6 formas en que la vida de las niñas es diferente hoy en comparación con hace una década

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  • En el décimo aniversario del primer Día Internacional de la Niña, UNICEF analiza cómo ha cambiado el mundo para las niñas en la última década.

  • Si bien la vida de las niñas ha mejorado, todavía enfrentan desafíos sin precedentes en su educación, así como en su bienestar físico y mental.

  • Estas 6 conclusiones clave, que la organización ha recopilado a partir de investigaciones recientes, demuestran cómo se avanza, pero también que se necesita una acción acelerada.

Diez años después del primer Día Internacional de la Niña, nos tomamos un momento para analizar cómo ha cambiado el mundo para las niñas durante esa década. Si bien la vida de las niñas ha mejorado sin duda en muchos aspectos, todavía enfrentan desafíos sin precedentes en su educación, en su bienestar físico y mental, y en las protecciones necesarias para una vida libre de violencia. Con base en los datos de tendencias disponibles, a continuación se presentan 6 conclusiones que demuestran este cambio y exigen acción en el trabajo que aún queda por hacer.

1. Hoy más niñas completan la educación secundaria que hace una década, pero el progreso no ha sido lo suficientemente rápido.

Impulsar la educación secundaria de las niñas es una de las estrategias de desarrollo más transformadoras en las que los países pueden invertir, tanto para las niñas como para sus comunidades. Las niñas que completan la secundaria tienen menos probabilidades de casarse en la infancia y de quedar embarazadas en la adolescencia, y más probabilidades de aumentar sus ingresos a lo largo de la vida. Aumentar el acceso de las niñas a la educación también mejora la salud materna y reduce el riesgo de mortalidad infantil. Entre 2012 y 2020, la proporción de niñas que completaron la secundaria inferior aumentó del 69 % al 77 %, mientras que la proporción de niñas que completaron la secundaria superior aumentó del 49 % al 59 %.

Pero esto significa que, en todo el mundo, casi 1 de cada 5 niñas aún no completa la secundaria inferior y casi 4 de cada 10 niñas no completa la secundaria superior en la actualidad. Y en ciertas regiones, las cifras son aún más desalentadoras. Por ejemplo, en África Oriental y Meridional, donde la proporción de niñas que completan la secundaria superior ha aumentado solo 2 puntos porcentuales en los últimos 10 años, solo 1 de cada 5 niñas completa la secundaria superior. Si bien Asia Meridional ha experimentado más progresos, solo la mitad de las niñas de la región completan la secundaria superior en la actualidad. Y aunque aún no se dispone de datos para evaluar plenamente el impacto de la pandemia de COVID-19 en la educación de las niñas, existe el riesgo de que los avances logrados en la educación de las niñas durante las últimas dos décadas se reviertan.

2. En todo el mundo, cada vez menos adolescentes tienen hijos.

El embarazo en la adolescencia trae consigo una serie de consecuencias negativas para la salud y el bienestar de las niñas, de sus recién nacidos y de las comunidades en su conjunto. A nivel mundial, las afecciones maternas como la hemorragia, la sepsis y el parto obstruido son la segunda causa principal de muerte entre las adolescentes de 15 a 19 años.i Además, los bebés nacidos de madres adolescentes presentan mayor riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer y afecciones neonatales graves.

En todo el mundo, la tasa de natalidad adolescente ha descendido de 51 a 42 nacimientos por cada 1.000 adolescentes de entre 15 y 19 años desde 2012. Si bien también se ha observado progreso en los países menos adelantados, la tasa de natalidad adolescente en estos países es hoy más del doble del promedio mundial, con 94 nacimientos por cada 1.000 niñas. Y en África Subsahariana, la región con la mayor carga de maternidad adolescente en el mundo, donde por cada 100 niñas de 15 a 19 años, 10 dan a luz, solo 5 de cada 10 reciben cuatro o más consultas de atención prenatal en la actualidad, un leve aumento en comparación con 4 de cada 10 hace una década.

3. Aunque el acceso de las niñas a la planificación familiar ha aumentado, las necesidades de muchas siguen sin satisfacerse.

Para muchas adolescentes, los embarazos no son ni planificados ni deseados. Los embarazos adolescentes no planificados, especialmente los que ocurren fuera del matrimonio, pueden acarrear estigma y aislamiento social para las niñas y aumentar su riesgo de abandono escolar y de matrimonio forzado. Sin embargo, las niñas enfrentan barreras para acceder a anticonceptivos eficaces y utilizarlos, entre ellas el costo, el estigma, la falta de acceso a información precisa y la limitada autonomía en la toma de decisiones.

El progreso mundial desde 2012 para satisfacer la demanda de planificación familiar con métodos modernos de las adolescentes ha sido lento, pues solo aumentó cinco puntos porcentuales, del 55 % al 60 %. Esto significa que 4 de cada 10 adolescentes de 15 a 19 años que desean evitar el embarazo no utilizan un método moderno. Y en Asia Meridional, Oriente Medio y el Norte de África, y África Subsahariana, hoy en día menos de 1 de cada 2 niñas lo hace.

4. La proporción de nuevas infecciones por VIH entre las adolescentes ha disminuido un 33 % en la última década, pero la mayoría de las nuevas infecciones entre los adolescentes todavía se producen en niñas.

Los principales factores impulsores de la epidemia de VIH están influenciados por una amplia gama de desigualdades de género que perjudican a las niñas, entre ellas el matrimonio temprano y forzado, la violencia de género, el acceso desigual a servicios e información, y la falta de poder de negociación y de autonomía económica.

A nivel mundial, el número de nuevas infecciones por VIH entre las adolescentes ha disminuido un tercio desde 2012, de 180 000 a 60 000 en la actualidad. Pero las adolescentes siguen representando tres de cada cuatro nuevas infecciones entre los adolescentes. Y en África Subsahariana, la región con mayor número de adolescentes seropositivos, casi 6 veces más adolescentes mujeres se infectan con VIH que adolescentes varones en la actualidad.

5. Hoy se producen menos matrimonios infantiles, pero millones de niñas siguen en riesgo de casarse en la infancia.

El matrimonio infantil priva a las niñas de su infancia y les quita la capacidad de trazar su propio camino en la vida. En la última década, la proporción de mujeres jóvenes que se casaron en la infancia ha disminuido a nivel mundial del 23 % al 19 %.

Asia Meridional ha experimentado el mayor progreso en este periodo, donde el riesgo de que una niña se case en la infancia ha disminuido del 46 % al 28 %. Se ha observado un progreso menor en África Subsahariana, donde el 35 % de las mujeres jóvenes se casan en la infancia en la actualidad, frente al 38 % de hace una década. Además, en los próximos diez años, hasta 10 millones más de niñas en todo el mundo correrán el riesgo de convertirse en novias infantiles como consecuencia de la pandemia de COVID-19.ii

6. La mutilación genital femenina (MGF) ha disminuido en la última década, pero la práctica sigue perturbando y dañando la vida de millones de niñas.

Una práctica perjudicial que viola el derecho de las niñas a la salud y al bienestar general, la MGF es una norma social profundamente arraigada que tiene su origen en la desigualdad de género. Si bien la proporción de adolescentes de 15 a 19 años que se han sometido a la práctica en 31 países donde está muy concentrada ha disminuido del 41 % al 34 % en la última década, el progreso no es ni de lejos lo suficientemente rápido para alcanzar la meta de los ODS de 2030 de eliminar la MGF para 2030.

Sin embargo, las actitudes hacia la MGF están cambiando, lo que puede brindar impulso para abandonar la práctica. En países de África Subsahariana donde se practica la MGF, por ejemplo, casi 3 de cada 4 adolescentes y mujeres de 15 a 49 años que han oído hablar de la MGF consideran que la práctica debería terminar.

Se ha avanzado, pero se necesita una acción acelerada

Los números nos dicen que el progreso es posible y que, en muchos ámbitos, las niñas de hoy están mejor que hace diez años. Pero los números también nos dicen que se necesita una acción acelerada. En medio de las crisis simultáneas del cambio climático, los conflictos armados y la pandemia de COVID-19, se requieren más recursos e inversiones en educación, atención sanitaria, protección y otros ámbitos para que las niñas puedan desarrollar su potencial. La nueva Estrategia del Programa para Adolescentes Niñas de UNICEF articula un plan para acelerar este tipo de programas.

Estos compromisos deben ir acompañados de mayores inversiones en la producción y el análisis de datos de género de alta calidad para niños y adolescentes, en particular para los grupos tradicionalmente subrepresentados en los datos de género existentes, incluidos los grupos LGBTIQ+ y los niños de 10 a 14 años, y en áreas donde los datos son limitados, como las normas de género, la salud mental y el empoderamiento adolescente. Estos datos son fundamentales tanto para impulsar decisiones de políticas y programas basadas en evidencia para las niñas como para avanzar en la rendición de cuentas. Las niñas están listas para otra década de acción. Debemos estar del lado de ellas y junto a ellas.

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