Esta entrada forma parte de una serie de entrevistas sobre los efectos del cambio climático y las negociaciones de la COP21 en París.
¿Cuáles son las principales aportaciones que puede hacer su sector para acelerar la acción frente al cambio climático?
La industria del petróleo y el gas tiene la responsabilidad de contribuir a la lucha contra el cambio climático. Formamos parte del problema, pero podemos y debemos formar parte de la solución. ¿Qué significa esto en términos concretos? En Total hemos decidido centrarnos en cinco ámbitos: promover la cuota del gas natural en el mix energético; hacer crecer las energías renovables; mejorar la eficiencia energética; garantizar el acceso universal a la energía limpia, en ocasiones de forma innovadora; y trabajar conjuntamente para mejorar las tecnologías bajas en carbono y crear marcos climáticos internacionales.
Empecemos por el primer ámbito: una victoria rápida en la lucha contra el cambio climático sería sustituir el carbón por gas. Sabemos que, en lo que respecta a la generación de electricidad, el gas emite la mitad de CO2 que el carbón; además, el gas es una fuente de energía flexible y fiable. Para poner en marcha este proceso, junto con otras cinco grandes compañías de petróleo y gas, este verano hemos pedido la introducción de mecanismos ambiciosos de fijación del precio del carbono.
El segundo ámbito, el aumento del papel de las renovables en el mix energético, podría tardar un poco más. Pero las previsiones son positivas. Por ejemplo, en su escenario compatible con el objetivo de +2 °C, la Agencia Internacional de la Energía prevé que la cuota de la energía solar y eólica en el mix total pase del 1 % en 2013 a aproximadamente el 10 % en 2040. Estamos contribuyendo a liderar ese camino con nuestro gran impulso en la energía solar a través de nuestra filial SunPower.
El tercer ámbito va de la mano de las renovables: aprovechar al máximo lo que ya tenemos, hacer más con menos. Las propias empresas energéticas pueden dar buen ejemplo en materia de eficiencia energética. La Iniciativa Zero Routine Flaring del Banco Mundial –en la que participamos nosotros, junto con otras empresas de nuestro sector– es un gran punto de partida. Pero también nos corresponde un papel en ayudar a nuestros clientes a ser más eficientes desde el punto de vista energético.
El acceso a la energía es también una cuestión importante: en todo el mundo, el 15 % de la población carece de acceso a la electricidad y el 40 % depende de la biomasa tradicional para cocinar. Corresponde a nuestro sector ofrecer servicios energéticos universales, asequibles, fiables y modernos. Nuestra gama Awango –iluminación y cargadores de teléfono con energía solar– es un ejemplo de ello. Hasta ahora hemos ayudado a 6 millones de personas a acceder a energía limpia, y nuestro plan es elevar esa cifra a 25 millones para 2020.
Por último, como sector, debemos trabajar junto con socios de otros ámbitos para mejorar las tecnologías y crear marcos de política internacionales que impulsen una economía con menos carbono. Ya existen algunos buenos ejemplos: la iniciativa Carbon Pricing Champions de la ONU y la Climate & Clean Air Coalition, ambas a las que nos hemos adherido. La Oil and Gas Climate Initiative es un buen ejemplo de iniciativa climática liderada por la industria: nuestros miembros representan conjuntamente una quinta parte de toda la producción de petróleo y gas. Juntos reconocemos que el cambio climático es una preocupación común y no un tema que deba dar pie a la competencia. Nuestra ambición es colaborar y ir más allá de la suma de nuestros esfuerzos individuales.
¿Cuáles son los mayores retos que deben superar las empresas de su sector para abordar el cambio climático?
Para abordar el cambio climático, nuestro sector necesita marcos normativos a largo plazo en los que la fijación del precio del carbono desempeñe un papel central y que orienten el capital hacia opciones bajas en carbono. Esto nos permitirá garantizar que las actividades sean comercialmente viables, alineándolas con la demanda de los clientes, las preocupaciones de las partes interesadas y de los accionistas, y los avances regulatorios en distintos países. La visibilidad a largo plazo nos permitirá comprender las oportunidades, gestionar los riesgos y tomar decisiones informadas para contribuir de forma eficaz y sostenible a hacer frente al cambio climático.
Somos conscientes de las limitaciones y los retos que esto plantea en función de los distintos niveles de desarrollo: es imposible crear una solución única válida para todos. Pueden coexistir varios mecanismos de fijación del precio del carbono. Creemos que cada país o región debe crear su propio mecanismo y su propio precio, pero que estos sistemas deberían estar después conectados. Poner precio al carbono incentivará la reducción de emisiones a mayor escala y a un coste menor que las políticas alternativas.
Un acuerdo mundial en París es un paso importante: ¿qué le gustaría ver a continuación?
Hemos visto un impulso increíble en la antesala de la COP21, y espero que continúe. Esperamos que las negociaciones de la COP21 convenzan a los actores públicos y privados de que ha llegado el momento de posicionarse frente al cambio climático desde el punto de vista político y empresarial.
Aunque no se alcance un acuerdo sobre la fijación del precio del carbono, esperamos que los países más dispuestos puedan formar «clubes» para establecer con rapidez mecanismos de precios siempre que sea posible, con el objetivo final de que estos sistemas de precios del carbono estén conectados.
Autor: Patrick Pouyanné, director general (CEO), Total
Imagen: Vista del centro de Kuala Lumpur cubierto por la neblina en Kuala Lumpur el 3 de marzo de 2014. REUTERS/Samsul Said
