Es necesario avanzar para garantizar la igualdad económica de las mujeres en Oriente Medio y Norte de África.
Según el Foro Económico Mundial, se tardarán 115 años en cerrar la brecha de género de la región.
Una mayor representación femenina en puestos de liderazgo puede mejorar la competitividad global.
Se tardarán 115 años en cerrar la brecha de género en Oriente Medio y Norte de África, según el Informe Global sobre la Brecha de Género.
La región obtiene buenos resultados en materia de igualdad en los resultados de salud y sigue reduciendo la brecha en el nivel educativo. Sin embargo, aún es necesario avanzar considerablemente para garantizar la igualdad de oportunidades económicas y el empoderamiento político. De hecho, la tasa media de participación de las mujeres en la fuerza laboral es del 31 % y, en seis países, las mujeres perciben en promedio menos de una cuarta parte de lo que ganan los hombres. En toda la región, la representación de las mujeres en las juntas directivas, los parlamentos y los gabinetes sigue siendo insuficiente para que puedan participar activamente en la toma de decisiones.
Dicho esto, los responsables de formular políticas han prestado más atención a estas disparidades, como demuestra la proliferación de iniciativas que han surgido para abordar el problema. Por ejemplo, los Emiratos Árabes Unidos alcanzaron el mayor nivel de paridad de género del mundo árabe. Han establecido la paridad de representación en su parlamento, el Consejo Nacional Federal; nueve mujeres forman parte del gabinete y se ha exigido a todas las empresas que cotizan en bolsa que nombren al menos a una mujer para sus juntas directivas. El nombramiento de Sarah Al Amiri, ministra de Estado de Educación Pública y Tecnología del Futuro, como presidenta de la Agenda Espacial de los EAU y científica principal del equipo a cargo de la misión a Marte (del que el 80 % son mujeres) ofreció un poderoso modelo de liderazgo para las niñas de los EAU y de otros lugares.
¿Cómo promueve el Foro Económico Mundial la igualdad en el lugar de trabajo?
El Informe sobre el futuro del empleo de 2023 concluyó que el 75 % de las empresas encuestadas prevé adoptar tecnologías de inteligencia artificial, macrodatos y computación en la nube en los próximos cinco años.
El Centro para la Nueva Economía y la Sociedad ofrece una plataforma para que los líderes compartan conocimientos sobre la adopción y eficacia de las nuevas tecnologías, así como sobre la preparación de la fuerza laboral para utilizarlas. Nuestro trabajo incluye generar conocimientos y promover el diálogo sobre crecimiento, empleo, competencias, equidad y riesgos.
Conozca más sobre nuestro impacto:
Paridad de género: Desde 2006, hemos medido el estado y la evolución de la paridad de género cada año en 101 economías, ayudando a los responsables de la toma de decisiones a identificar las políticas más eficaces para cerrar las brechas de género. En Chile, ayudamos a establecer aceleradores de paridad de género y beneficiamos a 728 000 mujeres, lo que redujo la brecha de género en un 37 % en las empresas participantes.
Revolución de la recapacitación: Junto con nuestros socios, ayudamos a la fuerza laboral mundial a preparar sus carreras para el futuro y colaboramos con más de 350 organizaciones para ofrecer a 1000 millones de personas mejores oportunidades de educación, competencias y desarrollo económico para 2030.
Inclusión de las personas con discapacidad: Junto con Valuable500, colaboramos con la mayor red mundial de directores ejecutivos comprometidos con cerrar la brecha en la inclusión de las personas con discapacidad. Sus miembros avanzan al adoptar en mayor medida las mejores prácticas de accesibilidad digital e incluir la discapacidad en sus estrategias de diversidad, equidad e inclusión.
Justicia racial: Colaboramos con una coalición mundial de 55 organizaciones de 13 industrias comprometidas con crear lugares de trabajo equitativos y justos para profesionales pertenecientes a grupos raciales y étnicos infrarrepresentados.
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Además, tanto los EAU como Arabia Saudita han ilegalizado la discriminación salarial en los últimos años. En Arabia Saudita, un decreto real levantó la prohibición de conducir para las mujeres y les concedió más control sobre sus asuntos personales. Como resultado de estos esfuerzos, Arabia Saudita fue uno de los 10 países que más mejoraron a nivel mundial desde 2006, y el Banco Mundial clasificó al país como un «líder en reformas de los derechos laborales de las mujeres».
Marruecos y Kuwait se sumaron a Arabia Saudita entre los países que más mejoraron de la región. Ambos pueden atribuir el ascenso en la clasificación a los avances en participación y resultados económicos. El año pasado, el Parlamento marroquí aprobó una reforma para establecer cuotas obligatorias de mujeres en las juntas directivas de las empresas que cotizan en bolsa. La ley se basa en la experiencia internacional, que demuestra que los enfoques basados en cuotas son eficaces para aumentar a largo plazo la participación de las mujeres en el gobierno corporativo, la gestión y la fuerza laboral.
El impulso positivo en Marruecos podría estar cobrando fuerza. Los resultados de las elecciones de 2021 establecieron nuevos récords de liderazgo femenino en el país: siete mujeres ocupan puestos clave en el gabinete, entre ellas Nadia Fettah Alaoui, ministra de Economía y Finanzas; Leila Benali, ministra de Transición Energética y Desarrollo Sostenible; y Fatima Ezzahra El Mansouri, ministra de Ordenación Territorial Nacional, Urbanismo, Vivienda y Política Urbana.
Crear oportunidades económicas equitativas
Pese a estos avances positivos, las mujeres soportaron la mayor parte de las consecuencias socioeconómicas de la pandemia de COVID-19. Las mujeres tenían más probabilidades de sufrir recortes salariales y despidos, de asumir las cargas domésticas adicionales de cuidar a niños o familiares mayores y de trabajar en la economía informal sin redes de protección social. Según un informe de la OIT, en los Estados árabes de MENA, el empleo femenino cayó un 4,1 %, frente al 1,8 % entre los hombres (mientras que, en Israel, el número de mujeres que perdió su empleo fue el doble que el de los hombres).
Ante la acumulación de crisis —la pandemia en curso, la posibilidad de una recesión mundial y la creciente emergencia climática—, los líderes de la región no pueden permitirse desperdiciar el potencial de la mitad de la población de sus países.
Sin la participación plena de las mujeres en la actividad económica, a los países de MENA les resultará extremadamente difícil estimular sus economías para alcanzar una competitividad óptima. Los altos niveles educativos de las mujeres en la región de MENA, frente a sus bajos niveles de participación económica y política, revelan un desajuste costoso: los países no aprovechan plenamente las capacidades de una amplia proporción de trabajadoras y líderes con formación y cualificación.
Aunque ya se están tomando muchas medidas, hacen falta más y a un ritmo más rápido: ofrecer más opciones de cuidado infantil y asistencia social, replantear las licencias parentales, adaptar las redes de protección social, reforzar aún más las leyes contra el acoso sexual en el trabajo y asegurarse de tener en cuenta las consecuencias específicas para cada género de los cambios tecnológicos.
Igualmente crucial es que la región no puede aspirar a mejorar sistemáticamente las condiciones de vida de sus mujeres mientras varios de sus países, de Siria a Yemen, estén devastados por la guerra y la inestabilidad.
Un cambio de la magnitud necesaria requerirá una movilización concertada de esfuerzos por parte de los gobiernos, las empresas y la sociedad civil. Por ejemplo, Egipto y Jordania han puesto en marcha, en colaboración con el Foro Económico Mundial, un Acelerador para cerrar la brecha de género cuyo objetivo es promover el acceso de más mujeres a puestos de gestión y liderazgo, cerrar las brechas salariales y aumentar la participación femenina en la fuerza laboral, mediante una estrecha colaboración con líderes del sector privado.
Esperamos apoyar más alianzas de este tipo en Oriente Medio y Norte de África para acelerar los avances hacia la paridad de género.
