La automatización y la IA vienen a por los empleos, y los trabajadores afroamericanos corren un riesgo especial.
Según un nuevo informe de la consultora McKinsey.
«La fuerza laboral afroamericana se enfrenta a un riesgo elevado ante la modernización, la automatización y el cambio global que caracterizan la economía actual», declara a Business Insider Jason Wright, socio de McKinsey y coautor del informe.
Mientras que el 22 % de todos los empleos de la fuerza laboral en su conjunto se verán «afectados», es decir, desaparecerán o serán reemplazados por trabajos peor remunerados, la proporción es un 10 % mayor en la fuerza laboral afroamericana. Eso significa que, para 2030, podrían desaparecer 4,5 millones de empleos ocupados por personas negras si no se toman medidas, según McKinsey.
Los trabajadores afroamericanos corren un mayor riesgo de perder el empleo porque están sobrerrepresentados en los puestos que sufrirán más recortes cuando la IA y la automatización se impongan, como secretarios de apoyo administrativo, trabajadores de comida rápida y del sector servicios, y mecánicos y otros trabajadores de producción. McKinsey señala que entre el 34 % y el 36 % de los empleos de esos tres sectores se verán afectados.
El impacto desproporcionado de la automatización podría agravar la brecha racial de riqueza, que ya se está ampliando. La diferencia de riqueza entre las familias negras y blancas de ingresos medios en Estados Unidos ha aumentado en 54.000 dólares desde 1992. Los estadounidenses blancos poseen una proporción desproporcionadamente mayor de viviendas y tienen menos deuda estudiantil que los afroamericanos; son factores que pueden remontarse a las prácticas históricas de segregación hipotecaria y a la discriminación en la contratación.
La automatización y la IA afectarán de manera distinta a los hombres y las mujeres negros.
La educación universitaria y el género influirán en la gravedad con que los estadounidenses negros afronten la pérdida de empleo, concluye McKinsey.
Mientras que la población negra en general corre un riesgo un 10 % mayor de que sus empleos se vean afectados, la cifra asciende al 30 % entre los hombres afroamericanos sin título universitario. De hecho, los investigadores estiman que, para 2030, la automatización y la IA afectarán al 28 % de los empleos ocupados por hombres negros sin título universitario.
Curiosamente, aunque los hombres negros corren un mayor riesgo de que la IA afecte a sus empleos, las mujeres negras perderán relativamente menos empleos. Es posible que pierdan empleos a un ritmo menor no solo que los hombres negros, sino también que los estadounidenses blancos y asiáticos de cualquier género.
En la actualidad, las mujeres negras están sobrerrepresentadas en empleos que crecerán durante la próxima década, como los de auxiliares de enfermería y asistentes de atención médica a domicilio.
Sin embargo, las mujeres negras e hispanas siguen siendo las peor remuneradas entre todas las combinaciones de raza y género.
Wright dijo que comprender las formas particulares en que la automatización afectará a los distintos grupos según su raza y género permitirá entender mejor qué políticas defender. Los hombres negros podrían necesitar más formación para reciclarse profesionalmente y prepararse para los cambios en el empleo, mientras que las mujeres negras quizá necesiten un mejor acceso a la educación para conseguir trabajos mejor remunerados.
«La evolución que está experimentando la economía aporta beneficios reales», dijo. «Es útil conocer bien los riesgos específicos que uno afronta, sobre todo si es una persona de color».
