En 2012, el Foro Económico Mundial convocó a más de 350 líderes empresariales rusos e internacionales, funcionarios públicos y académicos para elaborar un conjunto de Escenarios para la Federación de Rusia para 2030. El equipo elaboró tres escenarios —«Reequilibrio regional», «Estabilidad precaria» y «Más allá de la complacencia»—, que se presentaron en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de 2013 en Davos. A la luz de los acontecimientos de 2014, quizá sea un buen momento para reflexionar y evaluar: ¿qué tan acertados han sido estos escenarios hasta ahora?
Naturalmente, el equipo del proyecto no predijo los recientes acontecimientos geopolíticos. Sin embargo, todos los elementos principales de los tres escenarios resultaron esenciales para entender lo ocurrido hasta la fecha y cómo evolucionará Rusia en el futuro.
Los tres escenarios eran pesimistas en cuanto a la capacidad del Gobierno central para mejorar las instituciones económicas de Rusia, crear un entorno empresarial competitivo y combatir la corrupción. En este sentido, el informe acertó de lleno. No sorprende que ya en 2013 y a comienzos de 2014 (¡incluso antes de la crisis de Crimea!), los inversores se desilusionaran con las promesas de reforma del Gobierno y votaran con los pies. Las acciones rusas cotizaban entonces con un descuento de alrededor del 50 % frente a las de mercados emergentes comparables, se intensificó la salida de capitales, disminuyeron las inversiones y la economía empezó a estancarse. Aunque a comienzos de 2013 el Fondo Monetario Internacional pronosticó un crecimiento del 3,5 % en 2013, el resultado final fue de apenas el 1,3 %. La previsión de consenso actual es un crecimiento del 0,2 % para 2014 y de menos del 1 % para 2015.
El pesimismo del informe respecto de las reformas favorables a las empresas planteaba un dilema importante. Sin reformas, la economía rusa no podía crecer y, sin crecimiento, el contrato social vigente entre el Gobierno y la sociedad sencillamente no podía seguir funcionando. Por eso, ninguno de los escenarios parecía ofrecer una trayectoria hacia 2030 del todo tranquilizadora; en cada uno tendría que producirse un cambio político o económico importante.
El informe también sostenía que la evolución del mercado energético mundial probablemente provocaría una caída de los precios del petróleo (lo que conduciría al escenario de Estabilidad precaria). Hoy, los precios del petróleo están un 25 % por debajo de los niveles de comienzos de 2013 y siguen cayendo, debido precisamente a los factores señalados en el informe.
En el escenario de Estabilidad precaria, el Gobierno respondería a la reducción de los ingresos petroleros reforzando el control estatal sobre la economía. Eso es exactamente lo que ocurre hoy en Rusia: se expanden las empresas estatales y se elimina la privatización de la agenda política. El informe también sostenía que los ingresos petroleros de Rusia podrían verse aún más afectados por su incapacidad para desarrollar nuevos yacimientos sin acceso a tecnología occidental. Lamentablemente, es casi seguro que esto ocurra debido a las sanciones de Estados Unidos y Europa.
El primer escenario, el más optimista, el de Reequilibrio regional, también resulta reconocible en la Rusia actual. Algunas regiones han logrado reformarse y mejorar su clima empresarial. Un año después del estudio nacional, el Foro Económico Mundial realizó un análisis complementario de los cuatro factores de éxito de las cuatro regiones más avanzadas («Las regiones de Rusia, motores del crecimiento: 4X4»). Estas regiones, junto con varias otras, siguen reformándose y creciendo incluso bajo las sanciones.
Por último, el informe también destacó la importancia de la cohesión social. Irónicamente, y en contra de las recomendaciones del informe de hacerlo, el Gobierno decidió no acercarse a la clase media partidaria de la modernización. Por el contrario, utilizó la anexión de Crimea para establecer un nuevo contrato social. En vez de impulsar reformas que fomenten el crecimiento económico y una mejor gobernanza, Rusia está construyendo ahora un consenso social en torno a la expansión territorial. En este sentido, el Gobierno sí encontró una solución inesperada al dilema identificado en el informe. En el nuevo equilibrio político, la cohesión social no se basa en el crecimiento ni en mejores bienes públicos: se construye sobre el nacionalismo ruso y el sentimiento antioccidental.
¿Qué conclusiones podemos extraer ahora que han pasado dos años? Primero, no se puede dar por sentada la demanda social de modernización, apertura y crecimiento. Segundo, parece cada vez menos probable que el Gobierno central lleve a cabo reformas favorables a las empresas. Tercero, es probable que los factores externos, especialmente los del mercado energético mundial, debiliten aún más el crecimiento ruso. Todos estos factores apuntan en la misma dirección: la economía rusa se estancará o incluso entrará en recesión. El informe sobre los escenarios dio en el clavo: no se pueden predecir los detalles exactos de cómo cambiará Rusia de aquí a 2030, pero sí se puede tener la certeza de que el país experimentará cambios sustanciales en los próximos años, ya que es improbable que el statu quo sea sostenible.
Autor: Sergei Guriev es profesor de Economía en SciencesPo, en París. Participó en el proceso de Escenarios para la Federación de Rusia del Foro Económico Mundial en 2012.
Imagen: Un hombre cruza la Plaza Roja, cerca de los grandes almacenes estatales GUM (izquierda) y la catedral de San Basilio, en un día lluvioso en Moscú, el 26 de noviembre de 2007. REUTERS/Oksana Yushko



