A lo largo de su mandato, el presidente Trump ha mantenido el foco en los déficits comerciales bilaterales de Estados Unidos con algunos de sus principales socios comerciales, en particular con China. Recientemente, la Casa Blanca calificó el Acuerdo Comercial de la Fase Uno con China como un paso importante para “reequilibrar la relación comercial entre Estados Unidos y China” (Casa Blanca 2020). La Figura 1 muestra los saldos comerciales medios de Estados Unidos con 39 socios comerciales y con el resto del mundo («RoW») entre 2010 y 2014. Cada saldo comercial se expresa como porcentaje del PIB de Estados Unidos. En la figura, el déficit comercial entre Estados Unidos y China destaca por su tamaño: durante el período 2010-2014 ascendió al 1,3 % del PIB de Estados Unidos.

Al margen de China, Estados Unidos ha registrado grandes déficits bilaterales con sus socios del TLCAN, así como con los gigantes comerciales Alemania y Japón. Sin embargo, también hay muchos países con los que Estados Unidos presenta desequilibrios comerciales insignificantes. La Figura 1 revela varios superávits comerciales bilaterales de Estados Unidos con países como Francia, Brasil y los Países Bajos. Este patrón no es exclusivo de Estados Unidos; la mayoría de los países presentan una gran variación en sus saldos bilaterales entre socios comerciales, con déficits y superávits bilaterales. Pero ¿qué explica esta variación?
A modo de ilustración, es posible descomponer los saldos comerciales bilaterales de Estados Unidos de la Figura 1 en dos componentes. Las cifras pueden dividirse en el valor medio (geométrico) de los flujos comerciales bilaterales entre Estados Unidos y el socio comercial correspondiente, como porcentaje del PIB de Estados Unidos, y en la diferencia de los flujos bilaterales relativa al valor medio (geométrico). El primero se muestra en el Panel A de la Figura 2. El segundo se muestra en el Panel B de la Figura 2 y se denominará «desequilibrio proporcional».


La Figura 2 muestra que el déficit comercial entre Estados Unidos y China es especialmente grande. Esto se debe tanto a que el valor de los flujos comerciales entre Estados Unidos y China es elevado en relación con el PIB de Estados Unidos como a que ambos países presentan un gran desequilibrio proporcional. En cambio, el déficit comercial proporcional de Estados Unidos con Eslovaquia es comparable a su déficit proporcional con China. No obstante, el escaso valor medio de los flujos comerciales entre Estados Unidos y Eslovaquia implica que el déficit con Eslovaquia apenas es visible en la Figura 1. Por tanto, la variación de los saldos comerciales bilaterales de Estados Unidos en la Figura 1 refleja la interacción entre la variación de los valores comerciales bilaterales medios y la variación de los desequilibrios proporcionales.
Se sabe bien que la variación de los valores comerciales bilaterales medios entre pares de países está determinada por fuerzas «gravitacionales» (Tinbergen 1962). Los países tienden a comerciar más con economías más grandes y con economías geográficamente más cercanas. En el Panel A (Figura 2), Estados Unidos comercia en grandes volúmenes con China, Alemania, Japón y el resto del mundo porque estos países o regiones representan una gran parte de la economía mundial. Comercia de forma sustancial con México y Canadá porque estas economías son sus vecinas directas. Estos patrones gravitacionales en los datos pueden explicarse mediante modelos comerciales estándar (Anderson 1979; Anderson y van Wincoop 2003; Costinot y Rodríguez-Clare 2014). Se ha demostrado que los modelos gravitacionales de comercio, estimados adecuadamente, explican la mayor parte de la variación de los valores comerciales bilaterales medios entre pares de países (Head y Mayer 2014).
En un artículo reciente (Cuñat y Zymek 2019), demostramos que los modelos gravitacionales de comercio también pueden utilizarse para analizar la variación de los desequilibrios proporcionales entre socios comerciales. Para ello, utilizamos avances recientes en la modelización cuantitativa de los patrones del comercio internacional para formalizar ideas expuestas inicialmente por Davis y Weinstein (2002). En consonancia con su análisis, encontramos que existen tres factores que impulsan los desequilibrios proporcionales entre pares de países.
El primero de estos factores son las posiciones netas de exportación agregadas (“multilaterales”) de los países. Por ejemplo, Estados Unidos registró un gran déficit comercial agregado en el período 2010-2014, mientras que China tuvo un gran superávit comercial agregado. Los modelos gravitacionales estructurales implican que el desequilibrio proporcional entre un país con «superávit global» y otro con «déficit global» debería ser mayor que el existente entre dos países con «superávit global» o entre dos países con «déficit global». El segundo factor son las diferencias en los patrones de gasto y de producción entre países. Por ejemplo, si a los consumidores estadounidenses les gustan los productos alemanes, a los consumidores alemanes les gustan los productos neerlandeses y a los consumidores neerlandeses les gustan los productos estadounidenses, el resultante «comercio triangular» puede dar lugar a desequilibrios bilaterales (proporcionales), incluso si el comercio de los países está equilibrado en conjunto. El tercer posible factor son las asimetrías en las barreras comerciales, como los costes de transporte, los aranceles y las barreras no arancelarias al comercio, que dificultan los flujos comerciales en una dirección más que en la otra.
Aplicamos un modelo comercial dinámico de muchos países y muchos sectores a los datos sectoriales de comercio, producción y gasto de 40 países (y del resto del mundo), procedentes de la versión de 2016 de la World Input-Output Database. De manera crucial, el modelo asume que los flujos comerciales bilaterales sectoriales obedecen a una ecuación gravitacional estructural estándar. En consecuencia, el modelo recoge los tres factores de los desequilibrios bilaterales proporcionales descritos anteriormente. Dado que la magnitud total de las barreras comerciales no puede medirse directamente, el modelo calibrado las captura como cuñas «residuales». Estas cuñas explican toda la variación «importador-exportador-sector» de los flujos comerciales que no puede atribuirse a diferencias en las características del importador por sector o del exportador por sector.
Mediante una descomposición simple de la varianza y contrafactuales completos, exploramos qué parte de la variación de los desequilibrios bilaterales proporcionales entre pares de países se debe a cada uno de los tres factores. Nuestras principales conclusiones son las siguientes:
Nuestro modelo depende de asimetrías sustanciales en las cuñas comerciales para explicar más de la mitad de la variación de los desequilibrios bilaterales proporcionales. Estas pueden reflejar asimetrías en las barreras comerciales o determinantes de los patrones comerciales a nivel sectorial que simplemente no quedan bien recogidos por los modelos estándar. La mayor parte de la variación restante se debe al «comercio triangular», derivado de diferencias en los patrones de producción y gasto. Las exportaciones netas agregadas desempeñan solo un papel menor. Este hallazgo es llamativo porque los superávits y déficits comerciales agregados, derivados de diferencias en las condiciones macroeconómicas, son citados con frecuencia por los economistas como explicación de los desequilibrios bilaterales en el debate público.
La dependencia de nuestro modelo respecto de asimetrías inferidas en las cuñas comerciales sugiere que existe una parte significativa de la variación de los desequilibrios proporcionales que resulta difícil de explicar con los modelos comerciales y las fuentes de datos estándar. Esto reactiva, con un nuevo planteamiento, el «misterio» de los desequilibrios bilaterales identificado originalmente por Davis y Weinstein (2002). Nuestros cálculos ponen de relieve que esta cuestión merece más estudio. Un cambio contrafactual hacia cuñas comerciales simétricas no solo reduciría de forma significativa la variación de los desequilibrios bilaterales, sino que también afectaría de manera sustancial a los niveles de renta real y de consumo de los países.

Por último, nuestro modelo también puede utilizarse para evaluar el impacto a largo plazo de los nuevos aranceles introducidos durante la guerra comercial entre Estados Unidos y China (y que se mantuvieron con el Acuerdo de la Fase Uno). Las barras azul oscuro de la Figura 3 ilustran qué nuevos desequilibrios bilaterales de Estados Unidos en estado estacionario se obtienen si introducimos en nuestro modelo calibrado los aranceles que Estados Unidos y China se impusieron mutuamente entre enero de 2018 y junio de 2019. Como puede observarse en la figura, el déficit de Estados Unidos con China se reduce en casi la mitad. Esto sugiere que, al menos en cuanto al objetivo declarado por la administración Trump de reducir el déficit comercial entre Estados Unidos y China, la guerra comercial podría acabar resultando un «éxito».
No obstante, nuestro contrafactual muestra que se trata de una victoria pírrica por dos motivos.
En primer lugar, la mayor parte de esta reducción se debe a una caída del valor medio de los flujos comerciales entre Estados Unidos y China, no al desequilibrio proporcional. La otra cara de esta destrucción de comercio es una reducción del PIB real de Estados Unidos en estado estacionario del 0,21 % y del PIB real de China del 0,25 %. En segundo lugar, los aranceles tienen un efecto reducido sobre el déficit comercial agregado de Estados Unidos. En consecuencia, la caída del déficit comercial entre Estados Unidos y China se compensa casi uno a uno con deterioros del saldo comercial de Estados Unidos con otros socios comerciales, sobre todo con el resto del mundo.
Referencias
Anderson, J E (1979), «A Theoretical Foundation for the Gravity Equation», American Economic Review 69(1):106-116.
Anderson, J E y E van Wincoop (2003), «Gravity with Gravitas: A Solution to the Border Puzzle», American Economic Review 93(1): 170-192.
Costinot, A y A Rodríguez-Clare (2014), «Trade Theory with Numbers: Quantifying the Consequences of Globalization», en G Gopinath, E Helpman y K S Rogoff (eds.), Handbook of International Economics, pp. 197-261.
Cuñat, A y R Zymek (2019), «Bilateral Trade Imbalances», Edinburgh School of Economics Discussion Paper 292, agosto.
Davis, D R y D E Weinstein (2002), «The Mystery of the Excess Trade (Balances),» American Economic Review, Papers and Proceedings 92(2): 170-174.
Head, K y T Mayer (2014), «Gravity Equations: Workhorse, Toolkit, and Cookbook», en G Gopinath, E Helpman y K S Rogoff (eds.), Handbook of International Economics, pp. 131-195.
Tinbergen, J (1962), «An Analysis of World Trade Flows», en J Tinbergen (ed.), Shaping the World Economy, Twentieth Century Fund.
Casa Blanca (2020), «President Donald J. Trump is Signing a Landmark Phase One Agreement with China», White House Fact Sheet, 15 de enero de 2020.
