1. La brecha de género mundial se ha ampliado por primera vez desde que el Informe Global sobre la Brecha de Género del Foro Económico Mundial Informe Global sobre la Brecha de Género se publicó por primera vez en 2006, poniendo fin a una década de avances lentos pero constantes hacia una mayor paridad de género. Este año, la brecha de género promedio es del 32%, frente al 31,7% del año pasado. Este retroceso se debe al descenso de la paridad de género tanto en el lugar de trabajo como en la representación política.
2. A nivel mundial, quedan pocas brechas de género en la educación. Por ejemplo, en 93 países las mujeres representan una proporción igual o mayor de quienes asisten a la universidad. Sin embargo, los resultados económicos son mucho menos favorables para las mujeres que para los hombres, en una medida que no se explica únicamente por las brechas educativas que aún persisten.
3. Aunque los ingresos aumentan en todo el mundo tanto para las mujeres como para los hombres, ellas no participan por igual de los beneficios de esta creciente prosperidad. En muchos países persisten grandes brechas de género en los ingresos, incluidos los más prósperos.
4. Pese a que, en conjunto, la formación universitaria está más o menos equilibrada, hay diferencias entre lo que estudian los hombres y las mujeres. Es más probable que las mujeres se especialicen en campos como la salud y el bienestar o la educación, mientras que entre quienes se especializan en ingeniería, fabricación y tecnologías de la información hay más hombres. Estas elecciones no se basan en la aptitud, sino en las oportunidades percibidas y las actitudes sociales.
5. En el lugar de trabajo, en todos los sectores, persiste un desequilibrio, especialmente en los puestos directivos. No solo hay que esforzarse más por equilibrar las reservas de talento, sino que las empresas también deben adoptar mejores prácticas y políticas en materia de contratación, retención, ascensos, mentoría, patrocinio, transparencia y objetivos.





