Cuatro turbinas submarinas frente a la costa norte de Escocia generaron energía suficiente para abastecer casi 4,000 hogares en 2019.
Instaladas en un canal natural, aprovechan la energía de las corrientes cambiantes y contribuyen a demostrar que la energía mareomotriz es la fuente energética del futuro.
Hasta la fecha, se ha investigado muy poco sobre el impacto que los proyectos mareomotrices tienen en el medio marino circundante.
Situado frente a la costa norte de Escocia, en las profundidades del lecho oceánico, un gigantesco logro de ingeniería acaba de alcanzar un hito significativo.
MeyGen, el parque mareomotriz más grande del mundo, ha completado el funcionamiento ininterrumpido más largo jamás registrado por una turbina mareomotriz de varios megavatios, suministrando energía a casi 4,000 hogares en 2019.
Las cuatro turbinas gigantes han exportado ya 24.7 gigavatios-hora (GWh) de energía renovable predecible a la red nacional. Y esto es solo la primera fase de un proyecto que podría abastecer finalmente 175,000 hogares con más de 250 turbinas sumergidas.
El parque se encuentra frente a la costa continental de Escocia, cerca de la deshabitada isla de Stroma, en un canal natural que acelera el flujo de agua de marea entre el mar del Norte y el océano Atlántico.
Al igual que gigantescos molinos de viento submarinos, los rotores de las turbinas son impulsados por las corrientes de movimiento rápido, que a su vez accionan generadores que producen electricidad. Están fijados al lecho marino y conectados a la red mediante un cable blindado.
Lleno de potencial
Aunque la energía mareomotriz como concepto existe desde hace algún tiempo —el primer proyecto se puso en marcha en 1966 —, se ha renovado el interés por su potencial como fuente de energía. Una estimación de 2016 de la Comisión Europea afirmaba que la energía undimotriz y mareomotriz podría representar el 10% de las necesidades energéticas de la UE en 2050. Y ya en 2013, el Reino Unido calculó que el 20% de sus necesidades de energía podría cubrirse con energía mareomotriz.
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Como fuente de energía ecológica, ofrece varias ventajas frente a otras energías renovables. No depende de que brille el sol ni de que sople el viento. Y como el agua es mucho más densa que el aire, se pueden utilizar turbinas más pequeñas para generar cantidades equivalentes de electricidad, que además pueden instalarse mucho más juntas que en tierra firme.
Una fuente de energía todavía en su infancia
Existen numerosos proyectos a gran escala en distintas fases en todo el mundo, entre ellos la central eléctrica del lago Sihwa en Corea del Sur y la Central Piloto de Energía Mareomotriz de Jiangxia en China. Pero en comparación con muchas otras fuentes de energía renovable, la energía mareomotriz todavía se encuentra en una fase comparativamente incipiente.
También existen varias cuestiones pendientes sobre el impacto de los parques y presas mareomotrices en el medio marino. Las primeras investigaciones han analizado el impacto que el ruido de las turbinas podría tener en los animales marinos y cómo podría verse afectado el flujo de agua , pero se necesitan estudios más profundos y actualizados.
La energía mareomotriz sigue siendo bastante costosa como forma de generar electricidad, pero dada la regularidad que ofrece, existe un gran optimismo sobre su potencial. A medida que proyectos como MeyGen entran en funcionamiento, ha aumentado la proporción de generación energética que representa. Sin embargo, sigue siendo una porción mucho menor del total que otras fuentes renovables. El crecimiento de los sectores de la energía solar fotovoltaica y eólica supera con creces a la mareomotriz.




