5 formas de incorporar la igualdad de género en las cadenas de suministro de prendas de vestir de Asia

Gender wage inequality is a considerable challenge in Asia’s garment supply chains.
Gender wage inequality is a considerable challenge in Asia’s garment supply chains.Image: REUTERS/Mohammad Ponir Hossain
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  • El sector asiático de la confección es una vía clave de acceso de las mujeres al mercado laboral.

  • Persisten brechas de género en muchos ámbitos de la industria, desde los salarios hasta la violencia de género.

  • La legislación salarial, las protecciones sociales y las medidas contra la discriminación pueden contribuir a corregir este desequilibrio.

A Asia se la ha llamado la «fábrica de prendas de vestir del mundo». El continente emplea al mayor número de trabajadores del sector de la confección, que representan aproximadamente el 75% de la fuerza laboral mundial de la industria.

Se estima que hay 42 millones de mujeres trabajando en las cadenas de suministro de prendas de vestir de Asia, por lo que la industria constituye una vía clave para que se incorporen al empleo formal. Aunque esto ha permitido que las mujeres de la región alcancen un mayor empoderamiento económico, siguen prevaleciendo importantes brechas de género en ámbitos como las tasas de empleo, las protecciones sociales, los derechos laborales, los salarios y la violencia y la discriminación de género.

Al aplicar políticas más justas y adoptar medidas proactivas, la industria asiática de la confección tiene el potencial de sacar de la pobreza a millones de trabajadoras y, al mismo tiempo, impulsar un crecimiento económico inclusivo.

Estas son cinco formas de lograr la igualdad en las cadenas de suministro de prendas de vestir de Asia y cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en materia de género, en particular el Objetivo 5 («lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas») y el Objetivo 8 («trabajo decente y crecimiento económico»):

1. Eliminar los riesgos relacionados con el género en el lugar de trabajo

Los empleadores son responsables de ofrecer un entorno laboral sin acoso, violencia ni discriminación. Establecer mecanismos de reparación de agravios puede fomentar la denuncia de los riesgos relacionados con el género que afrontan las mujeres en el lugar de trabajo, como la intimidación, el abuso sexual y el acoso. Un sistema formal de resolución de quejas puede atenderlas de manera eficaz y confidencial, protegiendo a los empleados y reforzando su confianza.

Sin embargo, para que ese mecanismo sea eficaz, es fundamental que sea transparente e imparcial y que garantice la confidencialidad. Además, se pueden impartir capacitaciones de sensibilización sobre género y desarrollo de capacidades para que los empleados conozcan sus derechos legales y los mecanismos de protección existentes. Estas capacitaciones pueden ayudar a los trabajadores a reconocer y cuestionar los prejuicios y sesgos desfavorables con el fin de crear un ambiente laboral que valore la diversidad y respete a todos los géneros.

La industria de la confección es una importante fuente de empleo para las mujeres de toda Asia.Image: Ilostat

2. Protecciones sociales obligatorias para las mujeres

Los programas y las políticas de protección social pueden reducir la desigualdad y disminuir la brecha de pobreza en aproximadamente un 45%.

La pandemia de COVID-19 afectó de forma desproporcionada a las mujeres de la industria de la confección, un impacto agravado por su escasa representación, en particular en los puestos de liderazgo. Esta inseguridad económica puede verse agravada por su acceso desigual a los servicios gubernamentales y financieros.

Las políticas y los programas del mercado laboral deben diseñarse para facilitar el empleo de las mujeres en las cadenas de suministro de prendas de vestir, en igualdad de condiciones con los hombres, mediante la promoción de programas de seguro social que amortigüen los riesgos asociados al desempleo y vinculados con la carga desigual de las responsabilidades de cuidado infantil, la salud, el embarazo, la discapacidad, las lesiones laborales y la vejez. Esto también puede ayudar a las empresas que afrontan una caída del empleo tras desastres naturales o pandemias (como la COVID-19), mediante subsidios salariales y otras transferencias monetarias, y facilitando el regreso de las mujeres al empleo.

En Pakistán, el Programa Benazir de Apoyo a los Ingresos (BISP), un programa federal de protección social del Gobierno, proporciona transferencias periódicas en efectivo o en especie, como bienes o servicios, a las personas pobres y vulnerables, con el fin de reducir la inseguridad alimentaria y la malnutrición, y facilitar el acceso a los servicios educativos y de salud.

3. Igual remuneración por un trabajo de igual valor

La desigualdad salarial de género es un desafío considerable en las cadenas de suministro de prendas de vestir de Asia. La brecha salarial entre hombres y mujeres del sector es mayor en Pakistán (64,5%), seguido de India (34,6%).

La igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor beneficia la reputación y el atractivo de las empresas, mientras que aumentar los salarios de los trabajadores infravalorados puede ser más rentable; mejora la moral y la productividad, y permite atraer y retener talento en las organizaciones. Para garantizar la igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor, las empresas deberían establecer un comité de equidad salarial con al menos un 50% de representación femenina. Debería incluir a miembros que conozcan directamente el trabajo que se va a evaluar y puedan reconocer y eliminar los sesgos de género que podrían afectar al proceso.

4. Empoderar a las mujeres en un futuro del trabajo centrado en las personas

Las empresas y los gobiernos deberían comprometerse a adoptar medidas que aborden los desafíos causados por un cambio transformador sin precedentes en el mundo del trabajo. El auge de la inteligencia artificial (IA), la automatización y la robótica podría repercutir en el empleo. Algunas tareas podrían quedar obsoletas, lo que exigiría que los trabajadores adaptaran sus habilidades o pasaran a desempeñar nuevas funciones debido a los avances tecnológicos o a la ecologización de las economías.

Las mujeres podrían verse afectadas de manera desproporcionada debido a la persistente desigualdad de género. Por lo tanto, las empresas y los gobiernos deberían centrarse en la formación digital permanente de las mujeres, para que puedan adquirir, renovar y perfeccionar sus competencias.

5. Garantizar la seguridad y salud en el trabajo (SST)

Los trabajadores de la confección están expuestos a numerosos riesgos laborales, entre ellos el riesgo de incendio debido a sistemas eléctricos inseguros y calderas obsoletas, la exposición a materiales inflamables y sustancias químicas peligrosas, y el contacto sin protección con piezas móviles de maquinaria o herramientas. Las mujeres tienen más probabilidades de sufrir lesiones causadas por las máquinas de coser. Un entorno de trabajo seguro favorece la productividad y el crecimiento económico; por ello, es importante garantizar la SST en las cadenas de suministro de prendas de vestir. Las organizaciones deberían promover y apoyar la implementación de sistemas de gestión de la SST en el lugar de trabajo. Esto incluye proporcionar equipos de protección individual (EPI) para prevenir lesiones y discapacidades, incendios ocasionales, y realizar inspecciones de seguridad e infraestructura.

Al combinar los cinco enfoques descritos, podemos avanzar hacia la igualdad de género en las cadenas de suministro de prendas de vestir de Asia. Esto aumentará la participación de las mujeres en la fuerza laboral de la región y las empoderará económicamente, pero debemos empezar hoy.

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