Por qué la inversión en infraestructura sostenible es clave para la resiliencia financiera ante un clima cambiante

Sustainable infrastructure outperforms conventional infrastructure by over 20% under a net zero scenario.
Sustainable infrastructure outperforms conventional infrastructure by over 20% under a net zero scenario.Image: Unsplash/Vladan Raznatovic
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  • La infraestructura constituye la columna vertebral de las economías modernas, pero se estima que existe una brecha de inversión en infraestructura de 15 billones de dólares hasta 2040.

  • El capital privado es fundamental para cerrar esta brecha, pero los inversores institucionales destinan de media solo un 5 % de sus carteras a infraestructura.

  • La infraestructura sostenible supera a la infraestructura convencional en más de un 20 % en un escenario de cero emisiones netas.

Es necesario aprovechar el capital privado para cerrar la inminente y enorme brecha de infraestructura.

La infraestructura desempeña un papel central en el respaldo de las economías y los servicios públicos. Sin embargo, persiste un importante desajuste entre las necesidades de inversión y los flujos de capital reales. Las estimaciones sugieren una brecha de inversión mundial en infraestructura de 15 billones de dólares para 2040.

Al mismo tiempo, los activos de infraestructura representan menos del 1 % de los activos bajo gestión a nivel mundial, y los inversores institucionales destinan, de media, solo un 5 % de sus carteras al sector.

El capital privado podría desempeñar un papel mucho más importante en el cierre de la brecha, en particular a través de la infraestructura sostenible, que ofrece rendimientos estables a largo plazo y se alinea con los objetivos climáticos y de sostenibilidad. La actual subasignación apunta a una oportunidad perdida, sobre todo a medida que la infraestructura se extiende más allá de los sectores tradicionales hacia la energía limpia, los sistemas de salud y el desarrollo urbano resiliente.

Los riesgos climáticos hacen indispensable invertir en resiliencia

Los sistemas de infraestructura están cada vez más expuestos a peligros climáticos, desde fenómenos meteorológicos extremos hasta riesgos crónicos como la subida del nivel del mar. Según Aon, en 2024, los desastres naturales causaron pérdidas por valor de 368 000 millones de dólares, pero solo el 40 % de estos daños estaban asegurados. A medida que aumentan los riesgos climáticos, también crecen los costes de los seguros, sobre todo para los activos que carecen de medidas de adaptación.

La resiliencia se está convirtiendo en un factor importante en la valoración de activos. Las medidas proactivas, como las defensas contra inundaciones o las normas de diseño reforzadas, pueden reducir las pérdidas y mejorar la asegurabilidad. Integrar estas características desde el principio, durante la planificación, el diseño o la rehabilitación, ofrece los mayores beneficios. La resiliencia también favorece la continuidad del servicio, la estabilidad de los ingresos y la conservación del valor a largo plazo.

La inversión en resiliencia no solo es una respuesta al riesgo climático futuro, sino también una forma de hacer frente a las crecientes pérdidas vinculadas al crecimiento de la población en zonas propensas a peligros, al envejecimiento de las infraestructuras y a las malas decisiones de ubicación. Estos factores subrayan la necesidad de integrar una perspectiva de riesgo a lo largo de todo el ciclo de vida del activo.

Reducción de la exposición a riesgos físicos y de transición

Además de los riesgos físicos, la infraestructura está expuesta a riesgos de transición, sobre todo a medida que disminuye la demanda de combustibles fósiles y se endurece la política climática. Estos riesgos incluyen los activos varados y las revalorizaciones de mercado. Una publicación reciente de la Global Infrastructure Basel Foundation y Ortec Finance presenta un análisis de escenarios climáticos que compara la infraestructura convencional y la sostenible en dos futuros distintos:

  • Un escenario de cero emisiones netas con disrupción del mercado, en el que los activos de combustibles fósiles se reprecian rápidamente.

  • Un escenario de acción climática limitada, en el que los impactos climáticos físicos se intensifican con el tiempo.

La siguiente figura muestra el impacto relativo en los rendimientos esperados de la infraestructura sostenible frente a la convencional. Una menor exposición de la infraestructura sostenible tanto al riesgo de transición como al físico se traduce en rendimientos esperados más elevados en comparación con la infraestructura convencional en ambos escenarios modelizados.

Rentabilidad superior esperada (rendimientos excedentes) de la infraestructura sostenible frente a la convencional en un escenario de disrupción del mercado de cero emisiones netas y en un escenario de acción climática limitada.Image: Ortec Finance

En ambos casos, la infraestructura sostenible registró un mejor desempeño que la convencional. Los rendimientos acumulados fueron más de un 20 % superiores en el escenario de cero emisiones netas y alrededor de un 10 % más altos en el caso de acción climática limitada. Estos resultados reflejan una menor exposición a los sectores de combustibles fósiles y las ventajas de incluir medidas de resiliencia que ayudan a gestionar el riesgo físico.

La infraestructura sostenible como clase de activo invertible

Pese al creciente argumento a favor de la infraestructura sostenible, persiste un desafío fundamental: ¿qué es exactamente lo que cualifica como infraestructura sostenible y cómo pueden los inversores asegurarse de que destinan capital a activos que aportan estos beneficios?

Marcos normalizados, como la etiqueta Finance to Accelerate the Sustainable Transition-Infrastructure (FAST-Infra), desempeñan un papel crucial para aumentar la confianza del mercado, al establecer métricas de sostenibilidad transparentes, reducir los costes de la diligencia debida y garantizar que las inversiones en infraestructura se ajusten a referencias de sostenibilidad claras.

Desempeñan un papel fundamental en el impulso de la inversión sostenible al fomentar la transparencia, la credibilidad y la alineación de intereses en todos los niveles de la cadena de inversión, desde los propietarios de activos hasta los gestores de fondos y los activos de las carteras.

Además, los datos recopilados a través del proceso de etiquetado aportan pruebas cuantitativas adicionales del superior desempeño financiero de la infraestructura sostenible. Con el tiempo, esto mejora la liquidez de los activos de infraestructura sostenible y refuerza el argumento a favor de aumentar las asignaciones a esta clase de activo.

Los inversores en infraestructura tienen una oportunidad única para acelerar la transición hacia una economía mundial más sostenible, al tiempo que mejoran el desempeño de sus carteras a largo plazo.

Tendencias del mercado que refuerzan el argumento de inversión

Varias tendencias mundiales impulsan, además, la demanda a largo plazo de inversión en infraestructura sostenible hasta 2050. La transición hacia la energía limpia se está acelerando. Las energías renovables son cada vez más competitivas en costes: el 81 % de la nueva capacidad añadida en 2023 resultó más barata que los combustibles fósiles. Además, observamos un rápido crecimiento de los vehículos eléctricos y del almacenamiento en baterías, junto con la caída de los costes tecnológicos.

En segundo lugar, dado que se prevé que el 70 % de la población mundial vivirá en ciudades para 2050, la urbanización está generando una necesidad sin precedentes de infraestructura resiliente al clima. Las ciudades y las industrias están integrando la sostenibilidad para reducir costes y aumentar la resiliencia mediante transporte público limpio, edificios ecológicos, economía circular y mucho más.

Por último, la mejor alineación con las métricas de sostenibilidad, los estándares claros de etiquetado, las mejores herramientas de evaluación del riesgo climático y los menores costes de seguros contribuyen a reducir el coste del capital. Los inversores en infraestructura sostenible pueden acceder a una gama más amplia de fuentes e instrumentos de financiación, como los fondos de impacto o el creciente mercado de bonos verdes.

La infraestructura sostenible aporta valor a largo plazo

Los inversores en infraestructura tienen una oportunidad única para acelerar la transición hacia una economía mundial más sostenible, al tiempo que mejoran el desempeño de sus carteras a largo plazo. Aumentar las asignaciones a la infraestructura sostenible permite a los inversores proteger sus activos frente a los riesgos climáticos sistémicos, beneficiarse de los cambios de mercado impulsados por la transición y garantizar rendimientos más estables ante la creciente incertidumbre.

Con una evaluación adecuada de los riesgos, la integración de la resiliencia y la normalización, la infraestructura sostenible tiene potencial para convertirse en una clase de activo altamente invertible y más líquida. Canalizar capital hacia este ámbito es una decisión de inversión responsable y una forma de preservar el valor a largo plazo y estabilizar los mercados mundiales en las próximas décadas.

También han contribuido a este artículo las siguientes personas:

Ania Porucznik, Gerente Senior de Proyectos, Global Infrastructure Basel Foundation; Sophie Heald, Especialista en Riesgo Climático, Ortec Finance; Koen De Reus, Responsable de Atención al Cliente en Escenarios Climáticos y Sostenibilidad, Ortec Finance; Tijmen Janssen, Analista de Riesgo Climático, Ortec Finance; Christian Déséglise, Director del Grupo de Infraestructura Sostenible e Innovación, HSBC Holdings plc; Natalia Moudrak, Directora Gerente de Asesoría en Riesgo Climático, Aon; Pierre Cardon; Cherie Gray, Responsable Global de Sostenibilidad y Desarrollo de Mercados, Soluciones para el Sector Público, Swiss Re; y Marie Lam-Frendo, Socia, Directora de Estrategia, Meridiam.

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