Las empresas están invirtiendo mucho en I+D, pero las start-ups siguen afrontando dificultades, especialmente en sectores como la minería y la aviación.
Siguiendo el ejemplo de los ámbitos de la tecnología financiera y la IA, los sectores difíciles de descarbonizar deben cultivar un ecosistema de innovación más amplio.
Los responsables políticos, las incubadoras y las iniciativas como UpLink tienen un papel que desempeñar en el fomento de la innovación fundamental para la descarbonización.
Pese a la inestabilidad de los últimos años, la inversión en I+D e innovación ha seguido creciendo. Las empresas destinan más dinero que nunca a sus carteras de innovación mientras buscan aprovechar el potencial de tecnologías como la inteligencia artificial (IA), el internet de las cosas (IoT) y otras.
Pero las start-ups en fase inicial, que están a la vanguardia de los avances tecnológicos, siguen afrontando dificultades, especialmente las que buscan soluciones para sectores difíciles de descarbonizar, como la minería, la aviación, el transporte marítimo y la manufactura.
Tan solo el 2 % de los activos totales bajo gestión de los inversores de impacto se asigna a empresas en fase semilla o de start-up, y aún menos se destina específicamente a emprendedores que buscan soluciones para industrias difíciles de descarbonizar, donde la innovación es más necesaria.
El reto de los sectores difíciles de descarbonizar
Como las emisiones de carbono están incorporadas en sus propios procesos, estas industrias esenciales no pueden permitirse depender de los métodos tradicionales de descarbonización. Los barcos y los aviones deben utilizar algún tipo de combustible. Los productos petroquímicos requieren combustibles fósiles como parte integral de su proceso. Por eso la innovación es tan crucial para descarbonizar estos sectores: no tienen otra opción.
Aunque la financiación suele ser un obstáculo, con demasiada frecuencia el verdadero cuello de botella es el conocimiento de y el acceso a oportunidades para crear nuevas herramientas o aplicar las existentes de formas novedosas. Durante demasiado tiempo, industrias como la minería, la aviación y el transporte marítimo han funcionado en silos. Esto ha ralentizado la innovación y la adopción de herramientas nuevas y pertinentes de sectores afines.
Muchas de estas empresas llevan décadas operando de la misma manera y desconocen cómo podrían encajar en su modelo de negocio las innovaciones de otros ámbitos. Del mismo modo, los emprendedores e innovadores que podrían ofrecer soluciones desde otros sectores simplemente desconocen los problemas que afrontan estas industrias. Los dos grupos no interactúan.
Compárese esto con el mundo de la IA y la tecnología financiera, repleto de incubadoras y que, por tanto, se beneficia del efecto de red. Por ejemplo, Coinbase fue incubada en 2012 por Y Combinator, probablemente la incubadora de start-ups más prolífica del mundo. También está .lumen, una start-up con sede en Rumanía que crea gafas con IA para personas con discapacidad visual y que recibe apoyo de incubación de Nvidia, especialista en chips de IA y ahora la empresa más valiosa del mundo, como parte de su programa de incubación dedicado a la IA, Nvidia Inception.
Cómo pueden los ecosistemas de innovación acelerar la descarbonización
Sin embargo, los sectores difíciles de descarbonizar empiezan a reconocer la necesidad —y la oportunidad— de cultivar un ecosistema de innovación más amplio.
La industria minera desempeña un papel clave en la transición energética al extraer minerales esenciales como el cobre, el níquel y el litio, componentes fundamentales de tecnologías limpias como los paneles solares y las baterías para vehículos eléctricos. Pero la falta de un ecosistema de innovación ha supuesto un obstáculo tan grande para el éxito que las empresas han empezado a tomar cartas en el asunto.
Por ejemplo, Prospect Innovation se dedica a impulsar las start-ups del ámbito de la minería y los minerales y a conectarlas con las empresas que necesitan sus productos. En tan solo cinco años, las empresas mineras y las start-ups con las que colabora ya están promoviendo innovaciones que están transformando la industria. Otros ejemplos son Green Gravity, que adapta el almacenamiento de energía basado en la gravedad para aprovechar la profundidad de pozos mineros en desuso, y Talpa Solutions, que utiliza modelos de análisis predictivo de la industria de la construcción y los aplica a la minería.
Por otra parte, iniciativas como UpLink, la plataforma de innovación abierta del Foro Económico Mundial, también buscan conectar a empresas, start-ups e inversores de los sectores difíciles de descarbonizar y de otros ámbitos.
Como la empresa del sector minero Envicore, que transforma residuos minerales en materiales que pueden utilizarse para sustituir parcialmente el cemento. En el sector de la aviación, HyFlux está desarrollando motores que aprovechan la propulsión criogénica, lo que podría cambiar radicalmente la cantidad de combustible que necesita la aviación. Con el respaldo de financiación del Gobierno del Reino Unido, HyFlux avanza en su misión de revolucionar la sostenibilidad de la aviación.
Estas empresas se han beneficiado de formar parte de un ecosistema de innovación más amplio. En eventos como la próxima Reunión Anual de los Nuevos Campeones en Dalian, China, pueden reunirse con personas clave para poner en marcha un proyecto o detectar vacíos en el mercado que su tecnología pueda cubrir. Esto es lo que les ha faltado a muchas start-ups de sectores difíciles de descarbonizar y de otras industrias.
Por eso, apoyar a las start-ups no consiste solo en proporcionar financiación, por esencial que esta sea. También implica encontrar otras maneras de multiplicar el impacto de la innovación y llevar las nuevas tecnologías a escala. Esto es invaluable para los sectores en los que la innovación es la única vía real hacia la descarbonización.
Avanzar hacia una economía mundial sostenible
Los responsables políticos disponen de herramientas para fomentar el efecto de ecosistema en sus jurisdicciones. Por ejemplo, al asignar un precio a externalidades como el precio del carbono o la biodiversidad, los gobiernos pueden impulsar la innovación. Para las innovaciones que llevan los límites más lejos —como los combustibles sostenibles para la aviación o el transporte marítimo— también hay opciones.
Al establecer acuerdos de compra y enviar señales de demanda para tecnologías con visión de futuro que quizá aún no cuenten con la demanda necesaria para estimular un mercado —como hace la First Movers Coalition del Foro con el combustible sostenible para el transporte marítimo—, las incubadoras y los Estados pueden garantizar que las tecnologías del futuro no se queden atrás.
Impulsar a los innovadores en fase inicial, ya sea mediante iniciativas e incubadoras como UpLink y Prospect Innovation, o con políticas inteligentes y señales de demanda, puede generar un impacto desproporcionado. Al tratar el sector de las start-ups en fase inicial como un ecosistema, las inversiones repercuten más allá de la entidad que las recibe.
Las inversiones realizadas como parte de un ecosistema no solo impulsan a futuros mentores, sino que también sientan las bases de futuras colaboraciones y abren más puertas a proyectos y personas que cambian el mundo. Atraen a futuros investigadores y emprendedores.
Los sectores difíciles de descarbonizar son uno de los últimos obstáculos climáticos que debemos superar en la transición hacia una economía mundial sostenible. Los innovadores que crean soluciones para esos sectores están cambiando el mundo de manera significativa. Hay que animarlos a seguir con esta labor por todos los medios posibles.

