Muchas personas señalan las energías renovables como la mayor amenaza para las centrales eléctricas de combustibles fósiles. Una nueva investigación del WRI concluye que la verdadera amenaza podría ser el agua.
Cuando superpusimos las zonas con escasez de agua actual y la infraestructura existente de centrales eléctricas, descubrimos que el 47 % de la capacidad mundial de las centrales térmicas —principalmente de carbón, gas natural y energía nuclear— y el 11 % de la capacidad hidroeléctrica se encuentran en zonas con alto estrés hídrico. Esto es un problema porque la energía térmica y la hidroeléctrica dependen en gran medida del agua para producir electricidad.
Agua y capacidad de generación térmica
Las centrales térmicas situadas en zonas con escaso suministro de agua son vulnerables a interrupciones del suministro eléctrico debido a las sequías y a una mayor competencia entre los usuarios del agua.
Ya estamos viendo cómo se manifiesta esta tensión entre energía y agua en algunos países. Investigaciones anteriores del WRI revelaron que el 40 % de las centrales térmicas de la India están en zonas con escasez de agua. Entre 2013 y 2016, la escasez de agua provocó el cierre de 14 de las 20 mayores empresas eléctricas térmicas de la India, lo que costó a las empresas 1.400 millones de dólares. Solo en 2016, el país perdió alrededor de 14 teravatios-hora de generación potencial de energía térmica, equivalente a la demanda anual de electricidad de Sri Lanka.
Agua y capacidad hidroeléctrica
Actualmente, las centrales hidroeléctricas producen alrededor del 16 % de la electricidad mundial. La reducción del caudal de los ríos puede limitar considerablemente la cantidad de electricidad que pueden generar. Los embalses que almacenan agua para la generación hidroeléctrica también tienen grandes superficies, por lo que son más susceptibles a la evaporación que los ríos.
Aunque solo el 11 % de las centrales hidroeléctricas del mundo se encuentra en regiones con alto estrés hídrico (probablemente porque las centrales hidroeléctricas se construyen estratégicamente en regiones con mayor disponibilidad de agua), tampoco son inmunes a las amenazas causadas por el agua. La sequía actual en Kenia, que comenzó en 2017, ha provocado repetidas escaseces de energía y un aumento de los precios de la electricidad. Países como Brasil y Kenia dependen en gran medida de la energía hidroeléctrica ( el 70 % y el 39 %, respectivamente), por lo que sus sistemas eléctricos corren un alto riesgo de sufrir escasez de energía y aumentos en los costos de la electricidad durante los años de sequía persistente.
La relación entre el agua y la energía es motivo de creciente preocupación
La tensión entre la producción de energía y la disponibilidad de agua no hará más que agravarse en las próximas décadas. Las extracciones de agua dulce del sector eléctrico ya representan el 18 % de todas las extracciones de agua a nivel mundial; en países desarrollados como Estados Unidos, esta cifra puede llegar hasta el 40 %. Según algunos escenarios, se prevé que la demanda de agua del sector eléctrico en los países en desarrollo crezca considerablemente entre 2010 y 2050: hasta un 350 % en Asia, un 360 % en América Latina y un 500 % en África.
A medida que aumenten las necesidades mundiales de agua y energía, se prevé que el estrés hídrico aumente en muchas regiones debido al cambio climático y al crecimiento demográfico, que incrementarán la demanda de agua de la agricultura, la industria y las ciudades. El sector eléctrico también es el mayor contribuyente individual a las emisiones de dióxido de carbono, que alimentan el cambio climático y agravarán los problemas de agua del mundo.
Aún faltan datos detallados en la mayoría de los países
Comprender las causas del estrés hídrico y las soluciones para abordarlo es una tarea compleja. Muchos factores afectan al estrés hídrico, entre ellos, la cantidad y los patrones de precipitación, la gestión de la demanda, los niveles de contaminación y las leyes y normativas que rigen el uso del agua. Por lo tanto, la relación entre el agua y la energía es compleja y son numerosas las fuentes que afectan al estrés hídrico. La información detallada sobre el uso agrícola y doméstico del agua y el consumo de agua de las centrales eléctricas es esencial para la planificación integrada y la reducción de riesgos. Los datos de este análisis mundial ya están disponibles en Resource Watch, una nueva plataforma que permite visualizar cientos de conjuntos de datos, entre ellos, el estrés hídrico mundial y datos abiertos sobre centrales eléctricas.
Sin embargo, para comprender las posibles amenazas que la disponibilidad de agua supone para cada central eléctrica, se necesita información más detallada. Por ejemplo, para evaluar la vulnerabilidad de una central térmica al estrés hídrico, necesitaríamos conocer el tipo exacto de sistema de refrigeración que utiliza, si accede a agua marina o dulce y la cantidad total de electricidad que genera al año. La mayoría de los países y las empresas no hace pública esta información, por lo que se necesitan más datos abiertos.




