3 formas en que las empresas eléctricas se protegen frente a las crisis

Leading power utilities are future-proofing themselves by embracing technology.
Leading power utilities are future-proofing themselves by embracing technology.Image: REUTERS/Stringer
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Cuando Thomas Edison inauguró su primer centro de distribución de energía eléctrica en el sur de Manhattan, fue la sensación de Nueva York. Bueno, al menos para los 59 clientes que vivían a menos de una milla de Pearl Street.

Las limitaciones del sistema de corriente continua de Edison dejaron a muchos neoyorquinos sin conexión a la incipiente red eléctrica, pero no iban a permanecer a oscuras mucho tiempo. Los proveedores de corriente alterna rivales tomaron rápidamente la iniciativa y atendieron la demanda insatisfecha, lo que desencadenó una batalla por la cuota de mercado entre las tecnologías competidoras y llevó a Edison a denunciar los peligros de lo que consideraba un sistema inferior.

Empresas eléctricas: el potencial tiene sus inconvenientes

Las empresas eléctricas actuales afrontan un desafío similar: adaptarse a un sector que evoluciona rápidamente. Sin embargo, a diferencia de la época de Edison, tienen el desafío añadido de satisfacer la demanda presente aprovechando la energía renovable, cuya disponibilidad es irregular y cuyo impacto es disruptivo.

La energía renovable, en particular la solar y la eólica, está en una posición ideal para captar la demanda insatisfecha actual. Ofrece flexibilidad en cuanto a escala y ubicación, puede funcionar tanto con redes consolidadas como sin ellas y es competitiva en costes frente a los combustibles fósiles. Si a esto se suma la urgente necesidad de descarbonizar, se genera un impulso considerable.

Pero ese potencial tiene una contrapartida, con la que las empresas eléctricas llevan lidiando buena parte de la última década. El aumento de la energía renovable en la red, unido a su disponibilidad irregular, ha contribuido a reducir la rentabilidad de los proveedores eléctricos establecidos en mercados consolidados como Europa y Estados Unidos.

Década perdida de transición

El año pasado, las dos mayores empresas eléctricas de Alemania, E.ON y RWE, decidieron escindirse en dos compañías completamente independientes para aprovechar mejor el potencial comercial de la energía renovable. La medida ofrece una metáfora adecuada de la pugna entre lo antiguo y lo nuevo que se desarrolla actualmente en los mercados eléctricos mundiales.

Aunque las renovables no son las únicas responsables de la «década perdida» de rentabilidad del sector, son un factor que no puede ignorarse, ya que unas empresas eléctricas sólidas son clave para desplegar ampliamente energía más limpia. El sector también tiene razón al señalar que el coste desorbitado de mantener la infraestructura de la red constituye un gran obstáculo para la implantación de las renovables. Hay que abordar estos problemas con urgencia, pues está previsto que el auge de las renovables y las alteraciones que trae consigo se intensifiquen.

Un programa de investigación reciente realizado por Climate Policy Initiative para la Energy Transitions Commission concluyó que, para 2030, es probable que un sistema eléctrico basado casi por completo en la generación variable de energía renovable suministre electricidad a menor coste que un sistema basado en combustibles fósiles, incluso sin un precio al carbono.

Este cambio cuenta con el respaldo de los compromisos políticos de los países adheridos al Acuerdo de París. Algunas naciones especialmente ambiciosas, como los 48 miembros del Climate Vulnerable Forum, se han comprometido a que su producción energética sea 100 % renovable «lo antes posible» y, a más tardar, para 2050. Algunos países desarrollados también están logrando grandes avances, como Suecia y Dinamarca, que van camino de cumplir sus objetivos de abandonar por completo los combustibles fósiles para 2040 y 2050, respectivamente.

Con el inicio de este cambio generalizado hacia las renovables en todo el mundo, está clara la necesidad de que las empresas eléctricas se adapten y cumplan su función como socios de implementación. Sin embargo, no hay que subestimar la complejidad de los desafíos que afronta el sector durante esta transición.

Las empresas eléctricas están abandonando los combustibles fósiles

Una de las formas en que las empresas eléctricas con visión de futuro se adaptan a este desafío es diversificar su cartera de generación para incluir más fuentes de energía renovable y reducir su exposición a los combustibles fósiles.

Este cambio está arraigando en todo el mundo, más allá de los mercados eléctricos consolidados de Europa y Estados Unidos. Por ejemplo, Eskom, la empresa eléctrica sudafricana centrada en el carbón, ha aceptado permitir la integración de energía renovable, pese a su prolongada oposición. Mientras tanto, la producción de energía renovable ha aumentado notablemente en India y China en los últimos años, respaldada por ambiciosos planes para el futuro.

Algunos productores de energía están liderando el camino hacia un futuro renovable, como DONG Energy, de Dinamarca. La empresa, que inicialmente se llamó Danish Oil and Natural Gas, se ha comprometido a eliminar por completo el carbón para 2023 y ha decidido vender lo que queda de su negocio de petróleo y gas para centrarse exclusivamente en las renovables.

Un informe de Accenture Strategy, basado en datos del Carbon Disclosure Project (CDP), concluyó que los grandes productores de electricidad con bajas emisiones de carbono podrían ahorrar más de 100.000 millones de dólares al año gestionando una cartera energética baja en carbono.

Mejor almacenamiento

En segundo lugar, las principales empresas eléctricas se están preparando para el futuro mediante la adopción de tecnología. El despliegue de baterías de iones de litio, contadores inteligentes y soluciones innovadoras de gestión de redes, como la cadena de bloques, tiene un enorme potencial para equilibrar el suministro irregular de las renovables.

Esto podría ayudar a resolver uno de los problemas de larga data del sector: tener que satisfacer una demanda máxima desbocada para luego reducir drásticamente la generación en los periodos de menor consumo. A esto se suma el problema creciente del exceso de energía renovable que satura la red a determinadas horas.

Entre las empresas que aprovechan la tecnología está National Grid, operador de la red del Reino Unido, que invierte en 500 MW de capacidad de almacenamiento en baterías, colabora con DeepMind para resolver problemas de optimización de la red y da pasos para entrar en el sector solar. Mientras tanto, el sistema de almacenamiento en baterías de Enel en la isla mediterránea de Ventotene, desarrollado en colaboración con Siemens, demuestra que el sector eléctrico está preparado para integrar baterías a gran escala.

El informe de Accenture Strategy concluyó que quienes optimizan la flexibilidad podrían acceder a un mercado anual de entre 38.000 y 59.000 millones de dólares al optimizar la eficiencia a lo largo de toda la cadena de valor.

Empresas y ciudades

En tercer lugar, las empresas eléctricas están obteniendo grandes beneficios de una relación más activa con la demanda empresarial de renovables. Las empresas envían señales de demanda claras y contundentes al comprometerse a cubrir el 100 % de sus necesidades energéticas con renovables y participar en iniciativas como RE100, impulsada por The Climate Group en colaboración con CDP.

Al trabajar con empresas que desean cambiar su suministro eléctrico a fuentes renovables, las empresas eléctricas también consiguen clientes comprometidos y estables a largo plazo, que pueden ayudarles a afrontar las alteraciones que se avecinan. Cerca de 90 empresas, entre ellas grandes consumidoras corporativas de energía como Tata Motors, ya se han unido a RE100.

Las zonas urbanas de todo el mundo también están pasando a la energía renovable, como demuestra la red C40 de las megaciudades del mundo comprometidas con la lucha contra el cambio climático.

Las empresas eléctricas con visión de futuro están aprendiendo del pionero original de la distribución eléctrica. Así como Edison acabó adoptando el sistema de corriente alterna rival y convirtió un desafío en una fortaleza, hoy las empresas eléctricas trabajan cada vez más con las renovables y la tecnología para suministrar la energía necesaria para la transición baja en carbono.

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