Es probable que los hombres gocen de mejor salud en países con altos niveles de igualdad de género

Diabetic Felix Alvarado-Lopez, 51, (R) has his blood pressure read by USC Pharmacy Resident Stephanie Iniguez at the J.W.C.H. safety-net clinic in the center of skid row in downtown Los Angeles July 30, 2007. REUTERS/Lucy Nicholson (UNITED STATES) - GM1DVVAEJTAA
Men living in a country with gender equality have half the risk of being depressed.Image: REUTERS/Lucy Nicholson
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Por término medio, los hombres mueren más jóvenes que las mujeres. También tienen más probabilidades que ellas de morir prematuramente por causas que van desde el alcoholismo hasta las enfermedades cardíacas y el suicidio.

Pero un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud concluye que, en Europa, esos problemas son especialmente graves en los países con los niveles más bajos de igualdad de género. Según sugiere, la paridad entre los sexos podría incluso salvar la vida de los hombres.

«Vivir en un país con igualdad de género beneficia la salud de los hombres y se refleja en tasas de mortalidad más bajas, mayor bienestar, la mitad de riesgo de sufrir depresión, más probabilidades de mantener relaciones sexuales protegidas, menores tasas de suicidio y un riesgo un 40 % menor de morir de forma violenta», señala la OMS en un comunicado de prensa que acompaña al informe.

Image: Organización Mundial de la Salud

El estudio abarca 41 países y reúne por primera vez información sobre la salud de los hombres procedente de bases de datos existentes de la OMS. Concluye que, en toda Europa, los hombres tienen más probabilidades que las mujeres de sufrir problemas de salud debido al tabaquismo y al consumo de alcohol; a dietas poco saludables y con alto contenido de sal; y a lesiones, algunas de ellas causadas por actos violentos, como pelearse o ser agredido. Los riesgos variaban en la región: en Europa occidental, el tabaquismo fue el principal factor de riesgo en 2016 y causó la muerte de un millón de hombres. En Europa oriental, los mayores factores de riesgo eran el consumo de alcohol y drogas.

Históricamente, las diferencias de salud entre los géneros han sido tan marcadas, dice el informe, que hemos tendido a atribuirlas a la biología y a concluir que los hombres tienen de forma natural más probabilidades de morir antes y padecer ciertas afecciones. Sin embargo, los autores del informe sugieren que los riesgos para la salud derivados del abuso de sustancias o de una alimentación poco saludable no son inherentes al hecho de ser hombre, sino que están vinculados a culturas que adoptan ideas estereotipadas sobre la masculinidad. Por ejemplo, señalan que «un estudio de hombres de la Federación de Rusia sugería que el consumo excesivo de bebidas alcohólicas de alta graduación “eleva o mantiene el estatus de un hombre en grupos sociales de la clase trabajadora al facilitar el acceso al poder asociado con el ideal hegemónico del verdadero trabajador”». En otras palabras, los hombres no beben más por ser hombres; beben más debido a las presiones sociales que los recompensan por hacerlo.

Los países europeos incluidos en el estudio presentan grandes diferencias en indicadores como la esperanza de vida. En 2016, la esperanza de vida estimada de los hombres nacidos en Suiza era de 81,2 años, mientras que la de los nacidos en Turkmenistán y Rusia era muy inferior a 70 años. Por su parte, los países nórdicos e Islandia obtuvieron puntuaciones altas en igualdad de género, medida mediante diversos factores, como la representación en puestos de liderazgo y el nivel educativo. Turquía obtuvo la puntuación más baja en el índice de brecha de género, seguida de Hungría y Georgia.

Conviene aclarar que la relación entre la igualdad de género y la salud de los hombres se basa en una correlación, no en una relación de causalidad. Los autores no afirman que la falta de paridad de género provoque la muerte de los hombres, sino que muchos de los factores que perjudican su salud —como el tabaquismo o el consumo excesivo de alcohol— son especialmente frecuentes en culturas menos igualitarias. Los autores del informe sostienen que los responsables de formular políticas deberían tomar en serio la idea de que los tipos de «masculinidades» predominantes en sociedades con poca igualdad de género son tóxicos para los propios hombres. Como ejemplos, señalan los accidentes de tráfico y los suicidios. Ambos son causas de muerte que no están relacionadas con enfermedades. Sin embargo, los hombres de culturas menos igualitarias pueden tener más probabilidades de correr riesgos, sufrir estrés y carecer de acceso a ayuda para problemas de salud mental.

Los investigadores también ofrecen algunas sugerencias sobre cómo un cambio cultural hacia una mayor igualdad de género podría mejorar la salud de los hombres. Por ejemplo, se ha demostrado que el papel de sostén de la familia está asociado con un aumento de la hipertensión y los infartos entre los hombres, así como con mayores niveles de tabaquismo y dolor de espalda crónico. «Aunque reproduce patrones de poder masculino, el modelo del hombre como sostén de la familia no es necesariamente bueno para la salud de los hombres», escriben.

Nivelar las condiciones es un proyecto a largo plazo para muchas activistas por los derechos de las mujeres. Este informe recuerda que una sociedad más igualitaria también beneficia la salud y el bienestar de los hombres.

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