Desde la década de 1970, hemos estado consumiendo más recursos de los que nuestro planeta puede proporcionar de forma sostenible. Hoy utilizamos el equivalente a 1,5 planetas Tierra para obtener los recursos que necesitamos y absorber nuestros residuos. Varios escenarios futuros sugieren que, si continúan las tendencias actuales sin cambios, en 2050 necesitaremos el equivalente a tres planetas Tierra.
La sostenibilidad —del medio ambiente, la economía o la sociedad— es un intento de garantizar que nuestra forma de actuar hoy no imponga costos injustos a las generaciones futuras. La economía verde (reconocida ampliamente hoy como un motor eficaz del crecimiento sostenible) tiene un papel importante que desempeñar: puede aumentar la proporción de energías renovables en el sector eléctrico, mejorar la eficiencia en el consumo de recursos naturales y reducir la contaminación.
El crecimiento verde es de suma importancia para los dirigentes de los Emiratos Árabes Unidos. Al conmemorarse el 17.º Día Nacional del Medio Ambiente del país, el jeque Khalifa bin Zayed Al Nahyan afirmó que la «economía verde es un componente clave del pensamiento estratégico del Estado».
Según Bloomberg New Energy Finance, el año pasado se invirtieron unos 254.000 millones de dólares en proyectos de energía limpia. La inversión cayó por segundo año consecutivo, desde un máximo de 279.000 millones de dólares en 2011. Está claro que este gasto debe aumentar para mitigar el calentamiento global, y también es necesaria una coordinación internacional más eficaz. Como aspecto positivo, los costos de los sistemas solares y eólicos han disminuido en los últimos cinco años (la energía solar, algo más del 50 %, y la eólica, alrededor del 15 %). Esto ha reducido considerablemente los períodos de amortización de las instalaciones en azoteas y ha hecho que la energía solar y la eólica sean más competitivas que el carbón y el gas en muchos mercados. En Chile, por ejemplo, se está instalando capacidad solar para uso de la industria minera.
¿Cuáles son las condiciones necesarias para que la verdadera sostenibilidad se haga realidad? La experiencia sugiere que la iniciativa general debería combinar un enfoque de arriba abajo (con planificación y gasto públicos, acompañados de exenciones fiscales y otros incentivos de mercado) y otro de abajo arriba (que incluya al sector privado y a las personas). Aunque pueda parecer algo utópica, la sostenibilidad debe trascender la mera política; una razón importante es que los inversores son muy sensibles a los cambios políticos.
Hace unos años, Corea del Sur se comprometió a destinar aproximadamente el 2 % de su PIB a la inversión verde: el doble de la cantidad recomendada por las Naciones Unidas. Aunque esto supera con creces lo que la mayoría de los países pueden permitirse, el crecimiento verde no se limita a los países ricos y desarrollados. La séptima Cumbre Mundial sobre la Energía del Futuro en Abu Dabi puso de manifiesto el creciente potencial del crecimiento verde en África, en la agricultura y en las energías renovables.
La sostenibilidad debe impulsarse en la forma en que construimos y ampliamos nuestras infraestructuras, considerando las energías renovables como parte integral de la infraestructura de capital de un país, haciendo que los edificios y los electrodomésticos sean más inteligentes y eficientes mediante el cumplimiento de normas, y ofreciendo alternativas de transporte público. Como ejemplo de eficiencia en la construcción, el nuevo edificio de Siemens en Masdar City (el proyecto insignia de los Emiratos Árabes Unidos, de emisiones de carbono ultrabajas, creado en 2006) es líder mundial.
La sostenibilidad también debe impulsarse en la forma en que usamos y eliminamos nuestros recursos (energía, agua, materiales y residuos). Lo ideal sería que hubiera redes eléctricas inteligentes en todas partes, más alumbrado público LED y sensores ubicados estratégicamente para, por ejemplo, identificar qué contenedores de basura deben vaciarse. También cabe considerar que, cuando los consumidores reciben análisis más completos de sus facturas de servicios públicos, actúan con mucha más responsabilidad respecto de su consumo energético. En 2012, Abu Dhabi Distribution Company rediseñó las facturas de servicios públicos para informar a los clientes si su consumo estaba en verde o en rojo, y obtuvo una buena respuesta de los clientes.
La innovación en sostenibilidad ha surgido de la colaboración entre las empresas y el mundo académico. Un buen ejemplo de nuestra región (que demuestra que la economía verde busca ofrecer una movilidad con menos emisiones de carbono) es BIOjet Abu Dhabi, una iniciativa de múltiples partes interesadas para establecer una industria de biocombustibles sostenibles para la aviación en los Emiratos Árabes Unidos, que incluye a Total, Takreer de ADNOC, Boeing, Etihad Airways y el Masdar Institute of Science & Technology de Abu Dabi; las tres últimas organizaciones lideran la investigación sobre el uso de plantas tolerantes a la sal (como los manglares) como materia prima para biocombustibles con menores emisiones de carbono.
Mientras tanto, Masdar Institute desarrolló recientemente una nueva célula solar de tecnología multiunión. En conjunto, el instituto cuenta actualmente con unas 25 solicitudes de patente pendientes en energía limpia y tecnologías relacionadas. Y no ocurre solo en los Emiratos Árabes Unidos: en los Países Bajos, la Dra. Marjoline Helder y su equipo intentan comercializar su método para generar electricidad a partir de plantas vivas. En cada uno de estos casos, se ha creado nueva propiedad intelectual o su creación podría estar muy próxima.
Cabe mencionar que Masdar Institute también trabaja en el concepto de una transición energética sostenible (SET), destacando la necesaria alineación política y el respaldo popular; también nos recuerda que «hay varios estudios que demuestran la viabilidad de las trayectorias de SET». Aunque es cierto que respaldar la sostenibilidad conlleva costos a corto plazo, existen beneficios genuinos a medio y largo plazo que pueden ser cruciales para asegurar la viabilidad duradera de una nación.
¿En qué medida pueden los mercados facilitar la captación de capital para la sostenibilidad? Según Bloomberg, en 2013 los precios de las acciones de las empresas de energía limpia aumentaron un 54 % (tras un período de exceso de capacidad). La energía solar fue el principal motor, con un aumento superior al 70 %. La emisión de «bonos verdes» alcanzó un nuevo máximo en 2013, de unos 14.000 millones de dólares, aunque esta cifra es bastante pequeña en términos absolutos.
Aunque el interés de los inversores institucionales por la energía limpia ha aumentado, sigue siendo muy bajo como porcentaje de los activos institucionales mundiales bajo gestión. Sin embargo, los inversores institucionales han estado más dispuestos a invertir en operaciones de energías renovables cuando ya están en marcha. Los parques eólicos y las plantas solares a escala industrial suelen tener acuerdos de compra de energía con empresas de servicios eléctricos, y estas inversiones han demostrado ser capaces de generar rendimientos del 8-10 %, muy superiores a los de los bonos corporativos.
Los bancos de desarrollo del mundo (como el Banco Mundial) han seguido invirtiendo en energía limpia, especialmente en el mundo en desarrollo. El Abu Dhabi Fund for Development (en colaboración con la Agencia Internacional de Energías Renovables) creó el UAE-Pacific Partnership Fund para conceder subvenciones a proyectos de energía renovable en países en desarrollo del Pacífico. La creación del Green Investment Bank del Reino Unido, el primero de su tipo en el mundo, es especialmente bienvenida.
La consultora Mercer Investments señala que las empresas que practican la sostenibilidad suelen superar a sus respectivos índices de referencia bursátiles. Esto tiene sentido, dado que las empresas «responsables» suelen estar mejor gestionadas. También muestran liderazgo en el diseño de productos, las políticas para empleados, la protección del medio ambiente y los derechos humanos.
Las energías renovables, como conjunto, han aumentado proporcionalmente su participación en la combinación energética mundial, aunque todavía representan una porción muy pequeña. Queda mucho por hacer y se necesitan inversiones masivas. Las inversiones en energías renovables, normalmente en el rango de los megavatios, marcan una diferencia en conjunto; sería deseable que hubiera más proyectos en el rango de los gigavatios. Mientras tanto, el mundo necesita más Masdar, en especial para ofrecer el vínculo crucial entre educación e innovación.
A corto plazo, la sostenibilidad podría muy bien costar puestos de trabajo (en la minería del carbón, por ejemplo), aunque centrarse en esto es una visión cortoplacista. Citando la Estrategia Nacional Coreana para el Crecimiento Verde de 2008: «Una característica distintiva del plan es la creación de empleos tanto para trabajadores cualificados como no cualificados. Entre los empleos cualificados se incluyen certificadores de emisiones de gases de efecto invernadero, certificadores de comercio de permisos de emisión, evaluadores y certificadores de edificios verdes, y certificadores de edificios verdes… Los trabajadores no cualificados podrán encontrar empleo en la forestación, el paisajismo verde a lo largo de los cursos de agua y la construcción de presas pequeñas y medianas, entre otras actividades».
La sostenibilidad y la economía verde no deben ser una moda pasajera; deben hacerse realidad antes de que se produzcan demasiados daños irreparables.
Más sobre sostenibilidad
Por qué las energías renovables no son una misión imposible
Por qué conviene sumarse a la economía circular
Sostenibilidad: más allá de los combustibles fósiles
¿Puede ser rentable la sostenibilidad?
Autor: Mohamed O. Balfaqeeh es subsecretario del Departamento de Desarrollo Económico de Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos.
Imagen: Se ve una turbina eólica cerca de la localidad de Piansano, a 90 km (60 millas) al norte de Roma, el 16 de abril de 2012. REUTERS/Max Rossi
