La COP29 cumple un año desde que los líderes mundiales acordaron duplicar la eficiencia energética como medida fundamental para evitar un cambio climático catastrófico.
Sin embargo, desde entonces ha habido pocos avances o debates sobre eficiencia energética, incluso en la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático de este año.
Pero impulsar la eficiencia energética junto con la energía limpia es clave para duplicar el ritmo de progreso y ayudar a alcanzar los objetivos climáticos.
Mientras los líderes mundiales se reúnen en Bakú, Azerbaiyán, para la COP29, se cumple casi un año desde que acordaron duplicar la eficiencia energética en todo el mundo —de alrededor del 2 % a más del 4 % cada año hasta 2030— como medida fundamental para evitar un cambio climático catastrófico.
Sin embargo, desde ese compromiso ha habido pocos avances —e incluso pocos debates— sobre eficiencia energética, que ni siquiera es una prioridad en la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático de este año.
Hay iniciativas para incorporar objetivos de energía renovable a los terceros compromisos determinados a nivel nacional (NDC) de cada país —los objetivos nacionales para reducir las emisiones—, y deberían celebrarse.
La energía verde y el almacenamiento de energía verde también son parte integral de la agenda de la próxima COP29. Pero la eficiencia energética parece haber quedado totalmente al margen, y eso es un grave error.
La eficiencia energética es vital para reducir las emisiones
La eficiencia energética es la palanca más importante, barata y beneficiosa para reducir las emisiones y satisfacer la demanda energética de forma equitativa y asequible.
Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la eficiencia energética podría representar casi la mitad de las reducciones de emisiones necesarias entre ahora y 2030 para alcanzar los objetivos de París de llegar a cero emisiones netas en 2050.
Al ahorrar energía mediante tecnologías eficientes y sistemas más inteligentes en edificios, transporte e industria, el mundo puede evitar la contaminación climática mientras ahorra billones y refuerza la resiliencia de todos.
Hay pruebas de sobra de sus beneficios y su potencial. En 2022, las medidas de eficiencia energética aplicadas en decenas de países ahorraron aproximadamente el 15 % de su factura energética total ese mismo año. Una campaña mundial ampliada podría generar ahorros superiores al 30 % y reducir los costes energéticos mundiales entre un 20 % y un 25 %, hasta alcanzar 2 billones de dólares en ahorros anuales.
Dar espacio a la eficiencia en la agenda de la COP29 impulsaría la aplicación de los compromisos, ya que las nuevas iniciativas surgidas de la COP ayudan a convertir las ideas en realidad, especialmente en los países del Sur Global.
Los mercados pueden impulsar el crecimiento de las energías renovables, pero tardan en encontrar soluciones para vender menos energía. Se necesitarán políticas para reactivar la eficiencia. Es preciso prestar atención a muchas categorías: calefacción, refrigeración, motores, rendimiento de los edificios, electrodomésticos y vehículos, entre otras.
Tenemos «mejores prácticas» y «prácticas que van más allá» que podemos compartir y adoptar. Tenemos que desarrollar nuevas soluciones, difundir las existentes y abandonar viejas formas de pensar.
La eficiencia energética beneficia a todos
La buena noticia es que impulsar la eficiencia energética conviene a todos, estén donde estén. Hace que la energía sea más asequible y menos contaminante para obtener los mismos beneficios, y promueve la seguridad y la resiliencia energéticas al reducir la demanda.
También propicia el crecimiento y la innovación al liberar recursos. Tanto si se necesita más energía para centros de datos como para el desarrollo, es la forma más rápida y barata de aumentar la capacidad, y debería ser nuestro primer combustible.
Dicho esto, es especialmente importante en los países de mercados emergentes —donde cada mes se construye una infraestructura equivalente a la de la ciudad de Nueva York— porque permite ahorrar por partida doble: en las facturas de activos de larga vida útil, como edificios y fábricas, y en la escala de la infraestructura construida para respaldar su construcción y funcionamiento.
En India, por ejemplo, donde la superficie total de los edificios podría duplicarse antes de 2040, el diseño y la construcción eficientes de edificios podrían ahorrar el 25 % de la demanda energética proyectada de los edificios para 2050 y reducir en un 45 % el uso de materiales con altas emisiones.
Estos ahorros son importantes y considerables, pero lo son aún más si tenemos en cuenta cómo esas estructuras promueven la equidad al proteger a millones de personas de temperaturas potencialmente mortales y reducir, a la vez, su carga energética.
Sin embargo, este resultado solo se reforzará si se integra en el proceso de la COP29, que desempeña un papel importante en el apoyo a la transición energética en las economías emergentes.
La energía limpia y la eficiencia energética son claves
En RMI, hace más de 40 años que reconocemos la necesidad de aprovechar conjuntamente la energía limpia y la eficiencia energética. De hecho, fue durante la primera crisis del petróleo cuando nuestro cofundador, Amory Lovins, propuso que ambas serían las mejores inversiones en nuestro empeño por lograr un planeta más seguro, más fresco y más próspero.
Pero hemos perdido de vista el poder de combinar ambas. La Presidencia de la COP29 y los líderes mundiales harían bien en corregirlo. Impulsar la eficiencia energética junto con la energía limpia duplicará el ritmo de progreso y seguirá permitiendo alcanzar objetivos climáticos asequibles y al alcance de todos.
A veces, las ideas más obvias son las mejores. El mundo está listo para una revolución de la eficiencia, en la que desperdiciar menos traerá abundancia para todos.


