El colapso de Silicon Valley Bank a principios de este año es una advertencia sobre la necesidad de que los bancos mejoren la rapidez y capacidad de respuesta de sus informes financieros, tal como exige el panorama digital interconectado actual.
Un enfoque digital de la auditoría y la presentación de informes financieros mediante blockchain podría ofrecer a inversores, reguladores y consumidores un barómetro en tiempo real de la salud financiera de un banco.
Los contratos financieros tokenizados, que incorporan una lógica de flujos de caja legible por máquinas, están cobrando impulso y podrían cerrar la brecha en la auditoría y la presentación de informes financieros en tiempo real.
Pese a que ya en el verano de 2021 aparecieron señales claras de inflación, la Reserva Federal de EE. UU. mantuvo el tipo de interés de referencia cerca de cero y siguió comprando cientos de miles de millones de dólares en bonos del Tesoro de EE. UU. y valores respaldados por hipotecas cada mes.
No fue hasta marzo de 2022 cuando el Comité de Mercado Abierto de la Fed tomó medidas directas, aunque tardías, para frenar la inflación descontrolada. Al iniciar un endurecimiento monetario agresivo, la Fed elevó su tasa de los fondos federales desde casi cero en marzo de 2022 hasta casi el 5 % 12 meses después.
La rapidez y la magnitud del cambio de rumbo de la Fed redujeron el valor de los activos financieros «seguros», incluidos los bonos del Tesoro de EE. UU. Silicon Valley Bank (SVB), conocido por prestar servicios bancarios a algunas de las empresas de capital riesgo (VC) más exitosas del mundo y a las compañías de sus carteras, había invertido miles de millones de dólares en bonos del Tesoro de EE. UU. a largo plazo.
Cuando la Fed empezó a subir los tipos de interés en la primavera de 2022, resultó más difícil conseguir rondas de financiación de VC y las empresas emergentes comenzaron a retirar y gastar sus depósitos. Para compensar esta salida gradual de depósitos de clientes, SVB vendió con pérdidas bonos del Tesoro de EE. UU. a largo plazo, cuyo valor había caído recientemente.
Los intentos de la dirección de SVB por explicar los motivos de la venta, entre ellos el mantenimiento de los coeficientes de adecuación del capital, fracasaron. Las especulaciones sobre la solvencia del banco se hicieron virales en las redes sociales. Los depositantes, alarmados, retiraron 42.000 millones de dólares de SVB en un solo día, lo que lo convirtió en la segunda corrida bancaria más grande de la historia.
Como observó posteriormente Janet Yellen, secretaria del Tesoro de EE. UU.: «Por muy sólida que sea la supervisión del capital y la liquidez, si un banco sufre una retirada masiva de depósitos impulsada por las redes sociales, de modo que estos huyen a ese ritmo, el banco puede quedar en peligro de quebrar».
Por qué esto es importante ahora
La velocidad y la capacidad de reacción de las redes sociales han mermado la capacidad de los gestores financieros y los reguladores para responder eficazmente a las cambiantes condiciones del mercado. El ritmo glacial de la auditoría y la presentación de informes financieros tradicionales plantea riesgos para las instituciones financieras en la era de las redes sociales y la difusión de información en tiempo real.
Parte del problema es que la auditoría financiera, la gestión de riesgos y la regulación dependen de conciliaciones manuales lentas y costosas para interpretar datos obsoletos. En otras palabras, las corridas bancarias se producen a la velocidad de las redes sociales, mientras que la presentación de informes financieros, las auditorías y el cumplimiento normativo siguen el ritmo de las presentaciones ante la SEC.
Para desenvolverse ante el ritmo acelerado del cambio en nuestro mundo impulsado por los datos, los gestores financieros deben adoptar un enfoque digital nativo de la auditoría y la presentación de informes financieros que incorpore la seguridad, la verificabilidad y la exigibilidad de las transacciones de blockchain.
Los gestores, inversores y reguladores podrían beneficiarse de una visión casi en tiempo real de los activos, pasivos y flujos de caja. Al mismo tiempo, los clientes —en el caso de SVB, sus depositantes— podrían disponer de una imagen en directo y verificable de la integridad financiera y la liquidez del banco.
Las instituciones financieras y los reguladores deberían considerar la posible utilidad de la analítica, la gestión de riesgos y la automatización impulsadas por IA, que pueden desarrollarse sobre una base de lógica financiera legible por máquinas y sustentarse en la infraestructura de blockchain.
Los fundamentos algorítmicos de las finanzas
En esencia, los contratos financieros expresan la intención de las contrapartes de intercambiar flujos de caja, importes y secuencias de pagos, que pueden expresarse de forma más eficaz mediante números y algoritmos.
ACTUS (Algorithmic Contract Types Unified Standards) es un estándar de código abierto para contratos financieros algorítmicos. A partir del estándar ACTUS, Nucleus Finance ha creado un conjunto de herramientas modulares, nativas de API, para la gestión del ciclo de vida, la tokenización y la gestión de riesgos, destinadas a emisores de productos financieros, inversores, custodios y reguladores.
Crece el consenso sobre los posibles beneficios de la tokenización para crear, emitir y gestionar activos digitales. Citi prevé hasta 5 billones de dólares en instrumentos financieros tokenizados para 2030, incluidos 1,9 billones de dólares en deuda, 1,5 billones en bienes inmuebles, 0,7 billones en capital privado y VC, y entre 0,5 y 1 billón en valores.
Sin embargo, hasta la fecha, la mayoría de los instrumentos financieros tokenizados no han sido mucho más que archivos PDF de hojas de términos con hash; es decir, tokens de activos que representan un derecho sobre flujos de caja futuros. Falta su contraparte, el token de pasivo, que expresa las obligaciones de pago del emisor.
De la tokenización a los contratos financieros inteligentes
Un contrato financiero tokenizado debería expresar toda la lógica de los flujos de caja entre las contrapartes. Al fin y al cabo, el activo de una persona es el pasivo de otra. Representar toda la lógica financiera de un contrato financiero significa que el token debe actualizarse para reflejar los flujos de caja y los saldos entre las contrapartes.
«Por muy sólida que sea la supervisión del capital y la liquidez, si un banco sufre una retirada masiva de depósitos impulsada por las redes sociales, de modo que estos huyen a ese ritmo, el banco puede quedar en peligro de quebrar».
Janet Yellen, secretaria del Tesoro, Gobierno de Estados Unidos
Por eso Nucleus Finance se ha desplegado en la blockchain Casper, de nivel empresarial, ya que es la única cadena que ofrece contratos inteligentes actualizables de forma nativa. Al emplear una lógica algorítmica estandarizada y actualizaciones en tiempo real, se obtiene un contrato financiero inteligente capaz de expresar de manera autónoma el estado de sus propios activos, pasivos y flujos de caja.
Las innovaciones que sustentan los contratos financieros inteligentes pueden aplicarse para aumentar la eficiencia y la liquidez, y reducir los costes asociados a una amplia gama de instrumentos financieros, incluidos los préstamos comerciales, los bonos comerciales, el crédito comercial y el factoring de facturas.
En una época en que la información circula a la velocidad de las redes sociales, la auditoría financiera, la gestión de riesgos y la regulación dependen de datos con meses de antigüedad y de conciliaciones manuales. Para resolver este problema, hay que incorporar a los contratos financieros una lógica de flujos de caja estandarizada y legible por máquinas.
El uso de la tecnología blockchain para tokenizar y actualizar contratos financieros en función de los flujos de caja puede permitir a gestores, inversores y auditores verificar fácilmente la integridad del balance mediante herramientas automatizadas. Este concepto sienta las bases de los contratos financieros inteligentes, que pueden expresar de forma autónoma sus estados de activos, pasivos y flujos de caja casi en tiempo real.
