Así sigue afectando la crisis financiera mundial a tu salario

A customer withdraws 500 Estonian kroon ($40) from an ATM in Tallinn July 13, 2010. European Union finance ministers gave the final approval on Tuesday to Estonia joining the euro zone from the start of 2011 and set an exchange rate for the conversion of Estonian kroon into euros. REUTERS/Ints Kalnins (ESTONIA - Tags: POLITICS BUSINESS) - RTR2GDWU
Over 10 years on from the financial crisis, wage growth across the developed world remains stunted.Image: REUTERS/Ints Kalnins
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Más de 10 años después de la crisis financiera mundial, muchas personas aún lidian con sus consecuencias.

El crecimiento salarial mundial cayó en 2017 a su nivel más bajo desde 2008. Al ajustar por inflación, los aumentos salariales reales fueron de apenas un 1,8% en 2017, frente al 2,4% de 2016.

Image: OIT

En su Informe mundial sobre salarios 2018/19, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) constató que el crecimiento salarial en las economías avanzadas del G20 cayó del 0,9% en 2016 al 0,4% en 2017. Mientras tanto, las economías emergentes del G20 registraron un crecimiento que pasó del 4,9% en 2016 al 4,3% en 2017.

Crecimiento salarial en las economías emergentes del G20Image: Organización Internacional del Trabajo

El mal desempeño de algunos países desarrollados del G20 es difícil de pasar por alto. Italia y el Reino Unido perdieron alrededor de un 5% de crecimiento salarial real durante el período 2008–17. Italia volvió a registrar un crecimiento salarial positivo en 2014, pero la tendencia se revirtió en 2017.

Crecimiento salarial en los mercados desarrollados del G20Image: Organización Internacional del Trabajo

También hubo una breve recuperación en el Reino Unido entre 2014 y 2016, pero desde entonces los aumentos salariales se han mantenido persistentemente deprimidos. En Japón, la situación ha sido aún más desalentadora: el crecimiento salarial general se mantuvo cerca de cero entre 2008 y 2017.

Se está abriendo una brecha clara entre las economías avanzadas y emergentes del G20Image: Organización Internacional del Trabajo

La OIT también constató que la brecha salarial de género sigue siendo muy marcada en todo el mundo: las mujeres ganan, en promedio, un 20% menos que los hombres. Las razones no están tan claras. Las diferencias en el nivel educativo no parecen ser un factor, ya que las trabajadoras suelen tener logros educativos tan buenos como los de los hombres, o incluso mejores.

Brechas salariales de género en la distribución salarial de determinados paísesImage: Organización Internacional del Trabajo

La segregación y polarización del trabajo por género es un factor más evidente. En ocupaciones tradicionalmente dominadas por hombres, donde las mujeres aún están infrarrepresentadas, ellas suelen recibir un salario menor que sus homólogos masculinos. El informe también concluye que una plantilla compuesta predominantemente por mujeres puede sufrir una penalización salarial del 14,7% en comparación con organizaciones similares que emplean una plantilla más mixta.

Las bajas cifras de crecimiento salarial plantean un enigma. Aunque la recuperación del PIB empieza a ralentizarse y las previsiones indican que seguirá avanzando lentamente, en los últimos años ha estado creciendo. Al mismo tiempo, el desempleo ha disminuido en muchas de las principales economías, como el Reino Unido y Estados Unidos. Tradicionalmente, eso haría subir los salarios, ya que los empleadores competirían por un número menor de trabajadores disponibles. Pero eso sencillamente no ha ocurrido, o al menos no de manera uniforme.

Una de las razones podría ser el lento crecimiento de la productividad.

La productividad mide la producción obtenida a partir de recursos económicos, como la tierra, los equipos o los empleados. Se calcula dividiendo la producción media de un período determinado entre los costos incurridos y/o los recursos consumidos durante ese mismo período, para obtener, por ejemplo, una cifra del PIB por trabajador.

Tendencias de los salarios reales medios y la productividad laboral en los países de ingresos altos, 1999–2017Image: Organización Internacional del Trabajo

Si el valor de lo que producen no crece o incluso disminuye, los empleados no generan riqueza adicional que pueda traducirse en aumentos salariales.

Pero también pueden intervenir factores emocionales y psicológicos. La recesión de 2008 no solo golpeó duramente a las empresas. Muchas personas se quedaron sin trabajo, aunque fuera por poco tiempo. Para muchas personas del mundo desarrollado, la recesión las dejó expuestas a altos niveles de deuda personal y con pocos ahorros. Algunas incluso se quedaron con viviendas que valían menos que 10 años antes.

Todo esto puede socavar la confianza en el panorama laboral: si tienes trabajo, quizá sea mejor estar agradecido que preocuparse por pedir un aumento, y mucho menos arriesgar la seguridad laboral que se tiene para empezar de nuevo en otro lugar. La crisis de 2008 ha dejado una larga sombra.

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