¿Están los nuevos rastreadores de enfermedades en smartphones dejando de lado un objetivo clave: las mujeres?

A woman looks at her mobile phone early morning in Westminster, London, Britain October 10, 2016. REUTERS/Stefan Wermuth SEARCH "WERMUTH PHONES" FOR THIS STORY. SEARCH "THE WIDER IMAGE" FOR ALL STORIES. - RC184A3646A0
Image: REUTERS/Stefan Wermuth
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La revolución de los smartphones ha traído nuevas formas de combatir las enfermedades infecciosas en el mundo en desarrollo, pero las mujeres se quedan al margen porque es mucho menos probable que utilicen teléfonos.

Un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature afirma que los smartphones ofrecen nuevas formas de diagnosticar, rastrear y controlar enfermedades, y de mejorar la eficacia de los sistemas sanitarios.

«Cada vez más personas utilizan los smartphones para gestionar su dinero y conectarse con el mundo», afirmó en un comunicado Molly Stevens, profesora del Imperial College London y autora principal de la revisión.

«Tiene sentido que los teléfonos puedan desempeñar también un papel aún mayor en la atención sanitaria del que ya desempeñan».

Los teléfonos móviles se utilizan para detectar infecciones parasitarias microscópicas, y la tecnología «se acerca rápidamente al estándar de los microscopios de laboratorio», además de ser más barata, señaló la revisión, publicada el miércoles.

El micrófono del smartphone puede incluso utilizarse para mapear mosquitos con el fin de erradicar la malaria, una de las enfermedades más mortíferas del mundo, que, según la Organización Mundial de la Salud, amenaza a casi la mitad de la población mundial.

Sin embargo, el bajo uso de teléfonos móviles por parte de las mujeres en los países en desarrollo ha limitado el impacto de las nuevas tecnologías, según la revisión.

«Incluso cuando utilizan teléfonos móviles, es menos probable que los usen para servicios como el internet móvil que podría mejorar su salud», indica el documento.

Un estudio de GSMA, organismo de la industria de las comunicaciones móviles, publicado a principios de este mes, reveló que en los países de ingresos bajos y medianos, 313 millones de mujeres menos que hombres utilizan internet móvil, lo que representa una brecha de género del 23 por ciento.

Conrad Tankou, médico que se convirtió en emprendedor social tras constatar numerosos problemas de salud en zonas rurales de Camerún, explicó que no es habitual que las mujeres de esas zonas posean teléfonos móviles.

En 2013 cofundó Gifted Mom, un servicio de mensajería de texto y una aplicación que ofrece a mujeres de comunidades rurales remotas asesoramiento sanitario gratuito, con recordatorios sobre revisiones prenatales y vacunaciones infantiles.

«Pero al principio fue un gran reto en las zonas rurales, porque, aunque el servicio era gratuito, había que conseguir que las mujeres facilitaran su número de teléfono», declaró por teléfono a la Fundación Thomson Reuters desde Bamenda, en el noroeste de Camerún.

«Lo que intentamos fue educar a las mujeres sobre la importancia de utilizar bien el teléfono. Para quienes no tenían teléfono, tuvimos que recopilar los números de los maridos u otros familiares que vivían en la misma casa».

Arielle Kitio Tsamo, fundadora de CAYSTI, una iniciativa que forma a jóvenes en tecnología en el centro y el oeste de África, explicó que su equipo trabaja para animar a niñas y mujeres a utilizar e inventar nuevos dispositivos y aplicaciones con tecnología móvil.

«Estamos transmitiendo a las niñas la visión de que la tecnología es una herramienta», afirmó. «Todo ser humano debería poder usar la tecnología para cuidar de su salud».

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