El coronavirus llega a los más pobres del mundo. Estas son seis formas de ayudar

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  • En los países menos adelantados (PMA), 900 millones de personas corren riesgo por el coronavirus;

  • Estos países carecen de los recursos económicos y de la infraestructura sanitaria de sus homólogos más desarrollados, pero pueden aprender lecciones de su respuesta y beneficiarse de su apoyo;

  • La comunidad mundial debe ayudar a los PMA a ampliar la producción de equipos de protección personal (EPP) y la tecnología para los trabajadores de primera línea, y a garantizar un suministro ininterrumpido de medicamentos esenciales y un acceso equitativo a las vacunas y los medicamentos.

La cifra de muertes que sigue registrándose por la pandemia de COVID-19 en países desarrollados como Italia y Estados Unidos anuncia un desastre inminente en los países más empobrecidos del mundo.

Las respuestas de salud pública en algunas de las economías más avanzadas de Asia ofrecen lecciones a otros países que se preparan para un aumento potencialmente drástico de casos, en particular la respuesta rápida, coordinada y dentro de los medios democráticos de Corea del Sur. Pero la mayoría de los países no disfrutan de la riqueza ni de la infraestructura de Corea del Sur. ¿Qué se debe hacer en esos casi 50 países que entran en la categoría de Países Menos Adelantados (PMA) de la ONU, hogar de casi 900 millones de personas en todo el mundo. Mientras los gobiernos de todo el mundo se preparan para lo peor, ¿qué lecciones son pertinentes para aquellos países que carecen de los recursos económicos y de la infraestructura sanitaria de Corea del Sur?

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Tomemos el caso de Nepal (un país con el que estamos profundamente familiarizados): el gobierno ha adoptado medidas extraordinarias y necesarias para impedir la entrada del virus por sus fronteras. Ha cerrado escuelas, cancelado eventos, cerrado el monte Everest y restringido en gran medida los viajes internacionales. Estas acciones son valientes dados los enormes costos económicos. También destacan por haberse logrado mediante medios democráticos y no coercitivos.

Los países menos adelantados (PMA) del mundo según la ONUImage: UNCTAD

Nepal, cuya población es de aproximadamente 28 millones de personas, probablemente cuenta con menos de 500 camas de unidades de cuidados intensivos en todo el país. Muchos de sus hospitales rurales carecen incluso de una capacidad mínima de hospitalización. Las pruebas diagnósticas solo están disponibles en un hospital de referencia en su capital, Katmandú. Mientras los gobiernos de las economías avanzadas anuncian asistencia económica y intervenciones sanitarias a gran escala, tampoco debemos descuidar nuestra responsabilidad fundamental de apoyar los esfuerzos de respuesta, de forma amplia y ambiciosa, en los PMA.

Con esto en mente, estas son seis medidas cruciales que la comunidad mundial puede aplicar para apoyar a los PMA. Mientras lugares como Taiwán, China, Corea del Sur, Singapur, Japón y Hong Kong logran controlar sus brotes, pueden y deben aportar su experiencia y sus recursos para apoyar a los PMA, en particular en Asia.

1. El distanciamiento social temprano y coordinado es absolutamente esencial para mitigar el riesgo

Gran parte de la atención en las respuestas mundiales a la pandemia de COVID-19 se centra en este momento en medidas de distanciamiento social masivo: cierre de escuelas, eventos y negocios, teletrabajo y restricciones a los viajes y a las reuniones sociales. Estas medidas son esenciales y la comunidad mundial puede apoyar estos esfuerzos compartiendo datos y protocolos y garantizando la cohesión regional en las políticas transfronterizas sobre migración y comercio.

2. Planificar desde ahora la ampliación de la producción de equipos de protección personal (EPP) y de la capacidad de realización de pruebas

Mientras el comercio internacional y las cadenas de suministro quedan diezmados, los PMA deben acumular de inmediato pruebas de COVID-19 y equipos de protección personal. Solo podrán hacerlo con un amplio apoyo financiero y técnico de otros países. Lamentablemente, estos países donantes son los mismos que han sido gravemente afectados por la pandemia. Sin embargo, debemos intensificar la fabricación y la distribución de suministros y evitar la percepción de que disponemos de recursos limitados para repartir entre todos los países. Incluso con la pandemia en curso y la crisis económica, el mundo tiene los recursos para lograrlo. Debemos movilizarnos como nunca antes.

3. Invertir en capacidad hospitalaria en todas partes

Dado que los brotes de COVID-19 se propagan rápidamente entre regiones, los centros de tratamiento específicos y de carácter nacional tendrán un impacto mínimo en los casos graves. La epidemiología de virus respiratorios como el que causa la COVID-19. La comunidad mundial debe volver a movilizarse con formación (aunque en gran medida virtual), suministros y protocolos.

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4. Conectar a los trabajadores sanitarios de primera línea con la tecnología, los EPP y los protocolos que necesitan

Los trabajadores sanitarios pueden lograr mucho utilizando tecnología móvil sencilla para clasificar a los pacientes y recomendar el aislamiento domiciliario a quienes puedan hacerlo de forma segura. Esto es esencial para concentrar los escasos recursos hospitalarios en los pacientes más graves y evitar la transmisión en hospitales con largas colas. Muchos PMA, como Nepal, han sido pioneros en el uso de actividades de prestación y promoción de la atención sanitaria comunitaria y pueden movilizar esta infraestructura. Necesitan la formación y las herramientas tecnológicas adecuadas a tiempo para ser eficaces.

5. Garantizar un suministro ininterrumpido de medicamentos esenciales

Como se vio con el ébola, habrá interrupciones en los servicios esenciales de atención primaria debido a la pandemia de COVID-19 en los PMA. Mucho se puede hacer para prevenirlo trabajando de forma proactiva desde ahora en las cadenas de suministro con los ministerios de salud de todo el mundo.

6. Garantizar un acceso temprano y equitativo a las vacunas y los medicamentos

Aunque es poco probable que la primera ola de respuesta a la pandemia de COVID-19 disponga de herramientas biomédicas, deben hacerse ya los preparativos para garantizar, con el tiempo, un acceso equitativo a las vacunas y los antivirales. En el caso de la gripe, la vacunación y los antivirales están prácticamente ausentes en los PMA, que soportan una carga enorme de las hasta 500 000 muertes anuales estimadas en el mundo por gripe estacional.

La COVID-19 pone de manifiesto, de forma trágica y contundente, que todos los países luchan juntos en esta batalla. Encontrar los recursos para combatirla no es un juego de suma cero. De hecho, abandonar ahora a los países más empobrecidos del mundo solo provocará un número enorme de muertes evitables y una mayor inestabilidad económica mundial que pone a toda nuestra comunidad en riesgo permanente. Una lucha verdaderamente global es una prioridad moral.

Duncan Maru, MD, PhD, y Sabitri Sapkota, MPH, PHD, del Arnhold Institute for Global Health y del Departamento de Diseño de Sistemas Sanitarios y Salud Global de la Icahn School of Medicine at Mount Sinai.

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