Los líderes mundiales deben situar a las mujeres en el centro de la recuperación tras la COVID-19

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  • La pandemia de COVID-19 ha agravado la brecha económica de género en todo el mundo.

  • Mientras los líderes del G7 se reúnen esta semana, deben abordar los esfuerzos para aumentar la igualdad de género a fin de impulsar el crecimiento económico mundial.

  • El Plan Global de Aceleración de ONU Mujeres pretende catalizar compromisos bien financiados y transformadores.

Incluso antes de la pandemia de COVID-19, las mujeres y las niñas de todo el mundo se enfrentaban a una brecha de género que les dificultaba ocupar puestos de liderazgo, percibir un salario justo o acceder a una atención sanitaria o a una educación de calidad.

Los efectos económicos y sanitarios de la pandemia han convertido esa brecha en un abismo y corren el riesgo de deshacer gran parte del modesto progreso logrado en la reducción de las desigualdades de género previas a la pandemia.

Ningún país del mundo puede presumir de ser igualitario en materia de género, un hecho que pone a prueba los sistemas sanitarios, amplía las brechas socioeconómicas y socava la protección social.

También frena el crecimiento económico. Los modelos económicos del McKinsey Global Institute sugieren que avanzar en la igualdad de la mujer podría añadir billones de dólares al crecimiento mundial, lo que impulsaría las perspectivas incluso de los países con menos recursos para mejorar la calidad de vida de toda su población.

Mientras los países del G7 se reúnen esta semana, y mientras todos los países buscan reconstruir economías más ecológicas, resilientes e igualitarias en materia de género tras la pandemia, deben potenciar la riqueza de la diversidad de los talentos, las ideas y las innovaciones de las mujeres en los espacios de toma de decisiones.

Sin embargo, las mujeres ocupan solo el 26,1 % de los 35 500 escaños parlamentarios de 156 países. Representan solo el 29 % de quienes ocupan cargos de alta dirección –y están aún más ausentes de los cargos ejecutivos.

A pesar de estos desafíos casi omnipresentes, con políticas audaces para impulsar el empoderamiento económico de las mujeres, ahora es un momento crítico para cambiar de rumbo y acelerar un cambio constructivo.

El Foro Generación Igualdad en París (del 30 de junio al 2 de julio) ofrece otro momento decisivo para impulsar ese cambio tan necesario. En esta histórica conferencia, hacemos un llamamiento a los gobiernos, las empresas y las organizaciones para que se unan a nosotros para asumir compromisos audaces para avanzar en la igualdad de género.

Nos estamos movilizando en torno a un Plan Global de Aceleración centrado en seis Coaliciones de Acción, incluida una centrada exclusivamente en la justicia y los derechos económicos. Las Coaliciones de Acción reúnen a la amplia gama de actores necesarios para impulsar el progreso ahora y después de la COVID-19, situando a activistas de la sociedad civil codo con codo junto a sindicatos, representantes parlamentarios, líderes empresariales y organismos gubernamentales.

Para cuando se celebre el Foro de París, esperamos que estas asociaciones multilaterales, intergeneracionales y dinámicas hayan impulsado compromisos bien financiados y transformadores para las seis Coaliciones de Acción y para el Compromiso por las Mujeres, la Paz, la Seguridad y la Acción Humanitaria.

Image: ONU Mujeres

Cómo crear economías más equitativas

¿Cómo podrían ser los compromisos transformadores en el ámbito de la justicia y los derechos económicos? ¿Y cómo podrían crear economías más resilientes y equitativas a medida que el mundo se reconstruye?

Una vía consiste en comprometerse a apoyar y dotar de recursos al trabajo de cuidados. El sector de los cuidados en demasiadas economías, tanto industrializadas como en desarrollo, sigue estando poco comprendido y con recursos insuficientes. Durante la COVID-19, ha sufrido una presión especialmente aguda, y las mujeres y las niñas soportan la mayor parte de la carga.

La falta de inversión en cuidados –para la infancia, para los padres mayores, para quienes requieren apoyo adicional– refleja una peligrosa idea errónea de que los cuidados son «gratuitos» (es decir, trabajo de las mujeres), con poca relevancia para el desarrollo social y económico. Todo gobierno que busque un buen rendimiento de su paquete de recuperación fiscal debe invertir en el sector de los cuidados, ofreciendo opciones de cuidado bien remuneradas y seguras que reconozcan, reduzcan y redistribuyan el trabajo de cuidados no remunerado que se realiza actualmente en los hogares.

También deben recompensar a los trabajadores de cuidados y garantizar sus derechos laborales, incluso mediante redes de protección social universales que vayan más allá del sector formal. Solo cuando los cuidados ocupen un lugar central en las políticas sociales y económicas será posible un futuro del trabajo mejor para las mujeres y los hombres con responsabilidades familiares.

Otra vía consiste en crear empleo más digno y con igual remuneración para las mujeres. Los compromisos en este ámbito podrían centrarse en la recualificación y la reasignación para que las mujeres vuelvan al trabajo, así como para que accedan a profesiones tradicionalmente dominadas por hombres. Los compromisos para avanzar en este objetivo podrían incluir el acceso a la tecnología y programas específicos de formación laboral.

Además, fijar objetivos para las mujeres en puestos de liderazgo y gestión mediante contrataciones basadas en el potencial impulsará nuevos avances en la representación y el liderazgo de las mujeres en las profesiones existentes y emergentes. Estas inversiones también ofrecerán a las empresas una ventaja competitiva.

Image: Informe Global sobre la Brecha de Género 2021 del Foro Económico Mundial

Otro componente esencial de una economía posterior a la COVID-19 con igualdad de género es el compromiso de cerrar la brecha salarial de género. Esto exigirá estrategias de reinversión que mejoren la calidad del trabajo y los estándares salariales en el trabajo esencial actualmente mal remunerado, gran parte del cual sigue siendo «femenino». Abordar la desigualdad salarial ofrecerá una protección social más amplia y contribuirá en gran medida a combatir la pobreza extrema y la pandemia en la sombra de la violencia de los hombres contra las mujeres y las niñas, en el hogar, en los espacios públicos y en el trabajo, que ha añadido una dimensión adicional a los daños de gran alcance causados por la crisis actual.

No podemos reconstruir mejor después de la COVID-19 sin igualdad de género. En concreto, debemos situar a las mujeres en el centro de nuestra recuperación económica. Ahora es el momento de que los líderes se comprometan públicamente con esa labor, apoyando la economía de los cuidados y la igualdad de salarios y de acceso a las oportunidades.

Comprometerse con el Plan Global de Aceleración de la Generación Igualdad nos encaminará hacia un futuro más sostenible y justo, que garantice la prosperidad para todos y la realización de la Agenda 2030. Invito a todos los países, empresas, organizaciones de la sociedad civil y organizaciones juveniles a unirse a nosotros asumiendo un compromiso.

Image: ONU Mujeres
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