Por qué África necesita un fondo de inversión que respalde la energía solar

Por qué África necesita un fondo de inversión que respalde la energía solar
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Si se aburre en una conferencia empresarial en África, pruebe a jugar al bingo con las palabras «salto tecnológico» y «telecomunicaciones». La historia de cómo África pasó directamente a los teléfonos móviles, sin construir una vasta red de cables de cobre para su infraestructura telefónica, se cuenta una y otra vez. Hoy es un cliché en el mundo empresarial africano. Como la mayoría de los clichés, resulta tedioso, pero también instructivo. África no tiene por qué seguir el mismo camino hacia el crecimiento que otros países industrializados. Puede saltarse largos rodeos por tecnologías obsoletas y acelerar el ritmo del crecimiento.

Y África está creciendo. En los próximos dos años, el Banco Mundial espera que el PIB de África aumente a una tasa anual de alrededor del 5 %, el doble de la tasa de la OCDE. El león africano en ascenso es el nuevo tigre asiático.

Pero al león le falta energía. La electricidad, una necesidad fundamental para el crecimiento, es cara y poco fiable en África. Actualmente, en el África subsahariana, casi 600 millones de personas siguen sin tener electricidad. Las empresas sufren una media de 8 cortes de suministro al mes, cada uno de casi 5 horas. El impacto económico es grave. Las empresas que sufren cortes pierden directamente más del 7 % de sus ventas anuales. Para mantener la productividad, el 48 % de las empresas se ve obligado a depender de la costosa y contaminante energía diésel para complementar el suministro de la red.

Para los inversores, estos desafíos también representan oportunidades. McKinsey calcula que se necesitan 835.000 millones de dólares de inversión para satisfacer las necesidades energéticas del África subsahariana de aquí a 2040.

Centrarse hoy en las redes eléctricas tradicionales de África sería como invertir únicamente en redes telefónicas terrestres de cobre en 1995

La pregunta de casi un billón de dólares es: ¿qué tipo de infraestructura energética debería construir África? ¿Debería replicar las redes eléctricas a gran escala del mundo desarrollado o existe un camino más corto para electrificar África?

En nuestra opinión, centrarse en las redes eléctricas tradicionales sería como invertir únicamente en redes telefónicas terrestres de cobre en África en 1995. En cambio, los inversores deberían ayudar a África a construir una infraestructura eléctrica más limpia y distribuida. Los tres gráficos siguientes muestran por qué.

La energía solar es una tecnología, no un combustible

En primer lugar, la energía solar es una tecnología, no un combustible. Con el tiempo, los combustibles fósiles se vuelven más difíciles y caros de extraer. Sin embargo, cada avance incremental en la tecnología solar la abarata. De hecho, la dinámica de la energía solar se parece más a la de la industria de los microchips que a la de la energía. La energía solar incluso tiene su propia versión de la ley de Moore. La «ley de Swanson» afirma que el precio de los módulos solares cae un 20 % cada vez que se duplica el volumen acumulado de envíos. Al igual que la ley de Moore, es una fuerza transformadora. Este gráfico de Bloomberg New Energy Finance muestra el poder predictivo de la ley.

Y el costo de la energía solar se ha reducido a la mitad en los últimos cuatro años

Está bien contar con «leyes» y teorías, pero aún mejor es contar con hechos. Según datos de Lazard, el costo instalado de la energía solar se ha reducido a más de la mitad en los últimos cuatro años.

Y la energía solar más barata empieza a competir con la red en África y en el mundo

La energía solar ya ha alcanzado la paridad de red en muchos mercados desarrollados y emergentes. En el continente africano, con su alta irradiación y una electricidad de red cara y poco fiable, la energía solar está aún mejor posicionada para competir con la red. Un análisis de la empresa solar alemana Q-Cells calculó que la energía solar alcanzaría la paridad de red en más de la mitad de los países africanos para finales de 2015. Para 2020, se prevé que la energía solar sea más barata que la red en el 85 % de África.

Solar proyectada

Energía solar proyectada
Aunque estas cifras resulten optimistas, está claro que la economía subyacente de la energía está cambiando. Gracias a este cambio, están surgiendo nuevos modelos de negocio. Dada la ausencia de infraestructura heredada y el elevado costo actual de la electricidad, África será un campo de pruebas para estos nuevos modelos de suministro energético.
Emprendedores innovadores están cuestionando el statu quo al ofrecer soluciones solares asequibles directamente a consumidores y empresas africanos. M-KOPA, proveedor de sistemas solares domésticos de pago por uso, ya ha conectado a 200.000 clientes en África Oriental. Proveedores de microrredes como Powerhive operan con éxito microrredes solares en aldeas remotas.

La competencia de la energía solar distribuida significa que el suministro de electricidad ya no es un monopolio natural del gobierno

Nuestra empresa, CrossBoundary Energy, está creando un fondo dedicado a la energía solar para los sectores comercial e industrial. A través de la plataforma Solar4Africa, financiamos conversiones a energía solar para grandes clientes comerciales e industriales, de modo que puedan comprar electricidad directamente de los paneles instalados en sus propios tejados. La electricidad ya no es un privilegio que dependa de la presencia de la red. Ahora es un producto. Un producto sujeto a competencia.

Este no es el fin de la red. Los países africanos siguen necesitando generación y transmisión centralizadas. Sin embargo, la competencia de la energía solar distribuida significa que el suministro de electricidad ya no es un monopolio natural del gobierno. Los países africanos pueden saltarse una era obsoleta en la que la electricidad se suministraba exclusivamente mediante generación a gran escala y líneas de transmisión gestionadas por empresas de servicios públicos monopolísticas.

Sin la carga de la infraestructura heredada, África puede liderar el desarrollo de nuevos métodos de suministro energético. Las empresas de servicios públicos pueden centrarse en proporcionar energía de base a gran escala a los principales centros de población y actividad comercial. Los reguladores pueden permitir el suministro privado de generación distribuida allí donde la demanda siga siendo mayor. Con la red y la autogeneración distribuida funcionando en tándem, impulsar el crecimiento de África se convierte en un objetivo alcanzable. Para 2040, África podría contar con la infraestructura eléctrica más inteligente, limpia y descentralizada del mundo.

Este artículo se publica en colaboración con Quartz. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autores: Matt Tilleard, Pieter Joubert y Jake Cusack son colaboradores de Quartz.

Imagen: Un prototipo de panel solar con seguimiento del sol fabricado por Concentrix Solar capta energía en su ubicación en la Universidad de California en San Diego el 10 de febrero de 2011. REUTERS/Mike Blake.

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