El Senado estatal de Alabama aprobó el martes un proyecto de ley para prohibir casi todos los abortos, con excepciones únicamente para proteger la salud de la madre, como parte de un esfuerzo de varios estados para que la Corte Suprema de Estados Unidos reconsidere el derecho constitucional de la mujer al aborto.
El proyecto de ley sobre el aborto más estricto del país ya había sido aprobado por la Cámara de Representantes de Alabama y ahora pasará al gobernador republicano Kay Ivey, quien no ha dicho si lo firmará, aunque suele oponerse firmemente al aborto.
La ley, aprobada por 25 votos contra 6, entraría en vigor seis meses después de que la firme el gobernador, pero sin duda afrontará impugnaciones legales de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles y otros grupos que han prometido demandar.
Este año se han presentado proyectos de ley para restringir el derecho al aborto en 16 estados; los gobernadores de cuatro de ellos han firmado leyes que lo prohíben si se detecta actividad cardíaca embrionaria.
El proyecto de ley de Alabama va más allá y prohíbe los abortos en cualquier momento. Quienes los practiquen cometerían un delito grave, castigado con entre 10 y 99 años de prisión, aunque la mujer que se someta a un aborto no sería considerada penalmente responsable.
El Senado de Alabama, controlado por los republicanos, también rechazó una enmienda demócrata que habría permitido abortos legales a mujeres y niñas embarazadas como consecuencia de una violación o incesto.
Quienes se oponen al aborto saben que sin duda se impugnarán las leyes que aprueben; este año, los tribunales han bloqueado una ley restrictiva de Kentucky y otra de Iowa aprobada el año pasado.
Sin embargo, quienes apoyan la prohibición de Alabama afirmaron que el derecho a la vida del niño no nacido prevalece sobre otros derechos, una idea que quieren someter a prueba.
El senador republicano Clyde Chambliss, al defender el proyecto de ley de Alabama, dijo que el objetivo era «poder acudir directamente a la Corte Suprema para impugnar Roe contra Wade».
El máximo tribunal, que ahora cuenta con mayoría de jueces conservadores después de que el presidente republicano Donald Trump nombrara a dos, podría anular Roe contra Wade, la histórica decisión de 1973 que estableció el derecho de la mujer al aborto.
Este mismo año, Georgia, Kentucky, Misisipi y Ohio han prohibido el aborto una vez que un médico puede detectar actividad cardíaca embrionaria.
Quienes se oponen a estas leyes las llaman prohibiciones de facto porque la actividad cardíaca del embrión puede detectarse desde las seis semanas, antes de que una mujer sepa que está embarazada.
La senadora estatal demócrata Linda Coleman-Madison acusó de hipócritas a los republicanos por defender un gobierno limitado que debería mantenerse al margen de los asuntos privados, pero «ahora quieren meterse en mi útero; quiero que salgan».
La organización Physicians for Reproductive Health afirmó que la prohibición casi total del aborto tendría un efecto desastroso en la atención sanitaria.
«Los médicos no estarán dispuestos a ayudar a pacientes que lo necesiten, incluso cuando continuar con el embarazo perjudique su salud o pueda ser mortal, por temor a que el sistema de justicia penal los someta a escrutinio», declaró la doctora Yashica Robinson, miembro de la junta directiva y ginecoobstetra.
La Organización Nacional de Mujeres (NOW) denunció la prohibición por inconstitucional.
«Se trata de un intento transparente de generar apoyo político para candidatos contrarios al aborto en las próximas elecciones y constituye una amenaza directa para la salud, la autonomía y la búsqueda de la felicidad de las mujeres», declaró NOW en un comunicado.
La actriz y activista Alyssa Milano ha convocado una huelga sexual con el hashtag de redes sociales #SexStrike en respuesta a las campañas contra el derecho al aborto, e insta a las mujeres a negarse a tener relaciones sexuales con hombres «hasta que recuperemos la autonomía sobre nuestros cuerpos».

