aumento de la carga de cuidados en algunas familias. También podríamos estudiar cómo afectó la pandemia a la salud mental de las mujeres con hijos y sin ellos, y sería útil averiguar si los confinamientos de distintos países afectaron de manera diferente a las familias.

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