Sustainable Energy for All (SEforAll) celebró su quinto foro anual sobre energía en Kigali, Ruanda.
El tema del evento se centró en impulsar medidas audaces a favor de una transición energética centrada en las personas.
Los países en desarrollo necesitan el apoyo de los países desarrollados para garantizar que la transición energética sea justa y equitativa.
El Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 (ODS 7) aspira a «Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos» para el año 2030. Sustainable Energy for All (SEforAll), dirigida por Damilola Ogunbiyi, directora ejecutiva y representante especial del secretario general de la ONU (SRSG) para Sustainable Energy for All y copresidenta de UN-Energy, celebró su quinto foro anual en Kigali, Ruanda, el primero en África. El evento reunió a líderes mundiales, expertos del sector, funcionarios públicos y miembros de la comunidad energética para trazar formas de hacer realidad el tema del evento: «Impulsar medidas audaces a favor de una transición energética centrada en las personas».
¿Cómo impulsa el Foro Económico Mundial la transición energética para ayudar a detener el cambio climático?
El Centro de Energía y Materiales conecta a líderes para comprender las complejas transiciones que están transformando los sistemas energéticos, de materiales e industriales. Ofrece una plataforma para explorar cómo se entrecruzan la seguridad energética, la asequibilidad y la sostenibilidad.
Mediante la colaboración entre cadenas de valor y regiones, el Centro facilita vías compartidas que ayudan a sus socios a converger en torno a soluciones prácticas para una transición segura, con bajas emisiones de carbono y equitativa.
El clima, la energía y el desarrollo están interconectados
El clima, la energía y el desarrollo están interconectados, y los países deben garantizar que ninguno obstaculice a los demás. En 2021, el uso de energía en la industria y los edificios representó el 41,7 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Se necesita cooperación mundial para alcanzar el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales. Necesitamos un desarrollo responsable que incluya la transición para abandonar los combustibles fósiles.
Dar prioridad a las opciones de cocina limpia y al uso productivo de la energía
Más de 2.500 millones de personas carecen de acceso a métodos de cocina limpia y dependen de combustibles tradicionales como la leña y el queroseno. Necesitamos adoptar alternativas más limpias, como el biogás, el gas licuado de petróleo, la electricidad y el gas natural. Estas reducen la contaminación atmosférica.
Más de 4 millones de personas mueren cada año por el uso de métodos de cocina ineficientes; por eso, la cocina limpia es una necesidad económica, sanitaria y medioambiental. El acceso a la energía debe ir más allá de la iluminación básica y los electrodomésticos, e incluir el uso productivo de la electricidad (PUE). El PUE puede impulsar la productividad y el desarrollo socioeconómico de los hogares, las pequeñas y medianas empresas (pymes) y las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). Los gobiernos y los proveedores de energía, especialmente en las economías en desarrollo, deben garantizar un acceso útil a la energía para generar ingresos y mejorar el bienestar.
La transición energética debe tener en cuenta las particularidades de las regiones en desarrollo
África es responsable de menos del 5 % de las emisiones mundiales y es una de las regiones más vulnerables al cambio climático. Según SEforALL, al menos 592 millones de personas en África carecen de acceso a la electricidad. Paul Kagame, presidente de Ruanda, destacó este punto en el Foro: «África no puede soportar sola la carga, sobre todo porque sus emisiones no causaron la emergencia climática. Sin embargo, África será parte de la solución», afirmó. La Mesa Redonda Ministerial Africana presentó siete medidas transformadoras para el ODS 7 en África:
1) Poner energía moderna y sostenible a disposición de todo el continente.
2) Apoyar a África en el despliegue del gas como combustible de transición y en su sustitución a largo plazo por energía renovable e hidrógeno verde para el desarrollo industrial.
3) Aspirar a un consumo energético de 1.000 kWh per cápita en toda África (las economías de ingresos medios consumen 2.500 kWh per cápita y las de ingresos altos, 6.000 kWh per cápita).
4) Ampliar la inversión del sector público y privado hasta los 2 billones de dólares en nuevas infraestructuras de generación, transmisión y distribución. Invertir en nuevas tecnologías energéticas y sistemas de suministro.
5) Crear millones de empleos locales en el nuevo sector de la energía sostenible para beneficiar a las economías locales, entre otras cosas, mediante la creación de cadenas de suministro locales y planes nacionales de transición energética acordes con los objetivos climáticos.
6) Eliminar las restricciones a la financiación del desarrollo que actualmente limitan los proyectos en África destinados a satisfacer las necesidades locales de desarrollo y aumentar la movilización de recursos nacionales.
7) Impulsar un cambio radical en los mecanismos de transferencia de tecnología para garantizar que todo el continente tenga acceso, en condiciones justas, a las últimas innovaciones energéticas.
Solo mediante medidas como estas podrá África lograr el acceso universal a la energía y alcanzar sus objetivos de transición. Es alentador ver que países como Sudáfrica estáneliminando gradualmente el carbón e incorporando las energías renovables en el desarrollo nacional.
Financiación
Durante el Foro se anunciaron varios compromisos. Bloomberg Philanthropies se comprometió a aportar 242 millones de dólares para acelerar la transición hacia la energía limpia en 10 países en desarrollo de África y Asia. La Global Energy Alliance for People and Planet (GEAPP) también se comprometió a aportar 50 millones de dólares a la Universal Energy Facility (UEF) de SEforALL.
Es necesario aumentar las inversiones en energías renovables y la financiación destinada a los países en desarrollo para apoyar la adaptación al cambio climático. La financiación innovadora, mediante subvenciones a los usuarios finales, también puede atender a la población de la base de la pirámide que necesita acceso a una energía asequible y moderna. Las naciones industrializadas deben detener las inversiones en nuevos proyectos de combustibles fósiles y dar prioridad al apoyo a las economías en desarrollo en su transición energética.



