Como sector dominado por las mujeres, la economía de los cuidados ha sucumbido a la desigualdad salarial debido a la devaluación ocupacional.
Aumentar el número de hombres que trabajan en el sector de los cuidados reduciría la carga de las mujeres en la oferta laboral, lo que les permitiría desarrollar carreras en otros sectores.
También elevaría los salarios de todas las personas que trabajan en el sector de los cuidados y, con ello, reduciría la brecha salarial de género.
Aunque la pandemia de COVID-19 puso la economía de los cuidados de moda en los círculos de política pública, las soluciones bienintencionadas apenas prestan atención a cómo reparar equitativamente las deficiencias de este sector. Si realmente creemos en la importancia de la equidad de género y en la necesidad de contar con infraestructura de cuidados, ¿por qué no estamos formulando soluciones para aumentar el número de hombres que trabajan en este ámbito?
Propongo una estrategia para la economía de los cuidados basada en el principio de la economía de la equidad de género. Como dijo Gabriela Bucher, directora ejecutiva de Oxfam International, durante Davos 2022, invertir en el cuidado infantil “liberaría el potencial” de las mujeres.
Si liberar el potencial de las mujeres es el resultado, ¿cómo podría el aumento de la contribución laboral de los hombres al sector remunerado de los cuidados ser el punto de partida? Lograr la equidad de género en EE. UU. podría activar 3,1 billones de dólares de energía económica. Nos debemos a nosotros mismos explorar la viabilidad de esta solución.
Eliminar la segregación en el trabajo de cuidados
Las mujeres predominan en el sector de los cuidados actual. En EE. UU., representan el 95 % de la fuerza laboral remunerada en cuidados. Como sector dominado por las mujeres, la economía de los cuidados ha sucumbido a la desigualdad salarial debido a la devaluación ocupacional. Por ejemplo, en 2020, una trabajadora latina de cuidado infantil ganaba apenas 22.074 dólares: un salario apenas suficiente para vivir.
La segregación ocupacional y su consecuencia, la devaluación ocupacional, afectan a otros sectores además del cuidado infantil. Tomemos como ejemplo a los gerentes de tecnologías de la información y de recursos humanos. El primer grupo tiende a ser masculino y el segundo, femenino. Ambos puestos requieren niveles similares de formación y responsabilidad; sin embargo, los gerentes de tecnologías de la información perciben ingresos medios un 27 % superiores a los de sus homólogos de recursos humanos.
Cinco décadas de datos del mercado laboraldemuestran el carácter dinámico de la devaluación ocupacional. A medida que más mujeres se incorporan a un sector, los salarios bajan; cuando son más los hombres que se incorporan, los salarios suben. Un experimento estadístico sobre la espiral entre salarios y géneroconcluyó que los empleos cualificados con una plantilla compuesta en un 0 % por mujeres pagarían 1555 dólares a la semana, mientras que los empleos cualificados con una plantilla compuesta en un 100 % por mujeres pagarían apenas 840 dólares semanales.
Eso supone una brecha salarial del 46 %, lo que corrobora las investigaciones que indican que las diferencias de género en la ocupación y el sector explican el 51 % de la brecha salarial de género. Solo en 2019, la segregación ocupacional por género privó a las mujeres negras de 39.300 millones de dólares y a las mujeres hispanas de 46.700 millones de dólares en ingresos, en comparación con los hombres blancos.
Una solución equitativa para una economía de los cuidados deficiente
La segregación ocupacional importa porque restringe la oferta laboral y perjudica las perspectivas económicas de todas las personas. Los hombres representan el 50 % de la población, pero solo el 5 % de la fuerza laboral dedicada a los cuidados. Durante la pandemia desapareció un tercio de los empleos de cuidado infantil y más de uno de cada diez trabajadores de cuidado infantil aún no se ha reincorporado a la fuerza laboral.
Para reimaginar la economía de los cuidados, tenemos que dejar de pedirles a las mujeres que soporten la carga de la oferta laboral en este sector con recursos insuficientes. Aumentar el número de hombres que trabajan en el sector de los cuidados permitiría alcanzar dos objetivos económicos:
1. Reducir la carga de las mujeres en la oferta laboral del sector de los cuidados, lo que les permitiría desarrollar carreras en otros sectores
Cuando dejamos de pedirles a las mujeres que soporten la carga de la oferta laboral del sector de los cuidados, pueden dedicarse a carreras de alta rentabilidad en los sectores del futuro del trabajo. Las mujeres ocupan menos del 25 % de los puestos en profesiones emergentes como especialistas en inteligencia artificial, desarrolladores de back-end, desarrolladores de macrodatos, ingenieros de datos, ingenieros de DevOps, ingenieros de front-end y desarrolladores full stack. En el creciente campo de la computación en la nube, las mujeres representan solo el 14,2 % del talento disponible. Para lograr la equidad de género en la Cuarta Revolución Industrial, necesitamos más mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) y más hombres en los cuidados.
2. Aumentar los salarios de todas las personas que trabajan en el sector de los cuidados y, con ello, reducir la brecha salarial de género
Aumentar la proporción de hombres en la fuerza laboral de cuidados elevaría los salarios vergonzosamente bajos del sector, como muestra la espiral entre salarios y género. El aumento de los salarios en esta fuerza laboral aliviaría el impacto de la brecha salarial de género y daría un respiro a una economía al borde de la recesión. Las investigaciones muestran que cerrar la brecha salarial de género podría fortalecer la economía de EE. UU. en al menos 512.000 millones de dólares.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia de diversidad, equidad e inclusión?
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Mediante el conocimiento compartido y la colaboración, el Centro permite a sus socios explorar modelos económicos inclusivos que apoyen a las personas y las sociedades durante la transición.
Tres pasos hacia la paridad de género en el sector de los cuidados
Estos son tres pasos que pueden dar los responsables de formular políticas para reimaginar el sector de los cuidados con la equidad de género como principio central:
Paso 1: Incentivar las carreras en cuidados para personas de todos los géneros, no solo para las mujeres. Se destinan millones de dólares a programas para mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Necesitamos programas similares que incentiven a los hombres a dedicarse profesionalmente a los cuidados. Estudio tras estudio ha demostrado que ser hombre y cuidar de otras personas no son cosas incompatibles.
Paso 2: Medir el valor de los cuidados en los informes económicos oficiales. Es hora de adoptar un enfoque más amplio e inclusivo para medir la economía. Tenemos que reconocer el valor de los cuidados remunerados y no remunerados en indicadores económicos como el PIB. Colombia empezó a publicar estos datos hace más de una década y, en 2020, constató que su economía de los cuidados equivalía al 20 % del PIB nacional.
Paso 3: Ofrecer permisos para cuidar sin distinción de género a fin de reducir el estigma asociado a los cuidados. Casi la mitad de los padres, el 48 %, aspira a dedicarse a tiempo completo al cuidado del hogar y de sus hijos, pero los discursos predominantes sobre la masculinidad los frenan. Además, casi dos tercios de los hombres creen que tomarse un tiempo libre del trabajo para estar con sus hijos pondría en peligro su reputación profesional. Ofrecer permisos para cuidar sin distinción de género a todas las personas empleadas puede ayudar a eliminar el estigma sobre el papel de los hombres en la economía de los cuidados.
Desde hace décadas, las mujeres trabajan hasta el agotamiento. Es hora de apagar las llamas de la desigualdad y reconstruir nuestra deficiente economía de los cuidados de la manera más equitativa posible.
