Dos de cada tres mujeres australianas han sufrido acoso sexual en el trabajo, y la mayoría de los casos no se denuncian, según una encuesta publicada el martes que puso de relieve los obstáculos que, según activistas, impiden a las mujeres progresar en sus carreras profesionales.
El 64 % de las mujeres y el 35 % de los hombres afirmaron haber sufrido acoso en su lugar de trabajo actual o anterior, según la encuesta realizada a más de 9.600 personas por el Consejo Australiano de Sindicatos, el principal organismo del país que representa a los trabajadores.
La mayoría de las personas encuestadas afirmó haber sido objeto de comportamientos ofensivos o de atención sexual no deseada. Sin embargo, solo alrededor de una cuarta parte presentó denuncias formales por temor a represalias, según la encuesta.
«Todo el mundo debería poder ir a trabajar sin temor al acoso ni a la atención sexual no deseada», declaró en un comunicado Michele O'Neil, presidenta del consejo.
«Para muchas personas —principalmente mujeres—, esta no es la realidad actual en Australia. Nuestras leyes laborales han fallado a las mujeres que sufren acoso en el trabajo».
Las activistas afirmaron que el acoso sexual crea un entorno laboral discriminatorio para las mujeres, lo que puede impedirles progresar en sus carreras profesionales.
«El acoso sexual en el lugar de trabajo limita las oportunidades de las mujeres y refuerza las actitudes que hacen más probable la violencia», escribió por correo electrónico Merrindahl Andrew, de la Alianza Australiana de Mujeres contra la Violencia.
Australia ocupó el puesto 35 de 144 países en el Índice Global de Brecha de Género 2017 del Foro Económico Mundial, frente al puesto 46 en 2016, debido a una mayor representación femenina entre legisladores y directivos.
Aunque el movimiento mundial #MeToo ha contribuido a sensibilizar sobre el acoso sexual, el grupo de defensa Plan International afirmó que la falta de políticas sólidas y de medidas para hacerlas cumplir ha disuadido a las víctimas de denunciar los casos en Australia.
«Los resultados de la encuesta son preocupantes, aunque no nos sorprenden», declaró a la Fundación Thomson Reuters Susanne Legena, directora ejecutiva del grupo en Australia.
Instó al gobierno a mejorar los mecanismos de denuncia, por ejemplo, creando una línea telefónica específica y reforzando la formación de los agentes de policía para combatir la infradenuncia de casos.
