Las empresas de energía solar del sudeste asiático que compiten por el suelo con la agricultura, la industria y el crecimiento de la población han encontrado una alternativa innovadora: colocar paneles solares flotantes en lagos, presas, embalses y el mar.
A principios de esta semana, la empresa pública Autoridad de Generación de Electricidad de Tailandia (EGAT) anunció que presentará una propuesta para una planta solar flotante de 45 megavatios en la presa de Sirindhorn, en el noreste del país.
EGAT planea invertir en unos 16 proyectos de este tipo en nueve presas del país, según declaró el gobernador adjunto Thepparat Theppitak a los periodistas.
Paneles solares flotantes: los desafíos
En otras zonas de la región, Singapur está desarrollando uno de los mayores sistemas de paneles solares flotantes marinos del mundo en el estrecho de Johor, al norte de la isla.
«En países con escasez de terreno, como Singapur, el uso generalizado de los sistemas fotovoltaicos se ve obstaculizado por las limitaciones de espacio y de superficie de tejados», afirmó Frank Phuan, director ejecutivo de Sunseap Group, la empresa que construye el sistema.
Según explicó, la plataforma debe ser «más robusta» que los sistemas instalados en embalses o lagos para resistir las condiciones más duras del mar abierto y para evitar los percebes que puedan adherirse a ella.
También explicó que resultaba difícil encontrar un lugar en el mar que no estuviera transitado por buques.
A pesar de estos desafíos, los paneles solares flotantes están creciendo rápidamente en Asia, junto con los instalados en tierra y en tejados, según el Instituto de Investigación de Energía Solar de Singapur (SERIS).
Aunque los paneles solares flotantes son más caros de instalar, son hasta un 16 % más eficientes, ya que el efecto refrigerante del agua ayuda a reducir las pérdidas térmicas y a prolongar su vida útil, según SERIS.
Los paneles también reducen la evaporación de las masas de agua cuando las temperaturas son altas, lo que permite ahorrar agua dulce para consumo.
«La mayor eficiencia compensa el mayor coste de instalación», afirmó Celine Paton, analista financiera sénior de SERIS.
«Los avances tecnológicos deberían equiparar pronto estos sistemas con los instalados en tierra» en cuanto a coste, explicó a la Fundación Thomson Reuters.
El sudeste asiático es especialmente adecuado para los paneles solares flotantes por la escasez de terreno y porque pueden instalarse fácilmente en las numerosas presas hidroeléctricas de la región, donde pueden utilizar los sistemas de transmisión existentes, según explicó.
China concentra actualmente la mayor parte de los más de 1,1 gigavatios de capacidad solar flotante instalada, según el Banco Mundial.
India anunció recientemente un plan para desarrollar 10 GW de capacidad solar flotante.
El potencial de la tecnología es de unos 400 GW, es decir, aproximadamente la capacidad de generación de todos los paneles solares fotovoltaicos instalados en el mundo hasta 2017, según afirmó el Banco Mundial.
Existen preocupaciones de que los paneles puedan bloquear la luz solar, afectando a la vida marina y a los ecosistemas, y de que los sistemas eléctricos no resistan el embate del agua.
Sin embargo, los defensores afirman que la tecnología está probada y que los paneles cubren una superficie demasiado pequeña como para generar problemas graves.
«Los primeros paneles solares flotantes se instalaron apenas en 2007, por lo que todavía hay algunas incógnitas», afirmó Paton.
«Pero no se trata de una competencia con los sistemas terrestres, sino de contexto», afirmó.


