Las prioridades energéticas han cambiado en medio de las amenazas al suministro y el aumento de los precios desde la invasión rusa de Ucrania.
Las naciones y sus líderes deben gestionar la brecha entre las necesidades energéticas urgentes y los objetivos ecológicos a largo plazo.
El director de la AIE, Fatih Birol, sostiene que la situación exige más inversión en energía limpia para reducir la dependencia del petróleo y el gas importados.
La seguridad energética a largo plazo dependerá de una combinación de tecnologías limpias, desde la energía solar y eólica hasta la nuclear, los vehículos eléctricos y la captura de carbono.
Hace unos años, en una era de abundante suministro energético, la atención mundial se centraba en reducir el uso de combustibles fósiles para alcanzar emisiones netas de carbono cero. Hoy, las prioridades han cambiado en medio de las amenazas al suministro y el aumento de los precios desde la invasión rusa de Ucrania. La carrera por asegurar una energía asequible y fiable podría poner en peligro la acción climática. ¿Cómo gestionan las naciones y sus líderes la brecha entre las necesidades energéticas urgentes y los objetivos ecológicos a largo plazo?
En este número de Finance & Development, los responsables de la política energética analizan en qué punto se encuentra la transición hacia fuentes de energía más ecológicas en medio de las tensiones geopolíticas.
Es una falacia que el mundo deba elegir entre la seguridad energética y la acción climática, escribe el director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol. Advierte contra el uso de la crisis actual como pretexto para profundizar la dependencia de los combustibles fósiles. De hecho, afirma, la situación refuerza el argumento a favor de una mayor inversión en energía limpia, incluida la eficiencia energética, las energías renovables, la electrificación y una serie de combustibles limpios, para reducir la dependencia del petróleo y el gas importados.
Experto en energía y autor, Daniel Yergin advierte de que la transición energética requiere una planificación cuidadosa y perderá el apoyo público si conlleva disrupción económica, especialmente en los países en desarrollo que lidian con otras prioridades competitivas, como la salud, la pobreza y el crecimiento económico. «La defensa de intereses ha tenido con demasiada frecuencia prioridad sobre el análisis», escribe.
Pero el desafío de suministro de Europa es ahora. Los trabajos del FMI de Andrea Pescatori y Martin Stuermer explican las diferencias estructurales entre los mercados del petróleo y el gas, a la vez que sitúan la crisis energética en una perspectiva más amplia. El think tank europeo Bruegel, en un trabajo de Jeromin Zettelmeyer y coautores instan a los países de la Unión Europea a alcanzar un «gran pacto» para reducir la demanda energética e impulsar la oferta, manteniendo abiertos los mercados energéticos internos y compensando a los consumidores vulnerables.
Para las economías emergentes y en desarrollo, la transición a la energía limpia ofrece una oportunidad para impulsar el crecimiento, afirma Ricardo Hausmann, de Harvard. Invertir en tecnologías ecológicas crea valor y empleo, lo que permite a estas naciones hacer más para descarbonizar, sostiene.
La seguridad a largo plazo sigue dependiendo de una combinación de tecnologías limpias, desde la energía solar y eólica hasta la nuclear, hidrógeno verde, los vehículos eléctricos y la captura de carbono. Como sostiene Birol, la inversión masiva en energía limpia es la mejor garantía de seguridad energética. De hecho, la seguridad climática y la seguridad energética deben ir de la mano.
Por otra parte en este número, el investigador de la Universidad de Columbia Jason Bordoff sugiere que la nueva ley climática de Estados Unidos ofrece una oportunidad para que el país colabore con socios en la creación de normas comerciales especiales que impulsen la energía limpia. Entrevistamos al exministro de Energía de Polonia Piotr Naimski sobre la búsqueda de independencia energética del país, y analizamos el impulso hacia las energías renovables, desde la apuesta de Chile por el hidrógeno, hasta la de Kenia en la industria geotérmica y la de Indonesia en el futuro solar.
Por supuesto, hay mucho más por explorar en este número. Espero que también descubra en él algo nuevo y que le ofrezca motivos para la reflexión.



